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Sobreviviendo a la adversidad

 
A medida que el dólar continúa su rally alcista, el show de la corrupción sigue en prime time y los indicadores sobre el deterioro económico marcan el día a día de la sociedad, distintos sectores productivos de la región buscan denodadamente ajustarse a un escenario complejo. 

En ese camino la gran diferenciación entre actividades está presente, aunque algunos datos dan cuenta que, de a poco, los sectores están acomodándose para hacer lo que más saben: subsistir a pesar de las adversidades. En esa búsqueda está la lechería.

Ya se explicó en este espacio que los mercados de destino son fundamentales para entender el momento por el que pasa cada producción. Con la exportación que paga con billetes verdes, la agricultura que sufrió la peor sequía de las últimas 5 décadas va en busca de la revancha. El paso de los días consolida esa tendencia. 

El camino comenzó con el trigo. Si bien restan aún varios meses para tener resultados, las condiciones agronómicas y de mercado son más que auspiciosas. Sobre el primer aspecto, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) en su último informe técnico afirmó que el 89 por ciento del trigo del país presenta una condición entre normal y excelente. Esa buena noticia se acentúa en la región. El climatólogo Mario Navarro, quien estuvo hace pocos días en la ciudad convocado por la Asociación de Cooperativas Argentinas, le dijo a un auditorio colmado de productores lo que tanto querían escuchar: “A corto plazo, para lo que queda de agosto y septiembre, justamente en el período de espigado de trigo, vamos a tener lluvias.  Aunque estamos por debajo del promedio, las lluvias van a llegar para la tormenta de San Rosa”. Indicó además que durante septiembre continuarán las precipitaciones algo por debajo de la media pero luego se irán normalizando, alejando de esa manera los fantasmas. El mercado también acompaña, ya que los grandes jugadores globales presentan problemas de rendimiento, por lo que de concretarse la campaña récord que hasta ahora se proyecta, se potenciará la rentabilidad. 

En ese contexto la tendencia se traslada a los otros cultivos. La BCBA brindó datos sobre las intenciones de siembra de maíz para el ciclo 2018/2019. “Se espera un aumento de área destinada al cereal en todas las regiones del país, particularmente en el centro y norte del área agrícola nacional. Bajo este escenario, se estima que el área destinada a maíz para grano comercial alcanzaría las 5.800.000 hectáreas. Dicha cifra se ubicaría un 7,4 por ciento por encima del ciclo previo y un 33 por ciento superior al promedio de las últimas cinco campañas agrícolas. En números absolutos, el incremento interanual representa unas 400.000 Ha, de las cuales un 44 por ciento se concentra en la provincia de Córdoba y los Núcleos (Norte y Sur)”, destacó la entidad.

Del otro lado del mostrador las actividades ganaderas, cuyo principal insumo para alimentación es la soja y el maíz, viven en la incertidumbre  que acompaña a los precios. El interrogante que se plantea es cómo impacta esa situación en la lechería, producción con mayor peso regional. 

Mirando hacia atrás, las declaraciones de los actores del sector presagiaban el peor escenario. Gustavo Prataviera, titular de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba (CAPROLEC), reclamaba ante este medio el retorno de las retenciones al maíz y la suba en la soja. En ese contexto, la Mesa Nacional de Productores Lecheros parecía romperse y el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) le ponía números concretos al cierre de tambos. Pero la realidad indica que desde hace dos meses a esta parte el nivel de reclamos, o por lo menos su visibilidad, descendió.

¿Cambiaron las condiciones? Ciertamente no. Los granos continúan en ascenso agravando los costos del tambo y el financiamiento, necesario para sortear las restricciones, sigue siendo irracional. La explicación está en el precio de la leche y el volumen de producción.

Los datos del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (SIGLeA) sirven para visualizar la evolución de esas dos variables claves, ya que determinan el importe del cheque que recibe el productor. 

El precio promedio correspondiente al mes de julio se situó en $7,12, un 5 por ciento por encima del mes anterior. Un porcentaje similar se corrió entre mayo y junio. De tal forma, la recuperación de precios ha sido algo más rápida de lo que muchos analistas pensaban. En la comparación interanual la leche subió un 28 por ciento, por debajo de la inflación, pero no tan lejos. Según versiones de la industria, la próxima liquidación llegaría también con un aumento que se ubicaría entre 4 y 5 por ciento. 

El SIGLeA también aporta datos interesantes sobre el volumen de producción, que entre mayo y julio se incrementó en casi 90 millones de litros frente al igual período del año anterior. 

Como se sabe, lejos está la lechería de solucionar sus problemas estructurales y coyunturales; y la realidad se impone de diferente manera en función de cómo venía cada establecimiento en cuestiones productivas y de qué manera le ha afectado a cada uno la inundación. Siguen saliendo productores chicos del sistema, pero pareciera que otros ven una pequeña luz a lo lejos. 

¿Qué pasa con la industria? Allí también hay situaciones dispares, con diferencias marcadas entre las tecnologías, que determinan la cantidad de recursos humanos empleados por litro de leche procesado, y los mercados de destino, con mayor o menor exposición externa. 

La industria pyme regional, volcada fundamentalmente a la elaboración de quesos blandos, recibe las consecuencias de la caída del poder adquisitivo de los consumidores y espera que los grandes jugadores aumenten el volumen exportado, para así defender con mayor fuerza sus productos en el mercado doméstico. Pero las estadísticas indican que, aunque el dólar está por las nubes, las exportaciones de lácteos se mantienen en niveles similares al año pasado. Tampoco acompañan los precios internacionales. La última subasta de la cooperativa neozelandesa Fonterra marcó una caída, en promedio, del 3,6 por ciento. 

“El mercado externo no se mueve al nivel que necesitamos y el precio viene cayendo. Se encendió una luz amarilla, porque los números son muy finos. El problema es la colocación. El mercado de leche en polvo no reacciona y hoy se hace difícil vender muchos kilos. Tienen que aparecer Brasil y Argelia”, nos explicó un industrial pyme de la región. 

El empresario enumeró el compendio de problemas que las plantas lácteas afrontan de manera cotidiana, vinculados con las dificultades de financiamiento y su correlato en el atraso de las cobranzas y el aumento de cheques rechazados.

Pero aunque el mercado interno da signos de agotamiento, la definición más importante que dio  está relacionada con lo que viene en los próximos meses, cuando estacionalmente aumenta el volumen de producción. “Seguramente al productor se le sostendrá el precio de la leche en la primavera, a pesar de la compleja situación”, dijo. Tal vez no sea mucho, ni es lo que espera la producción. Pero en el contexto actual es algo y sirve para sumar.

Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María.

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