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Laboulaye: sacan adelante a cientos de pacientes Covid y hoy piden más conciencia

Desde la trinchera, médicos del Hospital hablan sobre la experiencia que afrontaron en uno de los peores brotes de la región durante 2021. Aseguran que, si bien se vivió una situación límite para la localidad, los vecinos siguen sin dimensionar los riesgos del contagio

La localidad de Laboulaye atravesó uno de los brotes más severos de coronavirus de la región durante este 2021. Dos meses atrás llegó a tener más de 400 casos activos, la cifra más alta desde que comenzó la pandemia. El panorama era más que complicado porque las hospitalizaciones llevaron al sistema sanitario al borde del colapso. El equipo de salud trabajó a destajo para poder estabilizar a los pacientes, que no paraban de ingresar. Si bien en agosto la situación se estabilizó y el promedio de contagios es más bajo, las personas que cursan actualmente la enfermedad superan el centenar. Los médicos advirtieron que la población sigue sin tomar conciencia de los riesgos y no respeta las medidas preventivas. Además, alertaron sobre que todavía hay resistencia a la vacunación en vecinos jóvenes.

Hay que recordar que era tan adverso el escenario epidemiológico entre mayo y junio, que desde la cooperadora del centro asistencial se organizó una campaña solidaria para comprar ropa blanca, recurso indispensable para la internación.

La respuesta de la gente a los cuidados no ha sido muy grande porque estamos a 100 casos de llegar a los 4 mil, que al ritmo que vamos en una semana los alcanzamos. Lo cual implica estar rozando al 20% de la población. Un porcentaje que debe ser uno de los más altos de toda la provincia. Eso nos genera resquemor al equipo de salud, porque realmente no nos hemos sentido acompañados. La respuesta de la gente a los cuidados no ha sido muy grande porque estamos a 100 casos de llegar a los 4 mil, que al ritmo que vamos en una semana los alcanzamos. Lo cual implica estar rozando al 20% de la población. Un porcentaje que debe ser uno de los más altos de toda la provincia. Eso nos genera resquemor al equipo de salud, porque realmente no nos hemos sentido acompañados.

Son muchos los que forman parte del personal que día a día combate el Covid-19 en Hospital Regional Ramón J. Cárcano. Entre ellos, los doctores Juan Tosello, Virginia Viotti y Fernando Caballero, quienes compartieron con Puntal sus experiencias desde la trinchera y sobre cómo vivieron el brote, con un área Covid colmada.

“Somos un hospital de menor complejidad y siempre estamos muy sujetos a la realidad Covid de Río Cuarto. Nuestra atención es los en los consultorios febriles, sala de aislamiento y el autoflujo de oxígeno. También contamos con un sector de terapia intensiva que está activa para contener pacientes Covid si no podemos hacer derivaciones”, aclaró Tosello.

-¿Cómo fue el brote que tuvieron hace dos meses? ¿Cómo se trabajó para contenerlo?

- (Caballero) Llegamos a tener 35 pacientes en sala de aislamiento, se ocupó todo lo que el Hospital tiene habilitado. Se trataba de personas de Laboulaye y también había 6 personas en la terapia intensiva. Eso constituyó una anormalidad total. Le hicimos frente a la situación con los recursos con los que contábamos en el momento. Fue una situación límite que esperamos que no vuelva a repetirse. En una época de no pandemia podemos llegar a tener como máximo tres pacientes necesitando oxígeno y en ese momento teníamos 35 más 6. Teniendo en cuenta que un promedio de uso de 15 litros por minuto por paciente, son 27 mil litros por día, más o menos.

-(Tosello) Hay que recordar que esa cantidad de pacientes la tuvimos por casi dos meses. No es que sólo fueron los 35, superamos la cantidad de 200 y 300 porque ese lleno de sala fue durante 60 días.

-¿Cuáles eran las edades promedio de los pacientes?

- (Caballero) Notamos que las edades de los pacientes fueron cambiando con el tiempo. En octubre del año pasado, cuando tuvimos el primer pico, había personas de edad avanzada, por encima de los 60. Pero este año los pacientes que tuvimos estaban todos entre los 30 y los 60 años. La franja etaria bajó considerablemente.

- ¿Cuánto personal está abocado a la tarea del combate de Covid?

-(Tosello) Es un personal muy numeroso. Tenemos la parte de laboratorio, radiología, kinesiología, farmacia, servicio de enfermería en terapia y en piso y hay un grupo muy importante de administrativos. Muchos se encargan del traslado de plasma para convalecientes y de suero equino. Se requiere una logística porque ambas son entregadas desde Córdoba por Hemoderivados y otra, por la farmacia central de la Provincia. No tenemos stock aquí y se mueve mucha gente del ámbito administrativo y personas que colaboraron con los transportes. Los choferes de las ambulancias que están yendo y viniendo permanentemente en el traslado interno de pacientes o Río Cuarto, Villa María y Río Tercero. También está el grupo de limpieza del hospital y de lavandería, quienes no registran ningún contagio dentro de sus filas.

-¿Durante el brote hubo contagios en el personal sanitario?

-(Viotti) Afortunadamente, durante este pico los contagios fueron muy pocos. Personal médico no tuvimos infectado en el brote, ni ahora. Los cuidados son muy estrictos: los equipos de protección personal, lavado de manos continuo y uso de alcohol. Hemos tomado todos los recaudos y se pudo contener la situación, incluso de pacientes que requerían 24 horas de control, como los que estaban en la terapia. Es un trabajo muy arduo el que se ha realizado. Implica mucha gente y mucha labor.

Falta de responsabilidad

Según el último reporte diario, la localidad de Laboulaye tiene 112 casos activos y el total de contagios desde marzo de 2020 es de 3.918. Estas cifras ya comenzaron a generar un alerta en el personal médico, porque están a menos de 100 de alcanzar los 4 mil infectados.

-Tras el pico, ¿la gente tomó conciencia?

-(Tosello) La respuesta de la gente a los cuidados no ha sido muy grande porque estamos a 100 casos de llegar a los 4 mil, que al ritmo que vamos en una semana los alcanzamos. Lo cual implica estar rozando al 20% de la población. Un porcentaje que debe ser uno de los más altos de toda la provincia. Eso nos genera resquemor al equipo de salud, porque realmente no nos hemos sentido acompañados por los vecinos en cuanto a eso.

-¿La vacunación es al menos un paso adelante?

-(Tosello) Más allá de que la provisión nos va llegando de a poco, aquí se marcha a un buen ritmo. Ya hay un número muy importante de vecinos con la primera dosis y también un grupo muy importante con la segunda. Pero sabemos por el personal de salud a cargo de la vacunación que todavía hay resistencia de un sector joven de la población, que incluso está inscripto en el CiDi pero que no se ha presentado cuando lo han llamado.

-¿Son sólo los jóvenes los que muestran falta de conciencia?

-(Tosello) Hay una falta de compromiso general. Nosotros no podemos comprender que en una población de 22 mil habitantes se estén arañando los 4 mil casos. Vemos familias que han empezado a contagiarse en la primera ola, con fallecimientos, y después seguimosrecibiendo integrantes de esa familia en el transcurso de los 6 o 7 meses posteriores. Hay una suerte de relajación. Quizás pasa que todos los equipos de salud que estamos dentro de las paredes de un hospital vemos una cosa muy diferente a lo que ve la gente en la calle. Acá hemos tenido días virtualmente de guerra y las personas en la calle no ven lo que pasa acá. Todo esto de no poder despedirse de los familiares, de matrimonios que han muerto, no ha generado parece la enseñanza en las personas. Hay que ser más empático, sobre todo con las personas que fallecieron en Laboulaye, en la primera instancia de esta pandemia.

-¿Qué sucedería si tuvieran que enfrentarse a un nuevo brote en Laboulaye?

-(Caballero) En el servicio de internación somos cinco médicos, nosotros tres más el doctor Julián Aymar y la doctora Soledad Macchi. Y por fuera de lo que es la internación hay un gran número de personas que se mueven mucho para evitar el desastre. Pero creo que otro pico similar a lo que nos pasó en mayo y junio sería muy difícil de superar sin problemas, ya sea desde el punto de vista técnico e insumos hasta del personal de salud.

-El desgaste emocional es grande porque además hay que darle contención al paciente, que no puede ver a los familiares...

-(Viotti) Tenemos la contención del paciente y también de su familia, que no entiende de enfermedad y de síntomas pero sí quiere saber si su familiar está angustiado, está bien, si necesita algo. Acá relativamente nos conocemos todos y a veces es muy difícil poder actuar en estas situaciones sin involucrarse, sin sentirnos tristes. Creo que el estrés y el agotamiento que tenemos vienen por ese lado. Contamos también con el servicio de salud mental, pero este es un trabajo que lo hemos hecho todos. Desde enfermería hasta cualquier integrante del personal de salud que pasó por las piezas y vio a los pacientes, de dar un abrazo, una palabra de apoyo porque es muy difícil estar acá.

Luciana Panella. Redacción Puntal