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El Presidente convocó a firmar un pacto sobre diez políticas de Estado

Denominado "del 25 de Mayo", invitó a los gobernadores a consensuarlo, pero con la condición de que antes sea sancionada la ley ómnibus. Planteó diez ideas fuerza que forman parte -según dijo- de un acuerdo "fundacional"

El presidente Javier Milei inauguró anoche el 142° período de sesiones ordinarias del Congreso y sorprendió con la convocatoria a un pacto -que sería firmado en Córdoba- con todos los gobernadores para instarlos a sacar adelante las ambiciosas reformas políticas estructurales que el Gobierno fracasó en negociar en el Parlamento, bajo un título ambicioso: “Pacto del 25 Mayo”.

De todos modos, según palabras del jefe de Estado, el pacto estaría supeditado a la sanción previa de la fallida ley ómnibus.

Se trata, en palabras de Milei, de “un nuevo pacto fundacional”, para ser consensuado con los 24 mandatarios de la Argentina, que contiene diez ideas fuerza, una virtual hoja de ruta que el primer mandatario ofreció a los líderes de las provincias para, supuestamente, poner en marcha el país y sacarlo de años de estancamiento.

Las ideas y conceptos deberían plasmarse, en caso de que la dirigencia adhiera, en leyes y normativas que deberán ser tratadas en el Congreso Nacional, dejando atrás, si fuera posible, el antecedente del proyecto ómnibus (también llamdo Bases), que naufragó por la resistencia de los líderes territoriales.

Diez ejes

Milei incluyó en los 10 ejes varios de los temas que incluyó en aquel paquete frustrado y en el DNU que se encuentra en buena parte frenado por la Justicia: “La inviolabilidad de la propiedad privada; el equilibrio fiscal innegociable; la reducción del gasto público a niveles históricos, en torno al 25 por ciento del PBI; una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos, y promueva el comercio; la discusión de la coparticipación federal de impuestos para terminar para siempre con el modelo extorsivo actual; una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal; una reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y permita, a quienes prefieran, suscribirse a un sistema privado de jubilación; una reforma política y la apertura al comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser una protagonista del mercado global”.

Lo más relevante

Entre las propuestas más destacadas se encuentran la inviolabilidad de la propiedad privada, el equilibrio fiscal innegociable y una significativa reducción del gasto público, que busca situarse en torno del 25% del producto bruto interno.

La reforma tributaria es otro de los pilares de este pacto, con el objetivo de aliviar la carga impositiva sobre los ciudadanos y las empresas, fomentando así el comercio y la inversión. Se busca también una revisión de la coparticipación federal de impuestos, poniendo fin al modelo considerado extorsivo que ha prevalecido hasta ahora, según el propio Milei.

En el ámbito laboral y previsional, se propone una modernización que promueva el empleo formal y asegure la sustentabilidad del sistema de jubilaciones, permitiendo además la opción de un régimen privado para aquellos que así lo prefieran.

La reforma política estructural busca, por su parte, realinear los intereses de los representantes con los de los representados, fortaleciendo la democracia argentina.

Además, el pacto pone especial énfasis en la apertura al comercio internacional, con la visión de reintegrar a la Argentina en el mercado global como un actor de peso, aprovechando sus vastos recursos naturales y su potencial productivo.

La propuesta se conoció en el tramo final del discurso de una hora y 10 minutos de Milei ante la Asamblea Legislativa, después de una serie de tensiones en alza con gobernadores como Ignacio Torres, de Chubut, y el propio Martín Llaryora, de Córdoba, donde el Presidente propuso que se rubrique el acuerdo.

Semanas de análisis

El jefe de Estado deliberó durante semanas con su entorno más cercano sobre la manera de salir de la encrucijada en la que quedó atascado el Gobierno tras la caída de su batería de medidas fundacional. Frente a una mayoría de gobernadores y diputados reacios a darle apoyo ciego al ajuste y a las las reformas que quiere implementar, y con una minoría libertaria en el Congreso, decidió que la convocatoria a un “pacto” con todos aquellos que quieran acompañarlo es la mejor solución, porque implica una toma fuerte de la iniciativa, y deja la pelota del lado de la cancha donde juega la oposición.

Una jugada audaz

En concreto, el Presidente intenta nuevamente marcar una línea roja ante la opinión pública entre aquellos dirigentes que quieren que la Argentina salga adelante -allí se ubican a sí mismos y a todos aquellos que quieran seguir sus lineamientos- y, simplemente, los que no quieren lo mejor para el país. Con una lista de medidas escritas de manera poco específica, sino conceptual, y “con las que nadie podría estar en desacuerdo”, buscan que sean los opositores los que se queden sin una salida. “Es lo que ellos pedían, y se los dimos. No pueden decir que no”, explicaron con una chicana el razonamiento de la jugada en la sede del Gobierno, horas antes de que se conociera el discurso.

Preacuerdo

Los puntos estarán sujetos a conversaciones y a eventuales cambios. El Presidente tiene planeado llamar a todos los gobernadores a reunirse la semana que viene para elaborar y firmar un “preacuerdo”. Y el lanzamiento formal del pacto sería el 25 de mayo.

Milei eligió anunciar su iniciativa en la significativa ceremonia de apertura del año político y cambió el horario al prime time nocturno para llegar a la mayor cantidad de argentinos-televidentes con el mensaje de división de aguas. No tanto para tener mayor visibilidad, sino para exponer a la dirigencia ante la opinión pública sobre la que, dado que no tiene estructura ni territorio, apoya de manera casi excluyente su legitimidad.

La iniciativa es el resultado de una larga evaluación que realizó junto a su principal asesor, el consultor Santiago Caputo, y que mantuvo en secreto para la mayor parte del gabinete hasta último momento. Incluso, varios ministros y secretarios se enteraron de la “sorpresa” que contenía el discurso pocas horas antes de que lo pronunciara. Y las segundas líneas dudaron hasta último momento sobre la posibilidad de la “sorpresa” fuera una medida económica. Al final, el anuncio sobre el que se especuló durante toda la semana fue totalmente político.