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“Cuando el Pami tenía sus fondos propios fue el momento de gloria”

Durante 38 años encabezó la agencia local y la semana pasada se jubiló. En total trabajó 44 años para la obra social de los pasivos, los primeros 6 en Córdoba capital. Varroni aseguró que la principal demanda de los jubilados son los medicamentos

Raúl Varroni fue el único jefe de la agencia local de Pami. Ocupó el cargo durante 38 años y la semana pasada se jubiló. Fue referencia, sin dudas, de las consultas periodísticas en materia de prestación de servicios de salud para los jubilados.

Pami es la obra social más grande del país y su administración no resulta nada sencillo, más aun si al cabo de 38 años los vaivenes de la política y la economía orientan las prácticas de una manera u otra de acuerdo al partido de turno.

Varroni asumió en la agencia local en 1981, todavía en tiempos de la dictadura. Llegó de Córdoba capital, donde trabajó durante 6 años en otras áreas del organismo.  En el 83 volvió la democracia y vio el Pami de Alfonsín, de Menem, de De la Rua, los Kirchner y finalmente Macri. Siempre como jefe, nunca en otro rango menor de la delegación. 

“Ingresé en 1975 y luego me tocó el periodo militar y todos los gobiernos democráticos hasta ahora”, le contó a PUNTAL VILLA MARIA, en un mano a mano que se extendió por 20 minutos, en el cual se habló de todos los temas inherentes a Pami y también a su historia personal.

“Hemos visto todos los Pami, los vivimos y los sufrimos, algunos mejores que otros. Cuando el PAMI tenía sus fondos propios fue el momento de gloria. La Ley 19032, que fue creada por Manrique en 1972, estableció que la obra social recibía dinero de todos los activos, pasivos, loterías y casinos. Era muy amplio el espectro que alimentaba los fondos de Pami y se manejaba autárquicamente, no dependía del Gobierno. Ese momento fue ‘la gloria’, pero cambió con Menem”, lamentó. 

Y mencionó un ejemplo concreto: “Antes de Menem tenía medicamentos oncológicos en un armario y los entregaba, hoy no es así. Lo tiene que convalidar una comisión en Buenos Aires que dice  que ese oncológico sí sirve de acuerdo con el diagnóstico del paciente, es decir, es mucho más engorroso”.

Recordó que Domingo Cavallo fue quien dijo que “el Pami no podía recibir fondos de esa manera”, y modificó su financiamiento. En los 90 se incorporó definitivamente en el Presupuesto Nacional. “Obviamente que nunca alcanza”, remató Varroni.

El exfuncionario aclaró que con el gobierno kirchnerista muchas prestaciones fueron mejoradas. Por ejemplo, con la Resolución 337 sobre medicamentos. 

“Hoy si tenés un auto de menos de 10 años o dos propiedades no podés acceder al ciento por ciento de descuentos, sí al 50 o 70%. Esta disposición no estaba en el gobierno anterior”, explicó.

Ante la consulta sobre si el kirchnerismo y el macrismo tienen políticas diferentes en relación a los jubilados, Varroni respondió: “Los convenios son prácticamente los mismos, convenios que se realizan en Buenos Aires y son para todo el país. Tienen formas de trabajar diferente, pero se nota en estas cosas. Tendríamos que tener una actualización hace tiempo, no solo con este gobierno, sino con el anterior también, de los bolsones si queremos seguir entregando. De un bolsón de 12 productos, hoy pasó a la mitad”.

Profesionales

Asimismo, para Varroni, la principal demanda de los jubilados continúa siendo los medicamentos. Mientras que el déficit más importante es la falta de médicos especialistas. 

“En Villa María estamos bien con los prestadores de segundo nivel, con las clínicas, pero faltan especialistas. En invierno faltan neumólogos, también traumatólogos. Nosotros abarcamos el departamento San Martín, pero tenemos agregados Unión y Marcos Juárez, que son departamentos con mucha población, que vienen a Villa María. Hay delegaciones de Pami, pero no hay la complejidad médica que necesita el afiliado”. 

También se le preguntó respecto a la relación con los dueños de las clínicas, que siempre es tensa. “Algunos prestadores trabajan bien, pero hay profesionales que cobran  plus y tenemos que estar atentos. Aquel que pagó plus y no lo denuncia, nosotros no nos enteramos. En la mayoría de los casos, más allá de las auditorías que realizan los médicos, se resuelven telefónicamente. Se habla con los administradores de las diferentes clínicas y lo reconocen. Muchas veces las mismas clínicas nos dicen que sancionemos al médico que cobra plus”.

Raúl Varroni fue el único jefe de la agencia local de Pami. Ocupó el cargo durante 38 años y la semana pasada se jubiló. Fue referencia, sin dudas, de las consultas periodísticas en materia de prestación de servicios de salud para los jubilados.

Pami es la obra social más grande del país y su administración no resulta nada sencillo, más aun si al cabo de 38 años los vaivenes de la política y la economía orientan las prácticas de una manera u otra de acuerdo al partido de turno.

Varroni asumió en la agencia local en 1981, todavía en tiempos de la dictadura. Llegó de Córdoba capital, donde trabajó durante 6 años en otras áreas del organismo.  En el 83 volvió la democracia y vio el Pami de Alfonsín, de Menem, de De la Rua, los Kirchner y finalmente Macri. Siempre como jefe, nunca en otro rango menor de la delegación. 

“Ingresé en 1975 y luego me tocó el periodo militar y todos los gobiernos democráticos hasta ahora”, le contó a PUNTAL VILLA MARIA, en un mano a mano que se extendió por 20 minutos, en el cual se habló de todos los temas inherentes a Pami y también a su historia personal.

“Hemos visto todos los Pami, los vivimos y los sufrimos, algunos mejores que otros. Cuando el PAMI tenía sus fondos propios fue el momento de gloria. La Ley 19032, que fue creada por Manrique en 1972, estableció que la obra social recibía dinero de todos los activos, pasivos, loterías y casinos. Era muy amplio el espectro que alimentaba los fondos de Pami y se manejaba autárquicamente, no dependía del Gobierno. Ese momento fue ‘la gloria’, pero cambió con Menem”, lamentó. 

Y mencionó un ejemplo concreto: “Antes de Menem tenía medicamentos oncológicos en un armario y los entregaba, hoy no es así. Lo tiene que convalidar una comisión en Buenos Aires que dice  que ese oncológico sí sirve de acuerdo con el diagnóstico del paciente, es decir, es mucho más engorroso”.

Recordó que Domingo Cavallo fue quien dijo que “el Pami no podía recibir fondos de esa manera”, y modificó su financiamiento. En los 90 se incorporó definitivamente en el Presupuesto Nacional. “Obviamente que nunca alcanza”, remató Varroni.

El exfuncionario aclaró que con el gobierno kirchnerista muchas prestaciones fueron mejoradas. Por ejemplo, con la Resolución 337 sobre medicamentos. 

“Hoy si tenés un auto de menos de 10 años o dos propiedades no podés acceder al ciento por ciento de descuentos, sí al 50 o 70%. Esta disposición no estaba en el gobierno anterior”, explicó.

Ante la consulta sobre si el kirchnerismo y el macrismo tienen políticas diferentes en relación a los jubilados, Varroni respondió: “Los convenios son prácticamente los mismos, convenios que se realizan en Buenos Aires y son para todo el país. Tienen formas de trabajar diferente, pero se nota en estas cosas. Tendríamos que tener una actualización hace tiempo, no solo con este gobierno, sino con el anterior también, de los bolsones si queremos seguir entregando. De un bolsón de 12 productos, hoy pasó a la mitad”.

Profesionales

Asimismo, para Varroni, la principal demanda de los jubilados continúa siendo los medicamentos. Mientras que el déficit más importante es la falta de médicos especialistas. 

“En Villa María estamos bien con los prestadores de segundo nivel, con las clínicas, pero faltan especialistas. En invierno faltan neumólogos, también traumatólogos. Nosotros abarcamos el departamento San Martín, pero tenemos agregados Unión y Marcos Juárez, que son departamentos con mucha población, que vienen a Villa María. Hay delegaciones de Pami, pero no hay la complejidad médica que necesita el afiliado”. 

También se le preguntó respecto a la relación con los dueños de las clínicas, que siempre es tensa. “Algunos prestadores trabajan bien, pero hay profesionales que cobran  plus y tenemos que estar atentos. Aquel que pagó plus y no lo denuncia, nosotros no nos enteramos. En la mayoría de los casos, más allá de las auditorías que realizan los médicos, se resuelven telefónicamente. Se habla con los administradores de las diferentes clínicas y lo reconocen. Muchas veces las mismas clínicas nos dicen que sancionemos al médico que cobra plus”.



Martín Alanis.  Redacción Puntal Villa María

TEMAS: pami varroni
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