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Preocupa la posible llegada de la pandemia a las comunidades campesinas

Trabajan intensamente con promotores de la salud para concientizar sobre la importancia de no compartir el mate, usar el barbijo y realizarse controles médicos

La situación de las comunidades de campesinos en la provincia, con relación a la pandemia del Covid-19, genera preocupación en las organizaciones que trabajan por la defensa de sus derechos y que promueven una mejor calidad de vida para los habitantes de estas regiones. Es por esto que desde la Unión de Campesinos de Traslasierra (Ucatras) y el Movimiento Campesino de Córdoba vienen trabajando de manera intensa en la formación de promotores de la salud que, desde el interior de las comunidades, apuntan a fomentar hábitos saludables que prevengan el contagio del coronavirus.

En diálogo con Puntal, Ernesto Guevara, integrante de estas organizaciones, destacó: “En el inicio de la pandemia, cuando comenzamos a conocer sobre los cuidados necesarios, observamos que costaba mucho el lavado de manos, por ejemplo, algo que siempre significó una dificultad en el campo por el uso del agua”. En este sentido, explicó: “En muchas comunidades sólo se tiene el agua de pozo, que es de muy mala calidad, pero que se cuida como si fuera oro. Luego comenzamos a tener más conocimiento de qué se trataba la enfermedad y cómo cuidarnos”.

El referente de Ucatras señaló que “en principio hubo un poco de miedo y angustia, pero al pasar el tiempo no había muchos casos porque las familias viven muy aisladas entre ellas y, a su vez, con los centros urbanos”.

Guevara precisó que en muchas de las comunas grandes de la zona en la que trabajan en traslasierras no tuvieron casos de coronavirus durante el año pasado, pero que este año hubo un mayor relajamiento de los vecinos: “Al pensar que era una realidad de los mayores centros urbanos, lo consideraron algo más lejano, por lo que tuvimos que trabajar mucho con eso, que se deben cuidar y, si bien no hay muchos casos en el campo, si uno va a las ciudades tiene más posibilidades de contagiarse”, indicó el referente de la agrupación.

Entre otras costumbres muy arraigadas en el sector, Guevara comentó que está costando mucho la concientización de que no debe compartirse el mate y en cuanto al uso del barbijo. “Son cosas que nos cuestan, pero que venimos trabajando intensamente con las promotoras de salud, es decir, personas de las comunidades que se forman para acompañar en estas temáticas”, puntualizó el miembro de Ucatras.

- ¿Cómo surge el trabajo de estas promotoras?

- Desde hace muchos años veníamos viendo que los equipos de salud, los profesionales, van al campo periódicamente, una vez al mes o cada dos meses, por lo que hay una necesidad de realizar controles como tomar la tensión, medirles la glucemia para personas con diabetes, trabajar en la difusión de la anticoncepción en las mujeres jóvenes, muchas aristas que no se trabajaban, pero vimos que en las comunidades había gente interesada en ayudar a quienes comenzamos a formar como promotores de salud. Ya hemos hecho encuentros y cursos, sumado a que mensualmente vamos realizando actividades.

- ¿Cómo se avanzó con ellos en relación con el Covid-19?

- Primero trabajamos mucho en el conocimiento del virus, qué es, cómo cuidarse, sobre todo a quiénes cuidar con más énfasis por ser personas de riesgo. Hicimos un relevamiento de quienes estaban en estos grupos más comprometidos, si están bien alimentados, si les falta acceder a algún medicamento, si se han hecho controles en el último tiempo. Todo, tratando de articularlo con el sistema de salud, dispensarios y hospitales más cercanos.

- ¿Gran parte del campesinado se encuentra sin obra social?

- Sí, la gran mayoría, algunas personas mayores tienen Pami y con el monotributo social algunos tenían acceso al Profe, pero la gran mayoría hace uso del sistema público de salud, con los dispensarios más cercanos y el hospital, pero si no fuera por los promotores sería cada tanto, tienen que estar muy enfermos como para acudir a estos espacios. Incluso están muy aislados y algunas comunidades tienen el hospital a 70 kilómetros, por caminos de tierra y sin transporte público.

En este sentido, Guevara insistió en que, al estar tan alejadas estas comunidades de los grandes centros urbanos, no hubo muchos casos e hizo que la ciudadanía no tuviera miedo a la enfermedad. “Pero tuvimos que trabajar mucho con no descuidar los controles de salud a las personas de riesgo por enfermedades crónicas y con las promotoras generar el trabajo de concientización”, detalló.

- ¿Existe el temor de que llegue un foco de contagios y se propague rápido entre los campesinos?

- La realidad es esa, venimos teniendo bastante suerte, pero la realidad es esa, hace falta que lleguen un par de casos como para que la enfermedad se multiplique rápido. Por suerte se ha generado el “saber qué hacer” si hay sospechas de coronavirus, qué hacer si alguien tiene síntomas, a quién acudir para recibir asistencia. Es algo que hay que seguir porque lo cultural pesa mucho.

Primero trabajamos mucho en el conocimiento del virus, qué es, cómo cuidarse Primero trabajamos mucho en el conocimiento del virus, qué es, cómo cuidarse

Por otra parte, Guevara sostuvo: “Lo que vemos en la gente del campo es que, al tener sus propios productos, la alimentación no está siendo un gran problema, aunque en los últimos años hemos visto más sobrepeso, por las harinas que consumen y la cuestión económica que lleva a esa dieta; mientras que a cierta edad, por la vida que se lleva en el campo, empiezan a tener problemas importantes de la columna por el tipo de trabajo y el contacto con los químicos en algunas regiones, cosas que venimos trabajando con las mismas promotoras de las comunidades que tienen otra forma de llegar a la gente porque son parte de estos espacios”, resaltó.

Consideró, en tanto, que es importante insistir en la realización de controles en el campo, más allá de que la persona se sienta bien, ya que muchas veces recurren a tratamientos con hierbas medicinales ante cualquier molestia y dejan de ir al médico. “Hemos encontrado mucho chagas, diabetes, hipertensión, problemas que hay en todos lados pero que aquí hemos visto en muchos casos, al igual que la hidatidosis”, completó el referente de Ucatras.

- ¿Cómo afectó la pandemia en la actividad económica de las comunidades?

- En un primer momento, cuando no se permitía pasar de un paraje a otro, les afectó en el consumo de sus alimentos y el acceso a sus medicamentos. Además, significó trabas para algunos cabriteros que tenían controles muy rigurosos, o quienes compraban quesos para fraccionar y vender en ferias. Hubo un menor movimiento en el comercio y allí surgieron nuevas redes solidarias de organizaciones, la definición de ferias, incluso de manera digital.

Guevara concluyó que para hacer frente a la pandemia “la clave es seguir trabajando con la gente del lugar, con los promotores de salud, para poder llegar de otra manera, porque hay mucho de lo cultural e histórico que es difícil de cambiar”.