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Una monja argentina pone en riesgo su vida evacuando a niños ucranianos

El periodista especializado en temas religiosos Sergio Rubin contó cómo María Cristiana ayuda a salir del país a chicos, adolescentes y madres solteras, en medio de la guerra. "No sabemos qué va a pasar. Por ahora la decisión es quedarnos", contó la religiosa

“No sabemos qué va a pasar. Por ahora la decisión es quedarnos”. La frase pertenece a la monja argentina María Cristiana Demianczuk, de la Congregación del Verbo Encarnado, que es oriunda de San Rafael, Mendoza, pero que actualmente se encuentra en Ucrania evacuando a niños de ese país, en medio de los bombardeos de la guerra que mantiene en vilo al mundo.

Tiene 44 años de edad y hace 23 años que está en Ucrania. “Sólo Dios sabe a cuánta gente deberemos consolar, a cuánta gente deberemos ayudar a reconstruir lo que tenía, a cuántos enfermos deberemos socorrer y curar y a cuántos muertos deberemos enterrar”, dice con fe la religiosa argentina.

Esta historia conmovedora la cuenta el periodista Sergio Rubin, especializado en temas religiosos y biógrafo del papa Francisco, en un artículo publicado en Clarín.

“María Cristiana pertenece a una congregación argentina, que se llama del Verbo Encarnado y que tiene presencia en muchos países en conflicto y donde el catolicismo es minoría. En Ucrania hay alrededor de 60 monjas y una docena de sacerdotes”, dijo ayer Rubin en diálogo con Puntal AM.

Y añadió: “Cuando se inició la invasión, hubo ataques con misiles en el aeropuerto de la localidad donde estaban y tuvieron que salir de allí a una zona fuera de los bombardeos. Ellas tienen obras donde contienen a chicos huérfanos y madres solteras”.

“María Cristiana inició el traslado y la salida del país de muchos niños y adolescentes vía Polonia y Hungría. Y no sólo sacarlos del país sino también encontrarles un alojamiento transitorio en Alemania y España. Toda una tarea en una situación adversa y de riesgo ciertamente”, explicó.

-Es una religiosa joven, ¿no?

-Sí, tiene 44 años. Lleva 23 años en Ucrania y es una persona muy agradable.

-Y está arriesgando su vida.

-Sí, porque no se sabe hasta dónde va a avanzar toda esta situación. Pero ella y su comunidad han decidido quedarse en Ucrania y ayudar en todo lo que puedan: consolar, acompañar, dar un cobijo, una comida y asistir a los enfermos en la medida de lo posible. Ella dice que si tiene que enterrar gente lo va a hacer. Pero también agrega que esto es un día a día. Ella también tiene miedo cuando siente los misiles. Lo reconoce. Pero por ahora se queda allí.

La monja María Cristiana continúa viviendo en Ucrania mientras eleva una plegaria al cielo: “Pedimos, sí, que sigan rezando mucho por Ucrania para que el Señor nos conceda la paz y la justicia para Ucrania y para todos los pueblos del mundo”.