Presentaron casos de generación energética a través de biomasa
Bajo la consigna de articular ciencia y producción, entidades académicas llevaron a cabo un encuentro en el que se mostraron experiencias e intercambiaron información sobre la temática
La generación de energía a partir de desechos productivos es una oportunidad para crear valor en los establecimientos y mitigar problemas ambientales. Si bien hay variadas experiencias en ese sentido, para que se masifiquen tanto la producción como la investigación científica tienen mucho que hacer.
Bajo esa mirada se realizó un encuentro en el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico de Villa María (PILT), organizado por Conicet Córdoba, el Centro de Investigaciones y Transferencias (CIT) Villa María y el Instituto de Investigación de la Universidad Nacional. En esta dirección, en el auditorio de la entidad se expusieron casos de valorización a través de biomasa y, posteriormente, se abrió un espacio de vinculación entre empresarios, productores y académicos.
Al respecto, es pertinente manifestar que se exhibieron dos desarrollos diferentes: uno, llevado adelante por una empresa agropecuaria que cierra su círculo productivo con la autogeneración de energía mediante el uso de un biodigestor.
El otro tiene que ver con una empresa que diseña proyectos de envergadura para inyectar a la red energía eléctrica en el marco del plan Renovar 2, usando como insumos desechos de distintas actividades productivas.
Valor
Luis Picat es gerente de una empresa ubicada en el norte de la provincia. Su familia, tradicionalmente, se dedicaba a la agricultura y ganadería cuando, varios años atrás, decidieron desarrollar nuevas actividades para agregar valor.
“El norte posee un régimen de lluvias complicado y además está a gran distancia del puerto, entre 550 y 600 kilómetros, por lo tanto ese costo tiene un gran impacto; buscamos la forma de reducirlo”, indicó a PUNTAL VILLA MARÍA.
Comenzaron desarrollando un proyecto avícola, pero luego mutaron hacia el sector porcino. “Pusimos una granja de 250 madres, que fue creciendo hasta que llegar a las 1000. En el medio montamos un frigorífico, para seguir agregando valor, en la zona de Jesús María. Actualmente el frigorífico faena 10 mil cabezas por mes. Nos surgió la inquietud sobre qué hacer con los efluentes de esas actividades y empezamos a investigar diferentes técnicas para tratarlos, generar gas metano y después la energía”, le contó a este matutino.
“Dos años atrás arrancamos con la construcción del biodigestor y hace algo más de uno que estamos generando energía a través del efluente en nuestra granja, ubicada cerca de Santa Elena, en el norte provincial”, agregó Picat.
En ese camino lo difícil, afirmó el entrevistado, fue obtener información útil y fidedigna para poner en marcha el biodigestor, buscando opciones que no sean demasiado onerosas y se adapten a los requerimientos del establecimiento.
“Hicimos algunas pruebas que no funcionaron; ingenieros muy reconocidos aportaron líneas de trabajo, pero la prueba piloto en pequeñas escalas falló. A partir de ahí viajamos por el mundo viendo tecnologías; estuvimos en Australia, Alemania, Brasil y de ahí pudimos concluir en una tecnología mixta que funcionó. Hicimos un nexo entre gente de Brasil y Alemania y hoy tenemos una tecnología que se está fabricando en el norte. Hay una nueva planta a kilómetros de nuestro campo que la están por utilizar como insumo de gas para el bioetanol”, precisó.
Picat reconoció que si tuvieran que encarar un proyecto de esa envergadura en la actualidad sería muy difícil por la falta de herramientas financieras.
“Aprovechamos los primeros años de este gobierno cuando había créditos blandos. Tomamos uno que tenía una tasa del 12 por ciento a casi 10 años de plazo, específicamente destinado a energías renovables. Eso nos animó a meternos de lleno y fue fundamental, porque este tipo de emprendimiento sin apoyo crediticio es imposible amortizar. Además entramos justo en un momento en que el costo de energía se elevó muchísimo, con lo cual nuestro proyecto se terminará de amortizar en 4 años. Con las tasas actuales sería imposible”, indicó.
Como conclusión de los cambios experimentados en la empresa familiar con la coronación del “circulo virtuoso” iniciado años atrás, Picat afirmó: “Nosotros teníamos un solo empleado; hoy entre todas las empresas contamos con 200”.
Investigador
La historia de Juan Pablo Macagno es diferente, pero igualmente interesante. Licenciado en biotecnología, fue investigador y realizó un doctorado en Escocia. De vuelta en Argentina, y luego de trabajar en empresas agroalimentarias, fundó la propia dedicada a proyectos de biogás y energía solar.
“En Europa comencé a ver experiencias de biogás, gestión de residuos y fui estudiando el tema. Una vez en el país, después de 2 años y medio buscando alternativas, finalmente logramos resultados concretos. Nuestra empresa desarrolló dos proyectos de generación de energía renovable para inyectar en la red para el programa Renovar 2”, detalló.
Uno de los emprendimientos, que ya está en obra, se sitúa entre las localidades de General Cabrera y Alcira Gigena. Se trata de una planta de 1 megawatt (MW) que se alimenta de residuos industriales.
“Relevamos los residuos de industrias lácteas, maniceras, frigoríficas o aceiteras en un radio de unos 50 kilómetros, para llegar a un volumen suficiente para generar 1 MW. Lo que nosotros hacemos es bastante artesanal, porque tenemos mucho trabajo de relevamiento. Para llegar a 1 MW necesitamos procesar entre 100 y 120 toneladas o metros cúbicos de residuos por día, lo que equivale a unos cinco camiones”.
Explicó que en primera instancia la búsqueda se focaliza “en un establecimiento porque el estiércol es lo más voluminoso; luego lo complementamos con los otros residuos. Utilizamos una diversidad de insumos porque está probado que eso lleva a mayor estabilización de la mezcla”.
La logística cotidiana supone un servicio diario de recolección de residuos y efluentes en los distintos establecimientos, hecho que se convierte en una solución para la mayoría de ellos.
Impulso
El Plan Renovar, que se puso en marcha en 2015, fue un impulso importante para las energías renovables que se obtienen con diversas tecnologías. El objetivo es llegar a cubrir el 20 por ciento de la generación en 2025.
“Hoy estamos alrededor del 7 por ciento, aunque este año se espera que aumente porque todos los proyectos adjudicados en la ronda 1, 1.5 y 2 de Renovar van a estar entrenado en operaciones. Sin embargo hay mucho margen todavía para seguir construyendo plantas. Este mes se informó la fecha de presentación de proyectos para la ronda 3. Y además tenemos la ley de generación distribuida, que es a otra escala, pero permite diversificar la generación y de alguna manera bajar la carga sobre las líneas. La provincia adhirió a la ley nacional y esperamos que en los próximos años haya un boom en la incorporación de paneles solares, domiciliarios y a escala industrial. Hay buenas perspectivas para el futuro”, cerró Macagno.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Bajo esa mirada se realizó un encuentro en el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico de Villa María (PILT), organizado por Conicet Córdoba, el Centro de Investigaciones y Transferencias (CIT) Villa María y el Instituto de Investigación de la Universidad Nacional. En esta dirección, en el auditorio de la entidad se expusieron casos de valorización a través de biomasa y, posteriormente, se abrió un espacio de vinculación entre empresarios, productores y académicos.
Al respecto, es pertinente manifestar que se exhibieron dos desarrollos diferentes: uno, llevado adelante por una empresa agropecuaria que cierra su círculo productivo con la autogeneración de energía mediante el uso de un biodigestor.
El otro tiene que ver con una empresa que diseña proyectos de envergadura para inyectar a la red energía eléctrica en el marco del plan Renovar 2, usando como insumos desechos de distintas actividades productivas.
Valor
Luis Picat es gerente de una empresa ubicada en el norte de la provincia. Su familia, tradicionalmente, se dedicaba a la agricultura y ganadería cuando, varios años atrás, decidieron desarrollar nuevas actividades para agregar valor.
“El norte posee un régimen de lluvias complicado y además está a gran distancia del puerto, entre 550 y 600 kilómetros, por lo tanto ese costo tiene un gran impacto; buscamos la forma de reducirlo”, indicó a PUNTAL VILLA MARÍA.
Comenzaron desarrollando un proyecto avícola, pero luego mutaron hacia el sector porcino. “Pusimos una granja de 250 madres, que fue creciendo hasta que llegar a las 1000. En el medio montamos un frigorífico, para seguir agregando valor, en la zona de Jesús María. Actualmente el frigorífico faena 10 mil cabezas por mes. Nos surgió la inquietud sobre qué hacer con los efluentes de esas actividades y empezamos a investigar diferentes técnicas para tratarlos, generar gas metano y después la energía”, le contó a este matutino.
“Dos años atrás arrancamos con la construcción del biodigestor y hace algo más de uno que estamos generando energía a través del efluente en nuestra granja, ubicada cerca de Santa Elena, en el norte provincial”, agregó Picat.
En ese camino lo difícil, afirmó el entrevistado, fue obtener información útil y fidedigna para poner en marcha el biodigestor, buscando opciones que no sean demasiado onerosas y se adapten a los requerimientos del establecimiento.
“Hicimos algunas pruebas que no funcionaron; ingenieros muy reconocidos aportaron líneas de trabajo, pero la prueba piloto en pequeñas escalas falló. A partir de ahí viajamos por el mundo viendo tecnologías; estuvimos en Australia, Alemania, Brasil y de ahí pudimos concluir en una tecnología mixta que funcionó. Hicimos un nexo entre gente de Brasil y Alemania y hoy tenemos una tecnología que se está fabricando en el norte. Hay una nueva planta a kilómetros de nuestro campo que la están por utilizar como insumo de gas para el bioetanol”, precisó.
Picat reconoció que si tuvieran que encarar un proyecto de esa envergadura en la actualidad sería muy difícil por la falta de herramientas financieras.
“Aprovechamos los primeros años de este gobierno cuando había créditos blandos. Tomamos uno que tenía una tasa del 12 por ciento a casi 10 años de plazo, específicamente destinado a energías renovables. Eso nos animó a meternos de lleno y fue fundamental, porque este tipo de emprendimiento sin apoyo crediticio es imposible amortizar. Además entramos justo en un momento en que el costo de energía se elevó muchísimo, con lo cual nuestro proyecto se terminará de amortizar en 4 años. Con las tasas actuales sería imposible”, indicó.
Como conclusión de los cambios experimentados en la empresa familiar con la coronación del “circulo virtuoso” iniciado años atrás, Picat afirmó: “Nosotros teníamos un solo empleado; hoy entre todas las empresas contamos con 200”.
Investigador
La historia de Juan Pablo Macagno es diferente, pero igualmente interesante. Licenciado en biotecnología, fue investigador y realizó un doctorado en Escocia. De vuelta en Argentina, y luego de trabajar en empresas agroalimentarias, fundó la propia dedicada a proyectos de biogás y energía solar.
“En Europa comencé a ver experiencias de biogás, gestión de residuos y fui estudiando el tema. Una vez en el país, después de 2 años y medio buscando alternativas, finalmente logramos resultados concretos. Nuestra empresa desarrolló dos proyectos de generación de energía renovable para inyectar en la red para el programa Renovar 2”, detalló.
Uno de los emprendimientos, que ya está en obra, se sitúa entre las localidades de General Cabrera y Alcira Gigena. Se trata de una planta de 1 megawatt (MW) que se alimenta de residuos industriales.
“Relevamos los residuos de industrias lácteas, maniceras, frigoríficas o aceiteras en un radio de unos 50 kilómetros, para llegar a un volumen suficiente para generar 1 MW. Lo que nosotros hacemos es bastante artesanal, porque tenemos mucho trabajo de relevamiento. Para llegar a 1 MW necesitamos procesar entre 100 y 120 toneladas o metros cúbicos de residuos por día, lo que equivale a unos cinco camiones”.
Explicó que en primera instancia la búsqueda se focaliza “en un establecimiento porque el estiércol es lo más voluminoso; luego lo complementamos con los otros residuos. Utilizamos una diversidad de insumos porque está probado que eso lleva a mayor estabilización de la mezcla”.
La logística cotidiana supone un servicio diario de recolección de residuos y efluentes en los distintos establecimientos, hecho que se convierte en una solución para la mayoría de ellos.
Impulso
El Plan Renovar, que se puso en marcha en 2015, fue un impulso importante para las energías renovables que se obtienen con diversas tecnologías. El objetivo es llegar a cubrir el 20 por ciento de la generación en 2025.
“Hoy estamos alrededor del 7 por ciento, aunque este año se espera que aumente porque todos los proyectos adjudicados en la ronda 1, 1.5 y 2 de Renovar van a estar entrenado en operaciones. Sin embargo hay mucho margen todavía para seguir construyendo plantas. Este mes se informó la fecha de presentación de proyectos para la ronda 3. Y además tenemos la ley de generación distribuida, que es a otra escala, pero permite diversificar la generación y de alguna manera bajar la carga sobre las líneas. La provincia adhirió a la ley nacional y esperamos que en los próximos años haya un boom en la incorporación de paneles solares, domiciliarios y a escala industrial. Hay buenas perspectivas para el futuro”, cerró Macagno.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María