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El cura sospecha que ingresaron para sustraer lo recaudado de una pollada

Aprovechando la ausencia del sacerdote, autores ignorados entraron el domingo a la parroquia Santa Rita de Cascia, en barrio Bello Horizonte, para llevarse una suma pequeña de dinero. El episodio no pasó a mayores porque el cura se ausentó tan sólo 15 minutos

El domingo a la noche la parroquia Santa Rita de Cascia, ubicada en el corazón de barrio Bello Horizonte, fue víctima de un hecho de inseguridad que afortunadamente no pasó a mayores porque el sacerdote se ausentó tan sólo 15 minutos de la iglesia.

En declaraciones a este medio, el padre José Defagó contó que los hechos se dieron entre las 21.30 y las 21.45 del domingo, momento que usó para salir y hacer un trámite.

Según lo relatado, quienes ingresaron al establecimiento religioso de calle Cartagena al 500 lo hicieron “forzando una ventana que da al patio”. En esos pocos minutos, los delincuentes (o el delincuente) habrían utilizado una sierra para serruchar un barrote y así poder ingresar al inmueble, que en ese instante se encontraba desocupado.

“Deben haber escuchado el momento en que llegué y empecé a abrir el portón para entrar el auto. Llegaron a sacar 300 pesos que tenía en una billetera, pero ni siquiera se la llevaron. En la sala había otras cosas que tampoco se llevaron, como, por ejemplo, una notebook”, declaró el cura de barrio Bello Horizonte.

¿Fueron por una recaudación?

Defagó dijo que el hecho furtivo podría estar relacionado con una actividad que organizó la iglesia el fin de semana para juntar dinero. “Justo ese domingo hicimos una pollada para recaudar fondos, ya que al frente de la parroquia estamos haciendo una sala nueva para Cáritas, lo que demanda un gran esfuerzo económico. Parte de la recaudación la tenía yo”, expresó el párroco y agregó que tras lo ocurrido le dio un nuevo destino al dinero recolectado.

Sobre la seguridad del barrio, el religioso dijo que, de lunes a viernes la zona es muy transitada, debido a que allí se encuentran una escuela primaria, un jardín, un espacio destinado a la salud y el centro vecinal. Pese a ello, destacó que “los fines de semana toda esa manzana se duerme y se convierte en un lugar bastante desértico”.

Defagó indicó que, en 20 años de sacerdocio, sufrió un par de hechos de hurto. “Nunca me tocó precisar un robo. Sí me pasó de encontrar una ventana o una puerta rota o forzada”, afirmó.