Passerini: "Fue un triunfo de la buena política sobre el marketing y las operaciones"
A Daniel Passerini, flamante intendente electo de la ciudad de Córdoba, el paso de los días no le suaviza el discurso. El tono es calmo pero el contenido es fuerte: sostiene que la victoria oficialista del domingo, por casi 8 puntos, fue un triunfo de la política tradicional y buena contra el marketing y las operaciones.
Passerini además ratificó las críticas contra “los pituquitos de Recoleta” que, según señaló, llegaron en aviones para festejar un autopronosticado triunfo de Rodrigo de Loredo, su rival de Juntos por el Cambio. Para el ex ministro de Desarrollo Social, lo que en el fondo está en discusión es una forma de hacer política y de distribuir los recursos en el país.
- La elección en Córdoba sorprendió por el resultado, por la magnitud y, además, porque le dio una épica que el peronismo no había tenido el 25 de junio.
- Fue un triunfo que primero validó una gestión que venimos llevando adelante con Martín Llaryora desde hace tres años y siete meses. Nosotros asumimos en una ciudad que estaba muy abandonada, muy endeudada, con la vara muy baja y que venía cuesta abajo hacía 20 años. Nosotros comenzamos a ordenar la Municipalidad, atravesamos una pandemia que fue muy dura para todo el mundo pero particularmente en la ciudad de Córdoba fue un trabajo muy intenso que tuvimos que hacer. La experiencia que teníamos con Martín por haber sido intendentes, por haber sido ministros y, sobre todo, el hecho de trabajar en equipo con el gobernador Juan Schiaretti permitió que la ciudad empezara a recuperarse y que la gente valorara dos cosas: en primer lugar, el trabajo en equipo y, en segundo lugar, que en una elección municipal uno vota como si fuera la figura el portero del edificio, ese que te tiene que garantizar que esté limpio, que esté seguro, que esté iluminado, que te dé una respuesta rápida. Nosotros, con esta lógica, construimos un primer triunfo el 25 de junio. Martín es hoy gobernador de la provincia de Córdoba fundamentalmente gracias al voto de la ciudad de Córdoba. Nosotros tomamos esa gran encuesta del 25 de junio y sobre esa base diseñamos nuestra estrategia para ganar el 23 de julio. Nunca tuvimos dudas de que íbamos a ganar. Sabíamos que enfrente teníamos un rival muy poderoso, que no era solamente el candidato Rodrigo de Loredo, que estaba instalado porque había ganado la elección de medio término en la ciudad con el 60 por ciento de los votos, sino fundamentalmente también teníamos enfrente un aparato comunicacional con base en la ciudad de Buenos Aires que obviamente irradiaba permanentemente un mensaje que decía que ellos ganaban, que nosotros éramos la puerta de entrada de La Cámpora. Obviamente se equivocaron. Primero porque la gente vota en la ciudad de Córdoba y, segundo, porque nosotros trabajamos siempre validando nuestra gestión y poniendo en claro que Rodrigo de Loredo y Luis Juez representaban a las gestiones que habían hundido a la ciudad. La gente tomó eso y nos dio un amplio apoyo.
- Al otro día de la elección De Loredo difundió un video en el que planteó que había sido una campaña sucia y que el peronismo había puesto un enorme aparato clientelar en los barrios.
- Es una lectura subjetiva, por supuesto. Creo que la campaña sucia fue en parte porque él tuvo en la lista, y todavía tiene que dar explicaciones por eso, a dos candidatos que tienen vinculaciones muy directas con el narcotráfico. Eso también fue una cuestión que complicó la campaña. A nosotros nos costaba hablar de propuestas con los periodistas porque enseguida nos tiraban ese tema y él nunca tomó una decisión con respecto a eso, nunca quiso reconocerlo. Eso sí ensució la campaña. Y con respecto al aparato clientelar claramente ellos manejaron un montón de recursos. Nosotros sabemos que ellos también manejaban un montón de recursos de Buenos Aires: tuvieron un gran acompañamiento del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No es casualidad que ahora Rodrigo salga a apoyarlo a Rodríguez Larreta porque lo apoyaron de todas las formas y vinieron todos a dar la vuelta olímpica el domingo a la noche pero tuvieron que quedarse en el vestuario.
- El domingo a la noche, sin que haya habido una contraposición directa con el schiarettismo, pareció que los discursos de Llaryora y el suyo inauguraron un nuevo camino en el peronismo cordobés, con ejes diferentes. La frase “los pituquitos de Recoleta” ganó la escena pero lo que está marcando es un posicionamiento claro y diferente con respecto a la política nacional.
- Claramente la oportunidad del domingo fue para demostrar que el peronismo que nosotros representamos en Córdoba desde hace 24 años, que inició José Manuel de la Sota, es un peronismo que es republicano, que es federal, y que dista mucho de otras construcciones del país. Nosotros hablamos, en mi caso como intendente electo y en el de Martín como gobernador electo, planteando que nuestro primer objetivo político después de la elección es acompañar a Juan Schiaretti. Lo que nosotros queremos es que se instale el eje de la discusión que tanto ruido hizo en los canales de la ciudad de Buenos Aires, sobre todo en los canales que funcionan como vocerías de la franquicia política que es Juntos por el Cambio. No es una lucha fácil pero con Martín decidimos plantearla el domingo porque entendemos que la fortaleza de la estrategia electoral de Juan es que es necesario plantear que es el único candidato a presidente que no es de la ciudad de Buenos Aires, que no representa los intereses del área metropolitana y ese es un eje que queremos plantear fuertemente. Esa rediscusión política y de recursos irrita mucho a quienes manejan el poder económico y el poder de los medios de comunicación, de algunos medios de comunicación que obviamente funcionan como vocerías. Ayer (por el jueves) veía que se lo querían hacer sentir a Martín pero a Martín no lo para nadie. Martín tiene una voluntad enorme de plantear este discurso y está hablando ya como gobernador electo de la provincia respaldando a nuestro candidato presidencial.
- ¿Por qué cree que irritó tanto el discurso de Llaryora? Hubo quienes lo tomaron casi como una afrenta personal para todos los porteños a pesar de que estaba claro que las críticas del discurso iban dirigidas a dirigentes políticos.
- Nosotros administramos una ciudad y, como seguramente le pasa a Juan Manuel Llamosas, ante cada paro de transporte dependemos de lo que hagan en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Pero el Ministerio de Transporte de la Nación hace un reparto discrecional de los subsidios: hay un 85% de concentración de recursos en el área metropolitana. Eso no debe suceder más. Eso mismo pasa con los subsidios a la energía, al agua, al gas. Claramente el país tiene que discutirse de nuevo y tiene que discutirse esto. Tenemos que dar esa batalla política cultural y nuestra generación está dispuesta a hacerlo.
- ¿Cómo tomó las palabras de Sergio Massa, que elogió al peronismo cordobés en términos de gestión y que también destacó el trabajo de militancia que se hizo en la elección? Se interpretó como un intento de acercamiento al peronismo cordobés.
- Más allá de que son bienvenidos los halagos y los reconocimientos, nuestro triunfo tuvo una clara connotación de la militancia territorial y fue el triunfo de la política tradicional y buena sobre el marketing político y las operaciones. Sergio Massa hoy representa un espacio que confronta políticamente con nosotros. Nosotros tenemos nuestro candidato a presidente, que es Juan Schiaretti, y más allá de la voluntad de querer venir a Córdoba a buscar los votos que necesitan para sus campañas, los votos de Córdoba nosotros queremos que vayan masivamente para Juan Schiaretti, un hombre que tiene visión de Estado, un estadista, una persona que continuó la gran gestión de José Manuel de la Sota y es quien José Manuel de la Sota decidió que sea su continuador y quien conduzca el peronismo de Córdoba. Así que los peronistas de Córdoba estamos con Schiaretti.
- ¿No cree que es contradictorio el discurso que confronta al centralismo porteño, que critica a los pituquitos de la Recoleta, con la intención de Schiaretti, que podría darse en la segunda vuelta, de aliarse con Rodríguez Larreta?
- Nosotros ya lo hicimos en la construcción provincial, lo hicimos en la construcción de la ciudad de Córdoba. Planteamos, como lo hizo José Manuel de la Sota en el año 1998, una apertura desde el peronismo hacia otros espacios que componen la provincia. Recordarás que José Manuel de la Sota comenzó la construcción en el año 98 con la UCD, con sectores de la Democracia Cristiana y con muchos sectores de la política que conformamos en ese momento Unión por Córdoba. Hoy somos Hacemos Unidos por Córdoba y nuestra vicegobernadora electa es de la Unión Cívica Radical, mi viceintendente, Javier Pretto, es del Pro. Quizás ellos puedan tener visiones distintas hacia lo nacional pero planteamos objetivos comunes en la provincia y en la ciudad. Juan Schiaretti es una persona que permanentemente promueve el diálogo, promueve el consenso y lo que está planteando Juan es que él es el candidato a presidente que quiere abrir el diálogo. Ya intentaron confundir a la gente antes de las elecciones provinciales cuando plantearon un acercamiento con Rodríguez Larreta que, en realidad, era la voluntad de la gente del Pro de sumarnos a nosotros. Nosotros no queremos que nos sumen a ningún lado, nosotros queremos ser el núcleo central de una Argentina federal, con un gobernante que tiene experiencia. A eso lo dijo Martín claramente y usó una figura que por ahí irrita pero que es la mejor forma de describir lo que pasó en Córdoba el domingo a la noche. Vinieron en aviones privados, llenaron el aeropuerto de Córdoba de aviones privados, con un despliegue y una ostentación de recursos económicos que realmente duele en este momento. Y vinieron gobernadores, vinieron jefes de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que son los que nos quieren dar cátedra de cómo gobernar con la plata nuestra. Porque la plata de las retenciones que sale del sur de Córdoba, del sudeste de Córdoba, de toda la provincia de Córdoba, no vuelve a la provincia y me parece que nosotros somos el único gobierno que defiende la actividad productiva, la economía regional desde una posición clara, fuerte, contundente y coherente. Siempre defendimos eso y resulta que estos pícaros vienen acá a buscar los votos y, obviamente, bueno se encontraron de cara con un triunfo que no esperaban porque ellos se comieron su propia operación de prensa, ellos construyeron una realidad ficticia que decía que De Loredo ganaba por paliza y la pomadita se la terminaron poniendo ellos.
- El año que viene está la elección en Río Cuarto. ¿Es el siguiente objetivo: retener el poder en la capital alterna?
- Por supuesto. Sobre todo por la misma lógica con la cual retuvimos la ciudad de Córdoba. Nosotros en Río Cuarto tenemos un intendente como Juan Manuel que no tiene chance de reelección pero que ha llevado adelante una gestión histórica, una transformación que hizo que por primera vez un intendente peronista fuera reelecto. Trabajando en equipo claramente la gestión muestra resultados, muestra progreso y la gente de Río Cuarto seguramente va a seguir apostando al progreso. Estará en nuestra capacidad, en la de nuestros dirigentes, interpretar cuál será la forma de abordar la estrategia electoral, pero no hay duda de que vamos a acompañar para continuar el progreso en Río Cuarto.
- ¿Considera que va a ser complejo gobernar la provincia con una Legislatura sin mayoría y con el Tribunal de Cuentas en contra?
- No. Nosotros tenemos experiencia; en el caso de la Municipalidad gobernamos una ciudad donde teníamos una diferencia de solamente un concejal de mayoría sobre el resto y no tuvimos ningún inconveniente. Cuando uno gobierna con claridad, cuando las propuestas son claras, es más fácil conseguir los consensos. Obviamente sabemos que es una oposición que tenía la idea de fortalecerse con un triunfo en la ciudad de Córdoba pero quedó claro que Martín Llayora va a gobernar con plenas facultades, con autoridad política y con la autoridad que no sólo dan los votos del pueblo sino con la capacidad de construir un gobierno que solucione problemas. Confiamos en que se logren los consensos para que no haya ningún inconveniente formal a la hora de gobernar.