Río Cuarto | película

Entrevista a Pablo Parés: "Los zombies gustan porque representan la actualidad, son la gente con celulares"

Es uno de los máximos referentes del cine de terror argentino, un realizador considerado de culto por su trabajo en películas de clase "B". Recientemente, presentó "Soy Tóxico", en la que actúa Horacio Fontova y con la que ha conseguido reconocimiento mundial.
 

Es uno de los máximos referentes del cine de terror argentino. Desde películas de culto, como “Plaga Zombie” de 1997, Pablo Parés se constituyó como un gran expositor del cine clase “B”, lo que le ha dado herramientas para encarar proyectos con muy bajo presupuesto y poder optimizar todos los recursos. Con su nuevo film, “Soy Tóxico”, ha recibido numerosos reconocimientos en todo el mundo, y ha comenzado a realizar presentaciones en Buenos Aires, con excelente respuesta del público.

“Es un guión que escribimos junto con Daniel De la Vega en el año 2004. Después de la crisis del 2001, vinieron productores de afuera que aprovechando la situación económica venían a buscar laburo acá. Así, escribimos ‘Soy Tóxico’. Después, la película no se pudo hacer, porque la idea era hacerla en el Valle de la Luna de San Juan, con un formato más de acción, con muchos zombies”, indicó el director, y explicó: “Daniel presentó el guión en Incaa para hacerlo él, y lo adaptó para hacerlo posible con el presupuesto de la actualidad. Nuevamente, estamos con poca plata. Se bajó la acción y se puso una cosa más dramática, con menos zombies. Por las vueltas de la vida, Daniel, con su estilo de producir, la vio difícil y me convocaron a mí con el productor para ver si me interesaba dirigirla, porque tengo más experiencia en el cine independiente, trabajo mucho en videoclips, y tengo muchas herramientas para trabajarlo. Yo arranqué haciendo VHSs con amigos, así que me das una cámara y una persona y algo invento, es lo que me divierte”.

Parés se refirió a lo que tuvieron que adaptar para economizar recursos, resolviendo temas de locación y efectos, para poder hacerlo con el presupuesto disponible. Debieron optimizar también los tiempos: “Las películas argentinas se están haciendo cada vez en menos días; las que uno ve de afuera se hacen en 3 o 4 meses, pero acá se hacen en 3 semanas Cuando hay un género en el que tenés efectos especiales, vestuario, maquillaje, toma más tiempo. Tuvimos que armar el diseño de producción y adaptar el estilo de la película para que se pudiera hacer y no se note, creo que lo logramos bastante bien”, dijo el director.

- “Soy Tóxico” cuenta con un gran elenco, como Horacio Fontova y Esteban Prol, ¿qué significó trabajar con ellos?

- Estas películas están hechas para un héroe de acción, pero cuando te ponés a buscar te das cuenta de que en Argentina no hay, no tenemos este tipo de personajes, porque no se hace este tipo de películas. Tuvimos que pensar quién, de los actores cercanos a los que les gusta el cine fantástico, se adaptaba más. Incluso, hay que incluir actores con algo de nombre, lo que hace más fácil vender el proyecto, el sistema te empuja a esto. Así, llegamos a Esteban Prol, con quien ya había trabajado, le gusta el género y yo sabía que se iba a “poner la camiseta”. A Fontova, en cambio, lo propuso el productor a partir de la búsqueda entre los actores que estaban disponibles para ese personaje. La verdad que era un actor que hacía un trabajo hermoso, terminaba cada toma y te daban ganas de ir a abrazarlo y decirle “gracias por ser así”, cinematográficamente, muy interesante.

Parés indicó que están haciendo presentaciones de “Soy Tóxico”. Se está proyectando en autocines de Buenos Aires y se la puede ver en la plataforma Flow. La película ya ha participado de festivales internacionales en países como Alemania, Francia, España, Bélgica, Brasil y Holanda, y, actualmente, se puede ver en Estados Unidos y Japón, con una gran acogida por parte de los fans del género.

- El género de terror clase “B” cuenta con una importante cuota de humor, ¿cuánto aportaron los actores que integraron el elenco?

- Siempre trabajo con humor. Incluso, cuando uno hace cosas dramáticas en Argentina, somos de sangre latina y somos graciosos y simpáticos, es raro encontrar gente muy seria, todos tenemos una cuota de humor. “Soy Tóxico” es una película más seria, pero los personajes son latinos, entonces, son graciosos y se cae en las frases divertidas. Es una película que está buena verla en los cines por la reacción de la gente. Se trata de un género en el que te divertís haciendo la película, y también, viéndola. Compartir con Fontova fue muy bueno, un tipazo. Encima, él había escrito unos cuentos fantásticos, se había enganchado con la película.

El director expresó que cuentan con muchas técnicas para ahorrar tiempo y optimizarlo. “Las series de televisión graban un capítulo en 2 o 3 días, se puede hacer todo en poco tiempo, el tema es que cuando uno hace cine tiene que cuidar cada toma para que esté todo bien terminado, uno busca algo más elevado y, con la experiencia de tantos años de hacer cosas, uno se arma una caja de herramientas y aplica en cada caso lo mejor”, sostuvo.

- ¿Esos conocimientos de los realizadores argentinos son valorados por productores de otros puntos del mundo?

- En lo que hacemos nosotros tienen más influencia los contactos y cómo uno se mueve o cuán simpático es, más que el talento, como en muchos otros espacios. Obviamente, los productores te buscan y uno tiene buena relación con ellos, porque les resuelve los problemas con muy poco, siendo que un director primerizo puede ahogarse en un vaso de agua. Pero es difícil vender ese valor.

- Este año ha marcado al mundo por la pandemia, ¿surgió la idea de alguna realización vinculada a la temática?

- En cuarentena, escribí una película que no tiene nada que ver con estos hechos, porque hacer una peli te lleva mucho tiempo, mínimo un año y medio, por lo que preveía que de acá a 2 o 3 años esta situación ya habría cambiado. No es algo inmediato, quizás una historieta en un par de meses se puede concretar, pero una película tiene tiempos largos y no se agarran del día a día.

- ¿Resulta un gran desafío generar las sensaciones que se provocan con el cine de terror, en especial el clase “B”?

- Sí, es difícil. Ya es difícil hacer cosas dramáticas, y aquí se está generando una realidad falsa, algo que no existe. La gente actúa de cosas que no son usuales, es algo delicado y, por eso, salen pocas buenas. Lo que pasa es que cuando surge algo lindo, una buena película de terror, tenés un género muy poderoso. Esto implica años de experiencia, es un trabajo artesanal al que se llega si se labura mucho y al detalle. Si lo hacés a los tumbos, probablemente, no te quede.

- ¿Es difícil al espectador entender los códigos del clase “B”?

- Hace rato que intento demostrar, en las primeras escenas, de qué trata la película. Que el espectador entre en ese verosímil. Pero, a veces, hay comentarios en las redes de personas que parecen niños, que opinan: “Los zombies no son de colores”. El cine es algo muy popular, como el fútbol, entonces todos tienen su opinión, y de cada película hay de todo tipo de devoluciones, de excelente a malísima. Con todas las películas que hice me pasó eso, y yo soy muy crítico con lo que hago, por eso, trato de no engancharme en las críticas de los demás porque si no me vuelvo loco.

- ¿Por qué cree que los zombies han generado tanto impacto a nivel mundial?

- En realidad. tardó mucho en explotar. Es un género que se inventa a fines de los ’60, y recién con The Walking Dead se volvió popular, para no volver a caer. Creo que gusta porque representa la actualidad: si ves a la gente en la calle con los celulares básicamente son zombies, hoy más que nunca. El terror visibiliza los miedos sociales.

- ¿Qué elementos no pueden faltar para la receta de una película de terror?

- Creo que es importante tener un guión con una estructura firme, algo que en Argentina no se tiene en cuenta. Las películas son todas iguales, como las personas tenemos el mismo esqueleto, es algo que no se tiene en cuenta en este país. Del mismo modo, que tengan buen ritmo, que no aburra, los personajes que generen empatía con el público. La generación del clima ya es secundario; primero, tenés que tener un guión que no aburra. Acá, muchos realizadores se apoyan en el clima, pero si no tenés una historia no funciona.

El director destacó que hay algunas producciones muy buenas, y puso como ejemplo “Aterrados” (de Damián Rugna, 2017), pero “es peligroso agarrarse de las excepciones para hablar en general. “Aterrados” es la primera película que está buena en muchos años”, afirmó.

- ¿El terror es un género en el que Argentina se debe una mejora?

- Estamos aprendiendo, hay poca cultura del terror, al igual que con las películas de acción. Los directores de fotografía que hacen género terror tienen todavía 40 años, mientras que un buen director de afuera puede tener 60 años, y mucha experiencia. De acá a 20 años, seguramente, haremos mejores películas.

Parte del culto

Para realizar “Soy Tóxico”, Parés contó con mejores equipos y señaló que eso se ve en la producción, pero aseguró: “Son las mismas herramientas que usé para filmar ‘Plaga Zombie’, sólo que aprendí a usarlas mejor”.

- Hay un mundo de culto a “Plaga Zombie”, ¿siente ese reconocimiento de quienes siguen su trabajo desde hace tantos años?

- Es raro reconocerse a uno mismo. Hace años que me di cuenta de que no se puede competir con el cine de Hollywood, porque no tenés cien millones de dólares para filmar, por eso pensé en el cine de culto. Yo empecé a hacer cine por “Mal gusto”, de Peter Jackson, me gustan esas películas, y decidí seguir ese camino. Soy un realizador que en el género intentó de mil formas posibles hacer películas. Es difícil, se necesita mucha plata, por lo que uno debe ser más realista con lo que se puede hacer.