Le impusieron una pena de 10 años de cárcel al joven que mató a otro tras una acalorada pelea en el Barrancas del Río
La pena la recibió Enzo Sebastián Bianchi (30), quien ante el juez Félix Martínez confesó haber matado a Agustín Racca (20). Al declarar en el juicio, se mostró arrepentido y pidió perdón a la familia de la víctima
La Cámara del Crimen condenó este viernes a Enzo Sebastián Bianchi, el joven de 30 años que le quitó la vida hace un año y medio a Agustín Racca, de 20 años, todo en el marco de un altercado que se propició en barrio Barrancas del Río y que terminó de la peor manera.
Por ese lamentable episodio, la Justicia le impuso al acusado, quien participó de la audiencia desde el Establecimiento Penitenciario N°5, una pena de 10 años de cárcel.
El juicio, que dio inicio a media mañana en el quinto piso del palacio tribunalicio, se realizó a puertas abiertas, siendo presidido por el vocal Félix Martínez.
El momento más importante de la audiencia giró en torno a la declaración del único imputado, quien reconoció el hecho y reconstruyó todo lo ocurrido durante esa madrugada de noviembre del 2024.
Ante el juez, Bianchi declaró que Racca, la víctima fatal, previamente le había pegado una trompada, todo en el marco de una acalorada discusión que ambos mantuvieron.
La misma se propició en un lugar que los jóvenes utilizan para hacer los denominados “afters”, ubicado en cercanías de la plaza ubicada en la intersección de las calles Pehuelches y República de Siria, detrás de la fábrica de gas carbónico Chiantore.
Según agregó el condenado, fue en ese contexto que lo agredió con un cuchillo, aunque sin intenciones de matarlo.
“No lo quería matar”, afirmó quien hoy se encuentra detenido en el penal local, agregando que se encuentra arrepentido. Por último, el condenado le pidió disculpas a la familia de Racca y así cerró su declaración.
Alegatos
Al momento de los alegatos, el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, le requirió a la máxima autoridad del juicio que considere imponerle a Bianchi una pena de 12 años.
Florencia Vottero, la abogada querellante, y quien representó a la madre de la víctima, Paola Ferreyra, se sumó al mismo pedido: 12 años.
Ivana castoldi, la defensora pública del imputado, a su turno, solicitó el cambio de calificación, requiriendo que se juzgue un homicidio preterintencional, exigiendo en consecuencia que su cliente sea condenado a una pena de prisión de 3 años de cumplimiento efectivo.
Por su parte, tanto la fiscalía como la querella coincidieron en pedir que la pena impuesta sea por el delito de homicidio doloso simple.
Al momento de dar su penúltima palabra, la mamá del joven fallecido se dirigió al agresor, a quien le confesó que “el día que mató a Agustín, mato a toda una familia en vida”.