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Pena de ejecución condicional para un villamariense condenado por hechos de violencia de género

Jonathan Andrés Cena (34) reconoció la autoría de dos episodios, uno de lesiones leves calificadas y otro de resistencia a la autoridad; ambos, en perjuicio de su expareja. La sentencia: tres años de prisión en suspenso

La Cámara del Crimen local le impuso ayer una condena de tres años de prisión de ejecución condicional a un villamariense de 34 años que llegó a juicio privado de su libertad y enfrentando cargos por dos hechos de violencia de género ocurridos en abril y junio del año pasado; ambos, en perjuicio de su expareja.

En la primera parte del juicio, el encartado, Jonathan Andrés Cena (34), se reconoció culpable de los delitos que se le atribuían, uno por lesiones leves calificadas y otro por desobediencia a la autoridad.

En virtud de la confesión, el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, y el abogado defensor, Iván Rivarola, coincidieron en el mismo alegato, solicitando que Cena recibiera una condena de tres años para ser cumplida en libertad bajo una serie de condiciones, solicitud que fue considerada por la jueza Edith Lezama de Pereyra y plasmada en el veredicto final.

Antes de que se dictara la sentencia, el incoado declaró ante la camarista Lezama y desde el penal de barrio Belgrano (desde allí siguió las alternativas del juicio) que antes de ser detenido se dedicaba a la albañilería, que no terminó el secundario y que consume estupefacientes.

Por todo lo expuesto, la Cámara le solicitó a Cena que cumpla con una serie de reglas de conducta para permanecer en libertad. Fue allí cuando le exigió que se abstenga de consumir, que se trate con profesionales para salir de su problema con las adicciones y que, por sobre todas las cosas, evite contactarse con la víctima de los episodios ventilados en el quinto piso de Tribunales.