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Tras un año de prisión, rompió el silencio la huinquense detenida en el caso de los sanadores egipcios

Desde la cárcel de Bouwer, Liliana Dariomerlo dijo que son víctimas de trata de personas por parte del máximo responsable

A un año de ser detenida en el Penal 3 de Bouwer, acusada de graves delitos relacionados a la causa de “sanación egipcia”, la huinquense Liliana Dariomerlo rompió el silencio y dijo que no es más que “un perejil”, cargando contra la Justicia provincial y aduciendo haber sido sometidos por “un perverso”. La mujer nativa de Huinca Renancó se desempeñaba laboralmente en la Sociedad Rural de esa misma ciudad y además realizaba terapias alternativas, entre ellas el Sêshen, conocido como el “Sistema Tradicional de Sanación del Antiguo Egipto”. Dariomerlo accedió a hablar con este medio para dar su versión de los hechos. “Lo que se trató como una asociación ilícita, en realidad estamos ante un caso de trata de personas.

La Fiscal nunca hizo lugar a una investigación profunda y sincera, por lo cual mi abogado, el doctor Mario Ponce, se dedicó a investigar nuestro caso, en el cual estamos involucradas 12 personas; pensé que teníamos justicia en la provincia y me doy cuenta de que no es así”, dijo Dariomerlo. “Vivir lo que se vive acá es muy penoso cuando uno ha dedicado su vida al trabajo. Nos estamos comunicando con una fundación que nos ha dado todo su apoyo, además apelando a derechos humanos y también está trabajando la Justicia Federal”, señala la mujer.

La estrategia defensiva apunta a que el caso sea investigado por trata de personas y demostrar que muchas de las personas que están presas en realidad serían víctimas. “No hemos sido absorbidos por una secta, sino que hemos sido víctimas de trata de personas. La gente que estuvo en el campo, que son muchas personas, tuvieron que pasar momentos muy difíciles y muy duros, de todo tipo de humillaciones. Pero las que vivimos dentro de lo que llamábamos escuela, no podíamos tener contacto entre los miembros, hasta que no caímos acá no nos dimos cuenta en el lugar donde nos encontrábamos”, dijo.

Y agregó: “Tenemos todas las esperanzas puestas en el Tribunal Federal porque el juez lo ha tomado con la seriedad que se merece el caso, pero todo es esperar en este país y hace un año que estamos presas después de haber estados sometidas casi siete años a la voluntad de una persona perversa”.

Ignacio Castro. Redacción Puntal