La enfermedad también puede presentarse en formas bubónica, septicémica y faríngea, según el órgano comprometido. La variante pulmonar puede aparecer cuando la infección llega a los pulmones desde otra zona del organismo o después del contacto con una persona enferma.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la peste neumónica tiene un período de incubación que puede ser de apenas 24 horas. Sin diagnóstico y tratamiento temprano puede resultar mortal, mientras que la atención iniciada dentro de las primeras 24 horas mejora considerablemente las posibilidades de recuperación.
Cómo se transmite
La bacteria puede estar presente en roedores, otros mamíferos y pulgas. La vía más habitual de infección ocurre cuando una persona recibe la picadura de una pulga que previamente se alimentó de un animal infectado.
También puede producirse transmisión por contacto con fluidos corporales o tejidos de animales enfermos. El consumo de carne cruda o poco cocida de un ejemplar infectado constituye otra vía y puede provocar la forma faríngea.
En el caso de la variante pulmonar, una persona infectada puede contagiar a otra mediante gotículas respiratorias expulsadas al toser o estornudar. Esta característica permite que la enfermedad pueda transmitirse entre personas y genere brotes.
Una infección tratable
Los antibióticos permiten tratar la peste cuando se administran de manera oportuna. Sin atención médica, las formas septicémica y neumónica presentan una elevada letalidad, que según la OMS puede ubicarse entre el 30% y el 100%.
La investigación en Rusia busca determinar si la trabajadora del Instituto Antiplaga de Irkutsk estuvo expuesta a Yersinia pestis. La institución se dedica al trabajo con agentes infecciosos de alta peligrosidad.