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Cantante se separa ¿por sucio?

La esposa del artista alega que él no se bañó ni se cepilló los dientes durante todo un año.

Phil Collins, toda una leyenda del rock a los 69 años, no puede disfrutar tranquilo de los réditos de su exitosa carrera. Y es que su vida personal, que ha sido un poco ajetreada con tres matrimonios y cinco hijos, se complica por momentos. Su tercera esposa, Orianne Cevey, de quien se separó en el 2006 para reconciliarse diez años después y volverse a separar recientemente, se ha propuesto dañar la imagen del músico explicando intimidades.

En plena guerra legal por el reparto de los bienes del exmatrimonio, Cevey, madre de dos de los hijos del cantante, ha calificado a Collins de “ermitaño” y le ha acusado de abandonar hábitos de higiene saludable: “El hedor de Phil se volvió tan penetrante que se convirtió en un ermitaño, negándose a interactuar personalmente con cualquier persona”, ha explicado Orianne en unas declaraciones que recoge el medio especializado TMZ. La mujer, que ha vuelto a casarse, ha añadido que el artista se negó a ducharse o lavarse los dientes durante casi todo el 2019.

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Orianne, de origen tailandés, tenía 20 años cuando conoció a Phil Collins en Suiza, adonde él llegó para dar un concierto. El cantante tenía entonces 42 y estaba casado con su segunda esposa, Jill Tavelman, con quien tuvo a su hija Lily, ahora actriz de éxito con Emily in Paris de Netflix. Cuentan que el músico dejó a su mujer, con la que llevaba casado 12 años, a través de un fax y se marchó a vivir a Lousana con Orianne, con quien se casó en 1999. Tuvieron dos hijos, Nicholas y Mattew. Pero las diferencias entre ellos no tardaron en hacer mella en la relación. A ella, 23 años más joven, le gustaba salir, mientras él prefería quedarse en casa con los niños.

Se separaron en el 2006. Él le pagó 27 millones por el divorcio y Orianne volvió a casarse en Las Vegas con un constructor, Charles Mejjati, con quien tuvo otro hijo, Andrea. Pero diez años después decidieron darse otra oportunidad. Él tenía entonces 65 años y ella 42 y algunos medios apuntaban que Orianne volvió con él pues la economía junto a su segundo marido no acababa de funcionar.

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Y si segundas partes nunca fueron buenas, la de Collins y Cevey no iba a ser una excepción. Volvieron a vivir juntos en una mansión frente al mar en Miami valorada en 33 millones de dólares, pero hace unas semanas se supo que la pareja se ha había vuelto a separar porque Collins se enteró de que su mujer se había casado en Las Vegas con un músico de 30 años, Thomas Bates, mientras él estaba en Europa.

Orianne y su nuevo marido se instalaron en la lujosa casa de Miami alegando ella que en el 2006 él le prometió la mitad de la mansión, algo que al parecer ahora le niega. Según la versión de Orianne, el músico le dijo que si se divorciaba de su entonces esposo, Charles Mejjati, él le daría una participación del 50% de su nueva casa, la mansión en Florida. Ahora, Orianne Cevey asegura que Collins trata de romper aquel acuerdo.

El músico la ha denunciado para que abandone la vivienda que él considera que habita de forma ilegal al no tener ningún derecho legal sobre la propiedad. Ella, que sigue instalada allí con su nuevo marido y un pequeño ejército de guardaespaldas, le reclama 20 millones por el valor del 50% de la vivienda que supuestamente Collins le prometió. Y mientras tanto va soltando declaraciones que dañan la imagen de la leyenda del rock.