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"Los niveles de pobreza en la Argentina son un fracaso de nuestra dirigencia"

Así lo aseguró el obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, ante la alta cifra de pobres que reveló el Indec. Por su parte, Gilda Ibal, referente de Cáritas, dijo que emergieron nuevos escenarios de soledad

Tras los últimos datos que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de pobreza llegó al 42% al término del segundo semestre del 2020, 6,5 puntos porcentuales por encima del 35,5% de igual período de 2019.

Además, el índice de indigencia, que comprende a las personas cuyos ingresos no alcanzan para comprar el mínimo de comida para la subsistencia, se ubicó en el 10,5%, contra el 8% del semestre julio-diciembre de 2019.

Entre ambas mediciones, el Producto Bruto Interno (PBI) cayó un 9,9% como consecuencia de las restricciones que se aplicaron para evitar la propagación de la Covid- 19, al tiempo que la inflación fue de 36,1%.

Al cierre del primer semestre del año 2020, el índice de pobreza se había ubicado en 40,9%, lo que significó un incremento de 5,5 puntos porcentuales respecto del 35,4% de igual período de 2019. En tanto, el índice de indigencia ascendió al 10,5% al término del primer semestre, contra el 7,7% de enero-junio del año pasado.

En ese sentido, la principal autoridad de la Iglesia católica de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, manifestó que la pobreza en Argentina no sólo que es alarmante, sino que es escandalosa: “Es un gran fracaso nacional, de nuestro pueblo y de nuestra dirigencia, hay evidentemente ineptitud para el gobierno de la cuestión pública, hay corrupción, el pueblo lo grita y es una situación muy triste”, indicó Jofré.

Sobre el tema, el obispo opinó:“Es muy serio que no reaccionemos, que las distintas instancias, ya sea civiles e institucionales, no reaccionen ante esto, que es muy grave”.

Educación

Monseñor Jofré explicó que a diario reciben comentarios y testimonios acerca de las dificultades que se presentan en la educación.

“Las dificultades en la educación no nos auguran un buen futuro, todo lo contrario”, precisó el obispo.

Y agregó:“Nos llegan testimonios de la decadencia de nuestras instituciones educativas, por lo tanto tenemos que ser muy humildes y abandonar el exitismo y la costumbre de acusar a los demás”.

Por su parte, la titular de Cáritas Diocesana Villa María aportó su visión sobre los altos índices que manifestó Indec.

“En Villa María, a través de Cáritas y el recorrido que se hace por los barrios, estas situaciones de pobreza hacen a la deserción escolar, todo va sumando a la crisis y la verdad es que muchos chicos no tenían las herramientas necesarias o las familias no podían acompañar”, dijo Ibal.

La mujer aseguró que cuando pudieron estar presentes se salvaron algunas situaciones, pero lamentablemente no se pudo lograr con todos los niños. “Hoy que vuelven a abrir las escuelas y estos niños tienen prácticamente el año anterior sin hacer y no tienen cómo cimentar los nuevos contenidos del 2021, yo creo que es algo preocupante porque suma a la crisis”, remarcó.

Un 42% más de pobres

Si se analiza por edades, los datos actuales muestran que más de la mitad de los niños del país son pobres. La pobreza infantil ascendió en el segundo semestre a 57,7%, mientras que la indigencia en los menores llegó en este período al 15,7%. Se trata del rango etario más afectado en ambos indicadores.

“Pareciera que siempre el discurso es el mismo; la verdad es que es terrible el porcentaje que dio el Indec y es real y quizás más alto”, opinó Gilda Ibal, titular de la entidad religiosa.

A su tiempo, la mujer expresó: “Es muy doloroso y con la pandemia se suman familias que ya estábamos asistiendo en el 2020; lamentablemente, el Covid-19 y el aislamiento hicieron que muchas familias pierdan el empleo, que muchas que tenían pequeños emprendimientos no pudieran continuar porque la situación no se lo permitió. Hoy, que ya estamos caminando de algún modo, todavía les cuesta retomar, incluso muchos por las necesidades tuvieron que vender esas herramientas que tenían para su emprendimiento”.

En esa línea, aclaró que desde la organización tienen una mirada de que la persona asistida se pueda superar y dignificar: “No somos asistencialismo, trabajamos con una mirada de promoción humana, tratamos de que las familias puedan lograr salir de ese estado y valerse por sus propios medios”, dijo.

Cabe aclarar que Ibal explicó que esta situación de desigualdad y pobreza social en Villa María, al igual que ocurre en todo el país, se fue profundizando mucho más: “Si uno mira no es solamente todo el círculo que se quedó sin trabajo, sino que aquellas familias que colaboraban consumiendo tareas como la de un jardinero, o vendedor de algún emprendimiento, compraba o consumía para ayudar; hoy por hoy, en la clase trabajadora, la gente se limita a comprar y eso repercute en el sostenimiento de esas familias”, recalcó la titular de la organización.

Nuevos escenarios de pobreza

Por otro lado, la directora de la entidad católica señaló que ante esta situación emergen nuevos escenarios de pobreza que no tienen que ver con lo material, sino que la soledad, la angustia y la desesperanza se observan a diario en las personas. “Hay muchos abuelos solos, todo eso afectó mucho a la gente, me atrevo a decir que los chicos atraviesan angustia por no saber qué va a pasar y todo esto no lo contemplamos, nos concentramos en si tienen para comer o vestirse y esto es terrible también”, subrayó Gilda Ibal.

Acercarse a la fe

De cara a los aumentos en los precios de alimentos y servicios, durante el año pasado, los altos índices de pobreza e indigencia, monseñor Samuel Jofré Giraudo destacó que uno de los desafíos que hay que sostener en estos tiempos es no dejarse abatir por la tristeza: “Hay una tristeza buena que nos hace reaccionar y es precisamente lo que se vive en la Semana Santa, una sana tristeza que desde esa perspectiva impulsa al cambio auténtico y positivo, que al final da paz y alegría”, explicitó el obispo.

“Quiero transmitir a la gente que se anime a rezar, necesitamos rezar, necesitamos hablar con Dios y oírlo, necesitamos reencontrarnos en la familia”, enfatizó el referente de la Iglesia católica local.

Y agregó:“Nuestra sociedad vive una crisis espiritual muy seria, como así también nuestras familias viven una crisis espiritual muy seria y en esta fecha es una oportunidad espléndida para rezar un poco más y reunirnos nuevamente en familia, para encontrarnos, limar diferencias y hacer nuevos proyectos, que eso vale la pena”, culminó Jofré.

Por su parte, la titular de Cáritas Villa María, Gilda Ibal, reflexionó y dejo un mensaje sobre la situación que se atraviesa: “Uno no quiere ser negativo y menos desde la Iglesia, ya que como cristiano uno siempre tiene que encender una luz y, estando próximos a las Pascuas, esta luz de Jesús nos tiene que iluminar el camino para salir de todo esto”, resaltó.

Y cerró: “Creo que hoy lo que más ronda es la desesperanza, yo me animo a pedir de que estemos todos unidos y como pueblo argentino y podamos salir adelante”.