La pandemia generó cambios en muchos aspectos. Desde el punto de vista comercial, por ejemplo, varios comerciantes debieron readecuarse con la intención de mantener al menos las ventas y no perder clientes. Pero otros, aquellos que no pudieron sostener su actividad, decidieron continuar dentro de la actividad comercial pero cambiando de rubro.
Y, entre ellos, uno de los más elegidos en la comercialización de frutas y verduras. Por eso no extraña encontrarse con dos o hasta tres verdulerías en una o a lo sumo dos cuadras. Todos venden y en la oferta –y la calidad de los productos- está la generación de ventas.
De igual manera, especialistas insisten en que, si bien creció la cantidad de verdulerías, la demanda en el mercado de abasto local se mantiene. Y aventurar que en los días que corren los precios se encuentran bajos, “la gente tiene que aprovechar para consumir más fruta y verdura”, destacó un verdulero.
“La mercadería que pasa por el Mercado es más o menos la misma, no se ve reflejado en la cantidad de productos, pese a que hay muchas más verdulerías”, sostiene Adolfo Russo, miembro del director del Mercado.
Al predio de barrio Industrial llegan compradores de toda la zona. Y el fenómeno que se produjo en la ciudad también se replica en otros puntos de la región. A Villa María llegan compradores desde Marcos Juárez, Oliva, General Deheza y General Cabrera; todos, atraídos por ser el polo comercial frutihortícola más importante del sudeste provincial.
Si bien Russo reconoció que no tiene una cantidad de compradores estimada, aunque es incesante el número de quienes llegan a buscar mercadería de manera diaria, mencionó que la cantidad de puestos ubicados en el predio sirve para contener a todos.
Al mercado mayorista “podríamos dividirlo en dos”, sostuvo Russo y explicó que por un lado se encuentran “los productores locales, que en su mayoría producen las verduras de hoja, y por el otro están los puesteros mayoristas, que son los que traen la mercadería de la zona producción, Jujuy, Salta, Balcarce, Mendoza. Además, hay muchas cosas que se importan”.
Dijo que la producción local se mantiene –en el cinturón verde- y que en la ciudad se produce “lo que el clima permite, no así frutas, papas y otras. El 90% es verdura de hoja, que en su gran mayoría se comercializa en el mercado. Hay veces que no pasa, pero eso está prohibido por ordenanza municipal”.
Es que la legislación municipal obliga a que todo producto debe ingresar al predio antes de ser comercializado en la ciudad “porque existen controles sanitarios estrictos, entonces la gente sabe lo que compra”. Esos controles se sostienen de manera permanente e incluso durante la pandemia se incrementaron con los protocolos de bioseguridad, tanto en la entrada al predio como en el interior. “Existe una regulación en el ingreso para que la gente entre de a poco, con la intención de mantener los protocolos”, resaltó el entrevistado.
Fuente laboral
Con una diversidad clara en materia laboral, el mercado es un polo concentrador de empleo, que en algunos casos pasan de generación en generación. “La cantidad de gente precisa no la tenemos, pero es mucha la que vive del mercado, desde los changarines hasta los puesteros, pero además hay que sumar a los quinteros, empleados de los puestos. Hay mucha gente que vive en torno al Mercado”, precisó.
Sobre los precios de los productos, que en ciertos períodos son cuestionados por elevados en comparación con otras épocas, Russo mencionó que en la actualidad “la gente debe aprovechar a comprar fruta y verdura” porque “están muy baratas. Si bien no empezaron las heladas, ahora en relación a la carne y otros artículos del súper, las frutas y verduras tienen un precio bajo”.
A los precios bajos actuales los relacionó directamente con que el sector frutihortícola “no puede especular, cuando hay producción hay que venderla por el juego de oferta y demanda, ya que cuando hay mucho vale poco y cuando hay poco vale mucho. Hay épocas en las que la gente se queja del precio del zapallito o el pimiento y en realidad es porque esos productos escasean. Pero en este momento, cuando hay mucha producción, los precios están bajos y hay que incentivar al consumidor”.
El entrevistado reconoció que hubo momentos en las que se incrementó el consumo, aunque “esto no sucede en la actualidad”.

