Luego de un mes convulsionado, la política económica está mostrando los primeros indicios de un cambio significativo. Para indagar sobre el impacto en los sectores productivos, PUNTAL VILLA MARIA dialogó con Martín Giletta, especialista en economía agropecuaria del INTA Manfredi. El profesional sostuvo que la ganadería registra serios inconvenientes en el corto plazo por la suba de costos, mientras que la agricultura es la principal beneficiaria de la suba del tipo de cambio. De todas formas los problemas previos generados por la sequía limitan las posibilidades de rápida recuperación. Afirmó que en la actualidad las oportunidades están en el sector financiero, no en la producción.
“Hay una situación de extrema fragilidad en la economía; la estrategia que se venía implementando ya no tiene razón de ser. El gradualismo quedó atrás y va a haber un endurecimiento de la política fiscal, buscando una convergencia entre lo fiscal y monetario. Hacia 2019 la economía que va a crecer menos, con un dólar moviéndose más arriba y una inflación más alta. El foco estará más en lo fiscal que en la inflación”, comenzó diciendo Giletta.
- ¿Cómo pega al sector agropecuario?
En principio el dólar, que va a estar libre y hacia arriba, le mejora los números al sector agrícola. Pero el que se quedó sin cosecha o levantó una soja de 5 quintales está totalmente descapitalizado y debe hacerse de capital de trabajo con tasas del 40 por ciento. Eso lo pone en una situación sumamente delicada. Al que está ordenado le mejora los números; este dólar oxigena la renta agrícola. Y si bien el mercado internacional no da para gran cosa, en principio es alcista para el maíz. Las perspectivas son muy buenas para trigo y el productor tendrá una mejora para el ciclo 2018/19 en el cereal y probablemente para la gruesa que viene.
- Distinto es para el sector ganadero
Tanto para lácteos como carnes hay un cimbronazo. Y también hay efectos diferenciados. Es cierto que gran parte del movimiento del dólar va a ir a precio. En el caso de la carne el tema es ver cómo se mueven los precios de la vaca con respecto al cerdo y pollo. Si todo sube al mismo tiempo no genera sustitución, entonces puede traccionar tanto el precio del capón como de la hacienda en pie; pero no va a compensar totalmente la suba de costos. Para la ganadería hay un año o año y medio muy complicado porque van a mejorar los precios de la hacienda pero los costos de producción crecerán más.
- Se supone que con un tipo de cambio elevado subirán las exportaciones
En carne bovina hay fuertes incentivos. Muchos frigoríficos exportadores tienen ahora un negocio importante, van a querer hacerse de mercadería y puede moverse el precio del gordo, lo que traccionaría a toda la hacienda. Pero ese proceso llevará un tiempo. En cerdo pasa lo mismo, con el agravante que en Argentina todavía la exportación es marginal; el traspaso a precio del capón va a demorar más. En el medio el margen es negativo y no todas las granjas porcinas pueden absorber las pérdidas. Y desde el punto de vista del Estado no hay posibilidades de medidas paliativas, ya sea desgravamiento impositivo o emergencia. No están mirando eso.
- La lechería, tan dependiente del mercado interno, no tiene mucho espacio para recuperarse en este contexto
La mejora del precio de la leche hoy depende de cuánto este nuevo dólar impulse la exportación de las industrias polveras. En la actualidad eso es menos del 15 por ciento de la producción; el 85 restante lo explica un mercado interno que este año tendrá una caída del salario real muy importante, con lo cual no validará aumentos. Las polveras pueden salir a buscar leche y si a esa competencia se suma Sancor, que tal vez busque retomar el espacio que dejó, puede mover un poco el precio. Pero igual van a estar detrás de los costos.
- Con el agravante que mejoró el volumen de producción
Los datos del primer trimestre muestran un crecimiento fuerte y eso entra en el embudo del mercado interno. Por eso digo que para los sistemas ganaderos viene un tiempo muy duro sin medidas de contención. La luz de esperanza en este contexto es que, si bien está atado a la macro, el dólar vaya buscando un nuevo equilibrio, saliendo del atraso cambiario que es un poco el costo del gradualismo. Y que ese nuevo valor incentive la exportación para que impulse la mejora de precios en todas estas cadenas vinculadas a las proteínas animales. La ganadería bovina es la que más rápido puede aprovechar eso, pero lechería y cerdos claramente van por detrás.
- Días atrás el presidente de Caprolec se pronunció en este medio por la vuelta de retenciones para equilibrar los costos de alimentación. ¿Qué opina al respecto?
Personalmente creo que es una medida de cortísimo plazo que termina generando más problemas que soluciones. Acá se necesitan señales claras de hacia dónde quieren que vayan estas cadenas y el Estado tiene que convencerse que alguna medida desde el punto de vista fiscal, que no sea vía derechos de exportación, tiene que dar. Estas cadenas necesitan eso para generar, no ahora pero sí hacia adelante, dólares comerciales. Pero muchas áreas del gobierno a eso no lo están viendo.
- ¿Hay oportunidades en la actualidad?
Financieras, no en el sector productivo. Como siempre habrá quien esté analizando montar instalaciones ahora y si el escenario se tranquiliza serán los primeros en aprovechar el beneficio; pero eso es una apuesta de altísimo riesgo. Hoy el dinero líquido para inversiones está en el sistema financiero, básicamente en puestas de corto plazo y dolarizadas. Ni siquiera colocadas en pesos con tasas del 40 por ciento.
- ¿Espera una apuesta fuerte por el trigo?
No todos tienen ese margen. Para el que pueda será la única carta en el cortísimo plazo para por lo menos amortizar parte de la pérdida de la gruesa, siempre y cuando sea consciente que los precios actuales son para aprovechar con cobertura. Hay que tener cuidado porque si todos salen a hacer trigo mañana eso se puede transformar en una mala noticia. Mi recomendación es que capturen estos precios.
Pablo Correa.
Colaborador
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- ¿Cómo pega al sector agropecuario?
En principio el dólar, que va a estar libre y hacia arriba, le mejora los números al sector agrícola. Pero el que se quedó sin cosecha o levantó una soja de 5 quintales está totalmente descapitalizado y debe hacerse de capital de trabajo con tasas del 40 por ciento. Eso lo pone en una situación sumamente delicada. Al que está ordenado le mejora los números; este dólar oxigena la renta agrícola. Y si bien el mercado internacional no da para gran cosa, en principio es alcista para el maíz. Las perspectivas son muy buenas para trigo y el productor tendrá una mejora para el ciclo 2018/19 en el cereal y probablemente para la gruesa que viene.
- Distinto es para el sector ganadero
Tanto para lácteos como carnes hay un cimbronazo. Y también hay efectos diferenciados. Es cierto que gran parte del movimiento del dólar va a ir a precio. En el caso de la carne el tema es ver cómo se mueven los precios de la vaca con respecto al cerdo y pollo. Si todo sube al mismo tiempo no genera sustitución, entonces puede traccionar tanto el precio del capón como de la hacienda en pie; pero no va a compensar totalmente la suba de costos. Para la ganadería hay un año o año y medio muy complicado porque van a mejorar los precios de la hacienda pero los costos de producción crecerán más.
- Se supone que con un tipo de cambio elevado subirán las exportaciones
En carne bovina hay fuertes incentivos. Muchos frigoríficos exportadores tienen ahora un negocio importante, van a querer hacerse de mercadería y puede moverse el precio del gordo, lo que traccionaría a toda la hacienda. Pero ese proceso llevará un tiempo. En cerdo pasa lo mismo, con el agravante que en Argentina todavía la exportación es marginal; el traspaso a precio del capón va a demorar más. En el medio el margen es negativo y no todas las granjas porcinas pueden absorber las pérdidas. Y desde el punto de vista del Estado no hay posibilidades de medidas paliativas, ya sea desgravamiento impositivo o emergencia. No están mirando eso.
- La lechería, tan dependiente del mercado interno, no tiene mucho espacio para recuperarse en este contexto
La mejora del precio de la leche hoy depende de cuánto este nuevo dólar impulse la exportación de las industrias polveras. En la actualidad eso es menos del 15 por ciento de la producción; el 85 restante lo explica un mercado interno que este año tendrá una caída del salario real muy importante, con lo cual no validará aumentos. Las polveras pueden salir a buscar leche y si a esa competencia se suma Sancor, que tal vez busque retomar el espacio que dejó, puede mover un poco el precio. Pero igual van a estar detrás de los costos.
- Con el agravante que mejoró el volumen de producción
Los datos del primer trimestre muestran un crecimiento fuerte y eso entra en el embudo del mercado interno. Por eso digo que para los sistemas ganaderos viene un tiempo muy duro sin medidas de contención. La luz de esperanza en este contexto es que, si bien está atado a la macro, el dólar vaya buscando un nuevo equilibrio, saliendo del atraso cambiario que es un poco el costo del gradualismo. Y que ese nuevo valor incentive la exportación para que impulse la mejora de precios en todas estas cadenas vinculadas a las proteínas animales. La ganadería bovina es la que más rápido puede aprovechar eso, pero lechería y cerdos claramente van por detrás.
- Días atrás el presidente de Caprolec se pronunció en este medio por la vuelta de retenciones para equilibrar los costos de alimentación. ¿Qué opina al respecto?
Personalmente creo que es una medida de cortísimo plazo que termina generando más problemas que soluciones. Acá se necesitan señales claras de hacia dónde quieren que vayan estas cadenas y el Estado tiene que convencerse que alguna medida desde el punto de vista fiscal, que no sea vía derechos de exportación, tiene que dar. Estas cadenas necesitan eso para generar, no ahora pero sí hacia adelante, dólares comerciales. Pero muchas áreas del gobierno a eso no lo están viendo.
- ¿Hay oportunidades en la actualidad?
Financieras, no en el sector productivo. Como siempre habrá quien esté analizando montar instalaciones ahora y si el escenario se tranquiliza serán los primeros en aprovechar el beneficio; pero eso es una apuesta de altísimo riesgo. Hoy el dinero líquido para inversiones está en el sistema financiero, básicamente en puestas de corto plazo y dolarizadas. Ni siquiera colocadas en pesos con tasas del 40 por ciento.
- ¿Espera una apuesta fuerte por el trigo?
No todos tienen ese margen. Para el que pueda será la única carta en el cortísimo plazo para por lo menos amortizar parte de la pérdida de la gruesa, siempre y cuando sea consciente que los precios actuales son para aprovechar con cobertura. Hay que tener cuidado porque si todos salen a hacer trigo mañana eso se puede transformar en una mala noticia. Mi recomendación es que capturen estos precios.
Pablo Correa.
Colaborador

