Las modificaciones impuestas a los derechos de exportación de los subproductos de soja, como la harina y el aceite, no incentivan la generación del valor agregado y promueven la primarización del complejo exportador. Y los efectos de esas medidas, tomada en el tercer trimestre del convulsionado 2018, se verán en la presente campaña. Así lo afirmó un reciente informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) que analiza las consecuencias que tendrán los cambios impositivos operados en el complejo exportador más importante del país. De todas maneras, la reciente decisión de la Unión Europea que habilita el ingreso de biodiesel argentino con cupos pero sin aranceles extras podría atemperar esa situación.
“En los derechos de exportación normalmente había una diferencia a favor de los subproductos de la soja, que tenían una alícuota menor que el poroto ya que de esa manera le permitía al industrial ofrecer un producto más barato en el mercado interno y después exportar a otros mercados, que habitualmente ponen barreras a los productos industrializados. Pero en agosto del año pasado por primera vez se igualaron los derechos de exportación, algo que no sucedía desde 1983”, explicó Gonzalo Agusto, uno de los profesionales de la entidad que trabajó en el informe.
Vale mencionar que el gobierno nacional definió modificar la política impositiva para reducir el déficit fiscal. El poroto de soja, harina y aceite, pagan derechos de exportación del 18 por ciento más $4 o $3 por dólar, según se trate del grano o los subproductos.
Para el profesional esa decisión “desincentiva la exportación de valor agregado porque al tener la misma alícuota, si no hay mejores precios o mayores incentivos económicos a través de los márgenes, es más factible exportar el poroto. Lo que nosotros estamos viendo es que aunque no ocurrió en esta campaña, en la próxima si no se modifica este sistema impositivo es probable que aumente la exportación del poroto en grano en detrimento del aceite y la harina”.
Según destacó, los cambios en la carga impositiva no se reflejan inmediatamente por los compromisos previos de los exportadores.
“La industria no puede reasignar sus recursos en forma automática sino que lleva un tiempo, porque no se trata solamente de un reacomodamiento de las empresas sino que hay contratos de embarques que hay que cumplir; pero a futuro esta política no apoya el agregado de valor”, indicó.
En el citado trabajo la BCCBA subraya la importancia que tienen las exportaciones de los subproductos de la soja, ya que el 60 por ciento de las ventas del complejo están compuestas por harina, el 20 por aceite y el mismo porcentaje corresponde al poroto. Entre todos explican alrededor del 30 por ciento de las exportaciones argentinas. Un cambio en su composición, esto es, que crezca el porcentaje del poroto sobre los subproductos, generará una caída en el valor total de las exportaciones del complejo sojero. Y además podría afectar al sector industrial que, sólo en la provincia, comprende alrededor de 50 plantas de procesamiento de la oleaginosa.
“A largo plazo podría haber un reacomodamiento del empleo; pero tendría que perdurar esta política impositiva para que las plantas asuman esa situación. No lo veo reflejado ahora. Además hay una buena noticia que tiene que ver con el biodiesel. Hace unos días la Unión Europea eliminó algunas trabajar y permitirá aumentar el cupo para colocar el producto allí. Eso operará como un incentivo para generar aceite de soja y agregar valor”, aportó Juan Ignacio Domínguez, quien forma parte del equipo que elaboró el informe.
Argentina es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja. Si bien esos productos suponen la industrialización del poroto, el camino de la valorización podría ser mucho más largo. Para Agusto hay muchas cuestiones que facilitan o impiden que eso suceda.
“Juegan un montón de incentivos y también el contexto macroeconómico que estamos viviendo, que no facilita el agregado de valor y avanzar en la cadena. Hoy tenemos tasas de interés sumamente elevadas, que frenan muchos proyectos de inversión. Y además hace falta una política de Estado que defina a dnde ir, qué tipo de productos exportar y también forjar las relaciones con los futuros clientes; son temas de largo plazo”.
Añadió: “Necesitamos una apertura económica que sea previsible; abrir mercados y construir más acuerdos con distintas zonas del mundo que nos permitan colocar nuestros productos. Para que entren limones a Estados Unidos llevó más de un año en trámites y demás. Por eso hay que contar con una estrategia como país, que sobreviva a los gobiernos”.
Exportaciones sí o no
Lo dicho anteriormente lleva a analizar las acciones en torno a promover la inserción comercial en el mundo. En ese sentido, desde que el gobierno nacional definió reimplantar retenciones en algunos productos (como el maíz o trigo), o subir en otros, se puso en discusión su declarada vocación exportadora.
“Creo que se ha logrado mucho en estos últimos tres años. Se abrieron mercados y se concretaron muchas misiones comerciales bien direccionadas a productos específicos; también se plantearon mecanismos para simplificar las exportaciones. El problema es que la macro jugó en contra y no permitió aprovechar ese potencial”, destacó el profesional.
Además agregó: “Las exportaciones totales argentinas durante el año pasado subieron; y si las analizamos individualmente vemos que se trata de productos agroindustriales. El camino debería ser pensar a futuro y construir una política de Estado. Los productos primarios tienen mucho valor agregado, porque hay semillas y tecnología detrás, pero tendríamos que pasar a generar otros productos con mucho más valor agregado que nos permitan ingresar en nuevos mercados”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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Vale mencionar que el gobierno nacional definió modificar la política impositiva para reducir el déficit fiscal. El poroto de soja, harina y aceite, pagan derechos de exportación del 18 por ciento más $4 o $3 por dólar, según se trate del grano o los subproductos.
Para el profesional esa decisión “desincentiva la exportación de valor agregado porque al tener la misma alícuota, si no hay mejores precios o mayores incentivos económicos a través de los márgenes, es más factible exportar el poroto. Lo que nosotros estamos viendo es que aunque no ocurrió en esta campaña, en la próxima si no se modifica este sistema impositivo es probable que aumente la exportación del poroto en grano en detrimento del aceite y la harina”.
Según destacó, los cambios en la carga impositiva no se reflejan inmediatamente por los compromisos previos de los exportadores.
“La industria no puede reasignar sus recursos en forma automática sino que lleva un tiempo, porque no se trata solamente de un reacomodamiento de las empresas sino que hay contratos de embarques que hay que cumplir; pero a futuro esta política no apoya el agregado de valor”, indicó.
En el citado trabajo la BCCBA subraya la importancia que tienen las exportaciones de los subproductos de la soja, ya que el 60 por ciento de las ventas del complejo están compuestas por harina, el 20 por aceite y el mismo porcentaje corresponde al poroto. Entre todos explican alrededor del 30 por ciento de las exportaciones argentinas. Un cambio en su composición, esto es, que crezca el porcentaje del poroto sobre los subproductos, generará una caída en el valor total de las exportaciones del complejo sojero. Y además podría afectar al sector industrial que, sólo en la provincia, comprende alrededor de 50 plantas de procesamiento de la oleaginosa.
“A largo plazo podría haber un reacomodamiento del empleo; pero tendría que perdurar esta política impositiva para que las plantas asuman esa situación. No lo veo reflejado ahora. Además hay una buena noticia que tiene que ver con el biodiesel. Hace unos días la Unión Europea eliminó algunas trabajar y permitirá aumentar el cupo para colocar el producto allí. Eso operará como un incentivo para generar aceite de soja y agregar valor”, aportó Juan Ignacio Domínguez, quien forma parte del equipo que elaboró el informe.
Argentina es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja. Si bien esos productos suponen la industrialización del poroto, el camino de la valorización podría ser mucho más largo. Para Agusto hay muchas cuestiones que facilitan o impiden que eso suceda.
“Juegan un montón de incentivos y también el contexto macroeconómico que estamos viviendo, que no facilita el agregado de valor y avanzar en la cadena. Hoy tenemos tasas de interés sumamente elevadas, que frenan muchos proyectos de inversión. Y además hace falta una política de Estado que defina a dnde ir, qué tipo de productos exportar y también forjar las relaciones con los futuros clientes; son temas de largo plazo”.
Añadió: “Necesitamos una apertura económica que sea previsible; abrir mercados y construir más acuerdos con distintas zonas del mundo que nos permitan colocar nuestros productos. Para que entren limones a Estados Unidos llevó más de un año en trámites y demás. Por eso hay que contar con una estrategia como país, que sobreviva a los gobiernos”.
Exportaciones sí o no
Lo dicho anteriormente lleva a analizar las acciones en torno a promover la inserción comercial en el mundo. En ese sentido, desde que el gobierno nacional definió reimplantar retenciones en algunos productos (como el maíz o trigo), o subir en otros, se puso en discusión su declarada vocación exportadora.
“Creo que se ha logrado mucho en estos últimos tres años. Se abrieron mercados y se concretaron muchas misiones comerciales bien direccionadas a productos específicos; también se plantearon mecanismos para simplificar las exportaciones. El problema es que la macro jugó en contra y no permitió aprovechar ese potencial”, destacó el profesional.
Además agregó: “Las exportaciones totales argentinas durante el año pasado subieron; y si las analizamos individualmente vemos que se trata de productos agroindustriales. El camino debería ser pensar a futuro y construir una política de Estado. Los productos primarios tienen mucho valor agregado, porque hay semillas y tecnología detrás, pero tendríamos que pasar a generar otros productos con mucho más valor agregado que nos permitan ingresar en nuevos mercados”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María

