El Departamento produce anualmente 400 mil kilos de miel y el 90% se exporta
El sector apicultor de la ciudad, Villa Nueva y región produce alrededor de 400 mil kilos anuales de miel, cuya gran mayoría se exporta. Dicha producción se encuentra centralizada en una treintena de apicultores que con diferentes cantidades de colmenas mantienen vigente un sector económico pequeño que busca repuntar en estos tiempos, luego de algunos altibajos.
Entre los productores figuran villamarienses –y villanovenses- que mantienen la tradición familiar, pero también hay algunos que buscan hacer sus primeras experiencias y con al menos 10 colmenas ya están insertos en un desafío que requiere de “mucho amor y compromiso”, según refleja uno de ellos.
En los últimos tiempos, el Inta buscó organizar la tarea que cada uno lleva adelante, principalmente para conocer los defectos y fortalecer las virtudes, pero además generando un ámbito de capacitación genuino y permanente que otorgue resultados en base a la experiencia de otras regiones. Para ello, la ingeniera María Noel Ferraris decidió generar una base de datos con todos los productores con el objetivo de saber “cómo es un poco la realidad de Villa María y Villa Nueva, incluso algunos productores están un poco más alejados y no tienen contención de ninguna de las dos ciudades”, admitió en diálogo con este medio.
Y así se conformó el grupo, que previamente respondió a una encuesta particular “para saber el tiempo que estaban en actividad y cómo les fue en ese período”, entre otros interrogantes. Al respecto se pudo conocer que “la mayoría son productores de hace muchos años, que no todos viven de esto porque no es una actividad tan rentable como para poder hacerlo, y que se resintió bastante en este último tiempo”.
De igual manera, Ferraris reconoció que existe “un mix” ya que si bien la mayoría son productores de hace muchos años “también hay un pool más chico que en algunos casos son hijos de los productores, que continúan la actividad, y también hay iniciantes, que arrancaron con 10 colmenas. A veces no se tienen todas las herramientas, pero sí en Inta existe un grupo grande que trabaja en apicultura, entonces se dictan capacitaciones –por ahora de manera virtual- para conocernos”.
Sobre los objetivos propuestos en este sector productivo indicó que la idea es avanzar de manera paralela en la inscripción en el registro nacional, pero principalmente generar mecanismos que permitan agregar valor en origen. “En la zona son aproximadamente 30 productores; se produce la miel y de acuerdo a lo que obtuvimos de las encuestas no se hace valor agregado. La mayoría no tiene sala de extracción entonces contrata el servicio para poder obtener la miel, y eso es también interesante porque varios quieren reunirse para contar con una estación propia”.
Según comentó, el productor más grande puede tener unas 2 mil colmenas, y el más chico, que se está iniciando, tiene 10. “Hay una dicotomía, pero entre ellos colaboran bastante, entonces el que tiene más capacidad y años de experiencia ayuda o encamina a los más nuevos. Es un sector que falta explotar”. Ferraris admitió también que los productores quieren “darle otro valor, y no solamente obtener miel sino otros subproductos que no se están haciendo. En la parte de genética de las abejas, una de las evaluaciones que se hace es la mansedumbre, que se pone mucho en valor, aunque no se trabaja con ese tipo. Hay que hacer avances en la apicultura”, sentenció.
En base a su experiencia personal, recordó que en otros lugares había productores que comercializaban abejas reina y subproductos, “pero acá no se tiene eso y solamente se produce miel. Hay productores que buscan capacitarse, pero necesitan de un apoyo para avanzar”.
Darle valor agregado
Ferraris remarcó que es necesario pensar en la generación de valor agregado en un sector que “exporta el 90% de la miel. Es muchísimo; inclusive hay algunos que hacen miel orgánica. Está claro que los productores más pequeños no pueden exportar y terminan colocando sus productos en el mercado interno, pero en general cuando se hace a escala, se exporta mucha miel”.
Sobre el interés que marcan los propios productores en los encuentros que mantiene, la entrevistada reconoció que algunos “quieren empezar a producir abejas para comercializar; hay muchas cosas por hacer en el sector. Comparado por ejemplo con Mendoza, allá están bastante más avanzado que acá en cuanto a esto, pero también con relación a los subproductos que pueden obtener además de la miel en sí y ver de producir por ejemplo los núcleos, que es el paquete que te venden de abejas para iniciar una colmena. Todavía no estamos en ese proceso, entonces la idea es acompañarlos de manera individual o grupal”.
La consultada destacó la importancia de trabajar de manera grupal “porque lo que obtenemos es mucho más valorado, inclusive para hacer una sala de extracción es necesario que un grupo de productores apuesten a eso. Son pasos que iremos dando, seguramente algunos están expectantes, pero creo que estamos avanzando bien”. Valoró “la intensión y buena predisposición” de los productores en los desafíos que se avecinan.