Diego Conrero resaltaba que Silvio Pellico, con menos de mil habitantes, sentía la necesidad de volver a hacer fútbol.
El actual candidato a la presidencia de la Liga Villamariense de Fútbol manifestó que Deportivo Silvio Pellico se acercaba a los 100 socios y había logrado una prolijidad en su andar en la Liga que le permitía contar con todas las categorías de divisiones inferiores.
También con menos de mil habitantes, volvió un año después Unión de Arroyo Algodón a la Liga. Costó, pero recuperó el fútbol para un poblado que de contar con dos equipos: Spila Perachiolo y Juventud Unida en la década del 60 y 70, se quedó sin fútbol hasta 2016.
Mucho tuvo que ver su intendente Cristian Ghiano, que apoyó la idea. También Alejandro Bruera, quien impulsó el proyecto, que el delegado Roberto Piva (un histórico dirigente de varias entidades, entre ellas en la Liga de Baby Fútbol) resumió así: “Los colores de un club que unió a los dos anteriores, son los del pueblo. El club es lo que representa al pueblo. El fútbol le devolvió vida y sentido de pertenencia. Ahora los jóvenes tienen motivo para armar su proyecto de vida en el pueblo”.
Fuerte declaración. Tan fuerte como que su intendente no necesitó contienda electoral para ser reelecto, ya que todos acordaron su continuidad. Cristian Ghiano vio más que el resto, y más allá de las cuantiosas obras que reimpulsaron la educación (modernos edificios), la quita de un porcentaje de su propio sueldo y del poder político, y numerosos loteos que otorgaron viviendas, apostó al fútbol.
Piva sostuvo que “todo el pueblo comprendió que debía invertirse en deporte. Lo cuestionaron al intendente en el comienzo, pero el fútbol infantil, ahora, les hizo ver a todos que la contención a través del deporte es clave y el fútbol femenino también sumó mucho”.
Pregonar con el ejemplo
Si el intendente fue capaz de reducir su sueldo, de elegir a los miembros del Concejo Deliberante sin priorizar el partido al que pertenecían, si ese “bombero loco” le dio estudio, vivienda y servicios al pueblo, ¿cómo no le iba a dar fútbol? Es simple, sólo necesitó ponerse a trabajar al lado de sus empleados municipales para reacondicionar la cancha, de la misma manera que pinta las nuevas aulas de la escuela. “Los pibes antes jugaban en Villa María o La Playosa o en otro pueblo, pero se les complicaba mucho. Incluso muchos se iban del pueblo por este motivo y nunca creaban sentido de pertenencia. Se lo digo porque yo veía a los pibes del baby, que se terminaban yendo”, contó Roberto Piva, el delegado del club.
Agregó que “eso se está revirtiendo y la gente ve que ahora el pueblo tiene jóvenes que quieren jugar en su club y armar proyectos de vida en su pueblo”.
Insistió en que “no es sólo por el fútbol que un pueblo crece, pero es una saludable inversión. El deporte es una historia de vida, porque deja amigos para toda la vida”.
Destacó que “el hábito de entrenar para jugar ya justifica la inversión. No es un gasto, tampoco el presupuesto municipal variará, pero sin el apoyo de la Municipalidad es imposible participar”.
Piva agregó que “hay muchísimos ítems positivos en el deporte, pero lo más importante es que aleja y protege de los vicios y otorga valores únicos. Es muy probable que un pibe deportista, sea un buen ciudadano, y si encima ama o tiene sentido de pertenencia con su pueblo, es doblemente bueno”.
“Había sueños frustrados. Antes un pibe jugaba en el colegio, pero no representaba a su pueblo. No crecía con los colores del pueblo en su pecho. Salvo algunos juegos escolares. Eso cambió”, dijo Piva.
Indicó que “ahora todo el año se practica deporte, desde niños, e incluso la mujer futbolistas tiene proyección. Es muy atractivo medir fuerzas contra equipos de pueblo vecinos todo el año, pero además enfrentar a equipos de Villa María. Antes era inimaginable poder jugar con Alumni o Alem”.
“La Municipalidad ayudó desde el minuto cero. De no ser por el intendente Ghiano, no hubiese vuelto el fútbol a Arroyo Algodón. Desde pagar la cuota del presupuesto de la Liga hasta el traslado de los jugadores, fue vital su aporte. Pero lo más valioso fueron las refacciones en la cancha y más aún la mano de obra y el material”, dijo.
“Es una pena que sea la última gestión de Cristian Ghiano, pero ojalá el próximo intendente siga su ejemplo, sin importar el partido al que pertenezca. Su secretario de Gobierno, Alejandro Bruera, fue tan importante como él y el expresidente Daniel Barrionuevo (el actual es Néstor Pedernera). Hoy el equipo femenino tiene sus dirigentes; los infantiles, su subcomisión de padres. Vicente Piva es el delegado y acomodó los números del club. Juan Lazo es el DT y el alma del proyecto y Leonardo Calderón, el de reserva. Nos llevó 50 años, pero volvimos para quedarnos”.

