Pymes extrusoras lograron incluir en el presupuesto una baja del IVA
De aprobarse sin modificaciones en el Senado, el expeller tributará el 10,5 por ciento en lugar del 21. Así se equipara el producto al porcentaje que tributan la carne, la leche y el pollo
En medio de las discusiones por el presupuesto nacional, caracterizado por las restricciones del momento, las pymes extrusoras de soja tienen algo para festejar. Luego de muchas gestiones, en el proyecto se incluyó una disminución del IVA para el expeller, principal producto que generan. En caso de ratificarse en la próxima instancia legislativa, pasará del 21 al 10,5 por ciento, equiparando lo que tributan las actividades que lo demandan. Eso posibilitará reducir el costo final del producto y, consecuentemente, el capital de trabajo destinado para alimentación animal, en épocas de tasas de interés prohibitivas. Paralelamente, aseguran que también desincentivará la comercialización ilegal del expeller y por ende, la competencia desleal que sufren las empresas que trabajan en regla.
“Desde hace mucho venimos trabajando en la Mesa Nacional de Pymes Extrusoras para tratar de bajar la alícuota del IVA. El tema es que la soja tributa el 10,5 por ciento y el expeller el 21. Además hace un tiempo se bajó el IVA a la carne, leche y pollo, lo que genera un desfasaje porque como al comprar el insumo las empresas pagan el 21 por ciento, les queda un crédito a cuenta que no pueden descargar. De esta manera se alinea el subproducto con el resto de las cadenas, algo muy importante”, señaló a PUNTAL VILLA MARIA Juan Carlos Giaccone, presidente de la Cámara de Agroalimentos y Bionergías de la Provincia de Córdoba (Cabiocor).
El directivo destacó que con la medida los clientes lograrán una reducción importante en el costo del capital de trabajo pero que, hacia adentro del sector, servirá para “desincentivar la venta del producto de manera marginal. Quien se maneja así compite en forma desleal con el resto de las industrias, ya que puede vender más barato y a su vez tener un margen que no maneja ninguna empresa formal. Al achicar el margen obviamente esa actividad tiene menos posibilidades de llevarse a cabo”.
Agregó que “de todas maneras la AFIP también tuvo una buena actuación en algunas zonas, como en James Craik, controlando las facturas y multando fuertemente a quienes entraron en esa mecánica”.
Sobre el camino que debieron recorrer para lograr ese objetivo, el directivo resaltó que la cámara de Buenos Aires dio el puntapié inicial porque pudo involucrar en una primera instancia a funcionarios de la AFIP. Luego el trabajo se enfocó en impulsar políticamente su inclusión en el presupuesto.
“En agosto tuvimos una reunión con el secretario de Agroindustria, Luis Etchevehere, y con el diputado Atilio Benedetti, presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, que en su momento habían impulsado la baja del IVA a los productos pecuarios. Los interesamos y decidieron apoyarnos. El diputado fue sumando a otros y nosotros hablamos con los legisladores por la Provincia; particularmente le presenté esta iniciativa a Martín Llaryora. Después de muchas gestiones finalmente conseguimos la inclusión dentro del dictamen de comisión”.
Giaccone recalcó que la medida también será un beneficio para el Estado porque terminará recaudando más, ya que cuando hay comercialización marginal no hay ingresos.
“Ahora se va a limpiar el mercado. La propuesta es que, al igual que la soja, por el 8 por ciento del IVA directamente se aplica una retención; y el 2,5 restante se deposita en el CBU del contribuyente. El Estado va recaudar sin problemas. Es una propuesta virtuosa porque ganan todos”.
Sector
Por otra parte, este medio le consultó al titular de Cabiocor sobre la evolución del sector, teniendo en cuenta la situación que exhibe la economía nacional y las particularidades que tuvo la agricultura.
“Un año muy complicado. La suba de precios por la devaluación nos desencaja con nuestros consumidores; la leche, el cerdo y el huevo no aumentaron en la misma proporción por lo tanto el expeller empezó a ser caro. Además de un año de escasez de producto por la sequía. Hay poca soja, que se vende cara y el cliente no está en condiciones de pagarla. Por ese motivo se van estirado los plazos de pago, y nosotros tenemos que ser solidarios con los otros eslabones de la cadena porque son nuestros clientes. Por lo tanto es un año olvidar”.
Igualmente consideró que al sector le sirvió para posicionarse “como proveedores confiables de proteína porque las grandes empresas se olvidaron del cliente local. Todo lo mandan afuera, pero nosotros seguimos aportando la proteína al mercado interno. Hay un compromiso no escrito entre las plantas y sus clientes que hay que honrarlo, para no dejar faltar este producto ya que de eso viven los animales”.
Asimismo afirmó que “creo que ha significado una madurez para el sector, porque se entendió que hay que cobrar el precio que corresponde. A veces los mismos integrantes de la cadena bastardeaban el precio con valores debajo de los costos, pensando que de esa manera se podía ganar un cliente. No se puede trabajar así”.
En el contexto actual Giaccone indicó que la financiación es una carga muy difícil de sobrellevar por el costo del dinero, pero que por otro lado “la devaluación licuó algunos costos. La energía eléctrica subió de manera impresionante en los últimos tiempos pero hoy con un camión de aceite se paga la factura del mes, algo que no sucedía desde hace años. Como el expeller está dolarizado las variables evolucionan de distinta manera”.
Finalmente, Giaccone señaló que otro viejo anhelo del sector, la exportación de expeller, por el momento quedó en segundo plano a pesar de la competitividad que ofrece el valor del billete norteamericano.
“Por más que el interés desde el exterior continua estando, actualmente no existe mercadería para ofrecer. Además, en este tempo el mercado interno paga más que la exportación”, dijo.
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“Desde hace mucho venimos trabajando en la Mesa Nacional de Pymes Extrusoras para tratar de bajar la alícuota del IVA. El tema es que la soja tributa el 10,5 por ciento y el expeller el 21. Además hace un tiempo se bajó el IVA a la carne, leche y pollo, lo que genera un desfasaje porque como al comprar el insumo las empresas pagan el 21 por ciento, les queda un crédito a cuenta que no pueden descargar. De esta manera se alinea el subproducto con el resto de las cadenas, algo muy importante”, señaló a PUNTAL VILLA MARIA Juan Carlos Giaccone, presidente de la Cámara de Agroalimentos y Bionergías de la Provincia de Córdoba (Cabiocor).
El directivo destacó que con la medida los clientes lograrán una reducción importante en el costo del capital de trabajo pero que, hacia adentro del sector, servirá para “desincentivar la venta del producto de manera marginal. Quien se maneja así compite en forma desleal con el resto de las industrias, ya que puede vender más barato y a su vez tener un margen que no maneja ninguna empresa formal. Al achicar el margen obviamente esa actividad tiene menos posibilidades de llevarse a cabo”.
Agregó que “de todas maneras la AFIP también tuvo una buena actuación en algunas zonas, como en James Craik, controlando las facturas y multando fuertemente a quienes entraron en esa mecánica”.
Sobre el camino que debieron recorrer para lograr ese objetivo, el directivo resaltó que la cámara de Buenos Aires dio el puntapié inicial porque pudo involucrar en una primera instancia a funcionarios de la AFIP. Luego el trabajo se enfocó en impulsar políticamente su inclusión en el presupuesto.
“En agosto tuvimos una reunión con el secretario de Agroindustria, Luis Etchevehere, y con el diputado Atilio Benedetti, presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, que en su momento habían impulsado la baja del IVA a los productos pecuarios. Los interesamos y decidieron apoyarnos. El diputado fue sumando a otros y nosotros hablamos con los legisladores por la Provincia; particularmente le presenté esta iniciativa a Martín Llaryora. Después de muchas gestiones finalmente conseguimos la inclusión dentro del dictamen de comisión”.
Giaccone recalcó que la medida también será un beneficio para el Estado porque terminará recaudando más, ya que cuando hay comercialización marginal no hay ingresos.
“Ahora se va a limpiar el mercado. La propuesta es que, al igual que la soja, por el 8 por ciento del IVA directamente se aplica una retención; y el 2,5 restante se deposita en el CBU del contribuyente. El Estado va recaudar sin problemas. Es una propuesta virtuosa porque ganan todos”.
Sector
Por otra parte, este medio le consultó al titular de Cabiocor sobre la evolución del sector, teniendo en cuenta la situación que exhibe la economía nacional y las particularidades que tuvo la agricultura.
“Un año muy complicado. La suba de precios por la devaluación nos desencaja con nuestros consumidores; la leche, el cerdo y el huevo no aumentaron en la misma proporción por lo tanto el expeller empezó a ser caro. Además de un año de escasez de producto por la sequía. Hay poca soja, que se vende cara y el cliente no está en condiciones de pagarla. Por ese motivo se van estirado los plazos de pago, y nosotros tenemos que ser solidarios con los otros eslabones de la cadena porque son nuestros clientes. Por lo tanto es un año olvidar”.
Igualmente consideró que al sector le sirvió para posicionarse “como proveedores confiables de proteína porque las grandes empresas se olvidaron del cliente local. Todo lo mandan afuera, pero nosotros seguimos aportando la proteína al mercado interno. Hay un compromiso no escrito entre las plantas y sus clientes que hay que honrarlo, para no dejar faltar este producto ya que de eso viven los animales”.
Asimismo afirmó que “creo que ha significado una madurez para el sector, porque se entendió que hay que cobrar el precio que corresponde. A veces los mismos integrantes de la cadena bastardeaban el precio con valores debajo de los costos, pensando que de esa manera se podía ganar un cliente. No se puede trabajar así”.
En el contexto actual Giaccone indicó que la financiación es una carga muy difícil de sobrellevar por el costo del dinero, pero que por otro lado “la devaluación licuó algunos costos. La energía eléctrica subió de manera impresionante en los últimos tiempos pero hoy con un camión de aceite se paga la factura del mes, algo que no sucedía desde hace años. Como el expeller está dolarizado las variables evolucionan de distinta manera”.
Finalmente, Giaccone señaló que otro viejo anhelo del sector, la exportación de expeller, por el momento quedó en segundo plano a pesar de la competitividad que ofrece el valor del billete norteamericano.
“Por más que el interés desde el exterior continua estando, actualmente no existe mercadería para ofrecer. Además, en este tempo el mercado interno paga más que la exportación”, dijo.