Rajoy quedó a punto de perder el poder
Afectado por la corrupción en su partido, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, estaba ayer a punto de perder el poder, tras conformarse en el Parlamento una mayoría que votará sí a una moción de censura en su contra, promovida por la oposición socialista.
En la tarde de ayer se confirmó que una mayoría de diputados -180 de un total de 350, pertenecientes a ocho fuerzas políticas- apoya la moción de censura presentada por el líder socialista, Pedro Sánchez, quien está llamado a suceder a Rajoy, en el poder desde fines de 2011.
Rajoy es un veterano político de 63 años que ocupó todo tipo de cargos en la política española y que en los últimos tiempos sobrevivió a la peor crisis política en cuatro décadas, el desafío separatista catalán, y la peor crisis económica también en décadas.
Un caso emblemático
Pero su previsible caída en la votación de hoy se deberá al lastre de la corrupción, una semana después de conocerse la sentencia judicial del caso Gürtel, una trama corrupta en la que una serie de empresas sobornaron a dirigentes del Partido Popular de Rajoy para obtener contratos públicos entre 1999 y 2005.
"Su permanencia al frente de la presidencia del gobierno es dañina y es un lastre no sólo para España sino para su partido", le espetó Sánchez a Rajoy en los debates de la mañana, dominados por duros cruces de acusaciones entre ambos.
"Aquí de lo que se trata es de que el señor Sánchez llegue. Todo lo demás es literatura; lo importante es que llegue, eso sí, sin pasar por las urnas", le recriminó Rajoy, que desde fines de 2016 ha gobernado en minoría en la Cámara Baja.
El dirigente conservador acusó además a sus rivales socialistas de "venir al Congreso de los Diputados a mentir", afirmando que en la sentencia del caso Gürtel, que será recurrida, "no existe una línea donde figure una condena penal al gobierno de España o al PP".
El Partido Socialista Obrero Español, encabezado por Sánchez, tomó el pasado viernes la iniciativa de presentar la moción de censura al día siguiente de conocerse la sentencia de la causa Gürtel.
Además de condenar a 29 personas a 351 años de prisión, incluida una docena de exdirigentes del PP, la sentencia obligó al partido a pagar 245.492 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama corrupta, y dio por probado que el PP tuvo una caja negra desde 1989.
Igualmente, puso en duda la credibilidad de Rajoy, quien como testigo indicó ante los jueces que ignoraba cualquier financiación ilegal de la agrupación.
Para ganarse los apoyos indispensables, Sánchez hizo este jueves gestos y promesas a los partidos nacionalistas vascos y catalanes.
Así, ofreció "tender puentes" con el presidente independentista catalán, Quim Torra, al que pocos días antes había tildado de "supremacista".
Y sobre todo prometió, "por responsabilidad de Estado", mantener el presupuesto para 2018 elaborado por el gobierno de Rajoy, aprobado la semana pasada en la Cámara Baja y pendiente de tratamiento en el Senado.
Este gesto fue recibido como un guiño al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna esta región del norte de España y obtuvo en el presupuesto un valioso paquete de 540 millones de euros de inversiones en infraestructuras.
En su exposición, Sánchez afirmó que su Ejecutivo estará integrado sólo por socialistas y añadió que será "un gobierno paritario, un gobierno europeísta, un gobierno garante de la estabilidad presupuestaria y económica".
Sin embargo, de confirmarse su llegada al poder, su mandato se anuncia precario, ya que el Psoe tiene apenas 84 diputados en la Cámara. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, le advirtió en ese sentido que tendrá "un gobierno débil y difícil".
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En la tarde de ayer se confirmó que una mayoría de diputados -180 de un total de 350, pertenecientes a ocho fuerzas políticas- apoya la moción de censura presentada por el líder socialista, Pedro Sánchez, quien está llamado a suceder a Rajoy, en el poder desde fines de 2011.
Rajoy es un veterano político de 63 años que ocupó todo tipo de cargos en la política española y que en los últimos tiempos sobrevivió a la peor crisis política en cuatro décadas, el desafío separatista catalán, y la peor crisis económica también en décadas.
Un caso emblemático
Pero su previsible caída en la votación de hoy se deberá al lastre de la corrupción, una semana después de conocerse la sentencia judicial del caso Gürtel, una trama corrupta en la que una serie de empresas sobornaron a dirigentes del Partido Popular de Rajoy para obtener contratos públicos entre 1999 y 2005.
"Su permanencia al frente de la presidencia del gobierno es dañina y es un lastre no sólo para España sino para su partido", le espetó Sánchez a Rajoy en los debates de la mañana, dominados por duros cruces de acusaciones entre ambos.
"Aquí de lo que se trata es de que el señor Sánchez llegue. Todo lo demás es literatura; lo importante es que llegue, eso sí, sin pasar por las urnas", le recriminó Rajoy, que desde fines de 2016 ha gobernado en minoría en la Cámara Baja.
El dirigente conservador acusó además a sus rivales socialistas de "venir al Congreso de los Diputados a mentir", afirmando que en la sentencia del caso Gürtel, que será recurrida, "no existe una línea donde figure una condena penal al gobierno de España o al PP".
El Partido Socialista Obrero Español, encabezado por Sánchez, tomó el pasado viernes la iniciativa de presentar la moción de censura al día siguiente de conocerse la sentencia de la causa Gürtel.
Además de condenar a 29 personas a 351 años de prisión, incluida una docena de exdirigentes del PP, la sentencia obligó al partido a pagar 245.492 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama corrupta, y dio por probado que el PP tuvo una caja negra desde 1989.
Igualmente, puso en duda la credibilidad de Rajoy, quien como testigo indicó ante los jueces que ignoraba cualquier financiación ilegal de la agrupación.
Para ganarse los apoyos indispensables, Sánchez hizo este jueves gestos y promesas a los partidos nacionalistas vascos y catalanes.
Así, ofreció "tender puentes" con el presidente independentista catalán, Quim Torra, al que pocos días antes había tildado de "supremacista".
Y sobre todo prometió, "por responsabilidad de Estado", mantener el presupuesto para 2018 elaborado por el gobierno de Rajoy, aprobado la semana pasada en la Cámara Baja y pendiente de tratamiento en el Senado.
Este gesto fue recibido como un guiño al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna esta región del norte de España y obtuvo en el presupuesto un valioso paquete de 540 millones de euros de inversiones en infraestructuras.
En su exposición, Sánchez afirmó que su Ejecutivo estará integrado sólo por socialistas y añadió que será "un gobierno paritario, un gobierno europeísta, un gobierno garante de la estabilidad presupuestaria y económica".
Sin embargo, de confirmarse su llegada al poder, su mandato se anuncia precario, ya que el Psoe tiene apenas 84 diputados en la Cámara. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, le advirtió en ese sentido que tendrá "un gobierno débil y difícil".