La demanda social y las alternativas que surgen
Señaló que ese requerimiento incluso llega al productor que adhiere a la vieja escuela, formado en la productividad no necesariamente ligada al cuidado del ambiente
“Si se siembra un cultivo en esta época del año después de la cosecha de la soja, para que llegue a la próxima siembra, que es en octubre o noviembre, en este lapso lo que normalmente hacemos son distintas aplicaciones de fitosanitarios para mantener el lote en condiciones y sin maleza. Con los denominados cultivos de servicio nos evitamos la utilización de fitosanitarios, porque ese cultivo capta la luz solar, hace sombra, no deja llegar la temperatura al suelo, no crecen las malezas. Y ese cultivo después puede ser removido por un rolo, que es un aparato que lo aplasta y después podemos estar sembrando la soja sin utilización de fitosanitarios por ejemplo. Además guardamos humedad en el suelo, y ese cultivo mejoró la estructura del suelo”, explicó el delegado local en el Colegio de Ingenieros Agrónomos de la Provincia, Raúl Montalvo.
Detalló que alternativas de este tipo, que apuntan a disminuir el uso de agroquímicos, “están surgiendo a raíz de la demanda de la sociedad desde los distintos estamentos”. Y en esa lista ubicó al Colegio de Ingenieros Agrónomos, Aapresid, las universidades, la Sociedad Rural, el INTA y los movimientos CREA, entre otros.
En ese marco explicó la experiencia que ya desarrolla el INTA Marcos Juárez en un módulo periurbano, donde “utiliza esta técnica y otras que fomentan para distintas localidades desde hace más de 5 años, incluso obteniendo datos impresionantes”.
“Se están pensando alternativas. Nosotros en Villa María formamos la regional Aapresid para fomentar el uso de la siembra directa”, señaló como ejemplo. Quieren cambiar esa mirada que antes sólo se centraba en la productividad, lo “que no siempre va de la mano del medio ambiente”, de manera que se pueda pensar en nuevas técnicas.
Destacó que “incluso al productor de la vieja escuela le llega la demanda social y eso le hace tomar conciencia, y ya no está más con la mente cerrada”. Señaló que incluso muchas organizaciones ambientales también se acercaron y en distintas localidades hay un trabajo conjunto.
El rol y la tecnología
“Estamos ligados a la producción de alimentos principalmente. El rol nuestro hoy va más allá de estar en el campo con la producción, es también estar en contacto con la gente”, explicó Montalvo.
Además destacó que son una profesión impactada por la tecnología. “Por la tecnología de insumos y por la tecnología de procesos que es donde nosotros entramos directamente. Ante esa tecnología de insumos sin la cabeza pensante podemos mandarnos unas cuantas macanas”, explicó. Y agregó: “Una tecnología de insumo, por ejemplo una resistencia a un insecto en maíz que generó en un principio un avance importantísimo, generó la posibilidad de cultivarlo en esta zona con altas producciones que antes era inviable, si no lo usamos bien se pierde esa resistencia y volvemos 20 años atrás, a las mismas producciones de hace 20 años atrás”.
Sobre la tecnología de proceso, señaló: “Es donde estamos en el día a día. Por ejemplo la siembra directa es un sistema de producción, no es una siembra sin remoción de suelo, es la producción cuidando el suelo desde la estructura, la fertilidad, y los temas tan hablados hoy en día como las escorrentías y mejor uso del agua”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María
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Detalló que alternativas de este tipo, que apuntan a disminuir el uso de agroquímicos, “están surgiendo a raíz de la demanda de la sociedad desde los distintos estamentos”. Y en esa lista ubicó al Colegio de Ingenieros Agrónomos, Aapresid, las universidades, la Sociedad Rural, el INTA y los movimientos CREA, entre otros.
En ese marco explicó la experiencia que ya desarrolla el INTA Marcos Juárez en un módulo periurbano, donde “utiliza esta técnica y otras que fomentan para distintas localidades desde hace más de 5 años, incluso obteniendo datos impresionantes”.
“Se están pensando alternativas. Nosotros en Villa María formamos la regional Aapresid para fomentar el uso de la siembra directa”, señaló como ejemplo. Quieren cambiar esa mirada que antes sólo se centraba en la productividad, lo “que no siempre va de la mano del medio ambiente”, de manera que se pueda pensar en nuevas técnicas.
Destacó que “incluso al productor de la vieja escuela le llega la demanda social y eso le hace tomar conciencia, y ya no está más con la mente cerrada”. Señaló que incluso muchas organizaciones ambientales también se acercaron y en distintas localidades hay un trabajo conjunto.
El rol y la tecnología
“Estamos ligados a la producción de alimentos principalmente. El rol nuestro hoy va más allá de estar en el campo con la producción, es también estar en contacto con la gente”, explicó Montalvo.
Además destacó que son una profesión impactada por la tecnología. “Por la tecnología de insumos y por la tecnología de procesos que es donde nosotros entramos directamente. Ante esa tecnología de insumos sin la cabeza pensante podemos mandarnos unas cuantas macanas”, explicó. Y agregó: “Una tecnología de insumo, por ejemplo una resistencia a un insecto en maíz que generó en un principio un avance importantísimo, generó la posibilidad de cultivarlo en esta zona con altas producciones que antes era inviable, si no lo usamos bien se pierde esa resistencia y volvemos 20 años atrás, a las mismas producciones de hace 20 años atrás”.
Sobre la tecnología de proceso, señaló: “Es donde estamos en el día a día. Por ejemplo la siembra directa es un sistema de producción, no es una siembra sin remoción de suelo, es la producción cuidando el suelo desde la estructura, la fertilidad, y los temas tan hablados hoy en día como las escorrentías y mejor uso del agua”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María