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Un jubilado esperó dos años para conseguir un audífono

Hugo González, vecino de esta ciudad, también se lamentó por los meses que debe esperar para acceder a una consulta. "Saqué un turno en octubre y me lo dieron recién para diciembre"

Hugo González (68), vecino del barrio Roque Sáenz Peña, visitó esta redacción para dejar asentado un reclamo que involucra a la sede local de Pami, ubicada sobre calle Leandro N. Alem al 400, casi a mitad de cuadra.

Un cronista de Puntal Villa María le preguntó a este jubilado cuál era el motivo de su preocupación, a lo que respondió: “Pami no escucha”.

Y continuó:“Fui a las oficinas locales de Pami y pedí hablar con la directora, Mónica Lazos, pero todavía no lo he logrado. Me atendió un efectivo de la Policía y me dijo que ella estaba en una reunión, que no me podía atender, lo mismo me dijo su secretario”.

Según comentó, esta situación se repitió “más de una vez”. También recordó que en una oportunidad perdió el turno que le habían entregado porque “no escuché el llamado”. “No me esperaron ni 5 minutos. Somos viejos, no somos personas que escuchamos bien”, acentuó.

“Pami no escucha”

En otra parte de la charla, González, quien tuvo que hacer un recorrido de más de 20 cuadras para realizar su descargo ante este matutino, volvió a insistir con las mismas tres palabras que pronunció en el comienzo de la entrevista: “Pami no escucha”.

Luego, señalando su oreja, sostuvo: “Tuve que esperar dos años para tener este audífono. Me lo dieron después de haber denunciado en la Defensoría del Pueblo de la Nación, porque acá no me daban respuesta”.

Y agregó:“No puede ser que haya abuelos que para hacerse estudios del corazón tengan que esperar dos meses. Lo más triste es que todo esto termina recayendo en los viejos, de la forma que sea, me pasa a mí, que tengo que esperar dos meses para realizar una consulta con el cardiólogo, saqué un turno en octubre y me lo dieron recién para diciembre”.

“Nos tienen de lado, y como ninguno de nosotros habla, sigue todo igual. Los abuelos no quieren venir a denunciar porque tienen miedo de que en las clínicas no les den bolilla. Yo no me callo la boca ante la injusticia que están viviendo los abuelos”, exclamó.

Por último, aprovechó la visita para aclarar que su doctora de cabecera, Ana Fowler, “es muy atenta y dedicada a los abuelos”.

Al respecto, sumó: “A ella le llegó una denuncia que yo había hecho y que quiero desmentir. Involucraron a esta doctora y resulta que no tiene nada que ver”.