La implementación de vertederos regionales, instalados al menos uno por departamento para solucionar la problemática de los basurales a cielo abierto, es la solución más viable según entienden la mayoría de los mandatarios comunales, a los fines de lograr avanzar en una situación compleja, y en muchos casos costosa no sólo desde lo económico sino desde lo ambiental también.
Pero se dan particularidades que, indefectiblemente, trascienden los acuerdos socioambientales que la Provincia impulsa a través de las comunidades regionales. Uno de ellos es el caso de James Craik, población que integra el departamento Tercero Arriba.
La planta de tratamiento de residuos se encuentra a 110 kilómetros de la mencionada localidad, por lo que para el intendente Oscar Fassolis termina siendo “inviable” el abastecimiento a dicho predio con los residuos craikenses. Igualmente destacó la iniciativa y consideró que la solución para su localidad llegará una vez construida una planta a una distancia menor, aún fuera del ejido del departamento Tercero Arriba.
“Estoy a 110 kilómetros de la planta y termina siendo inviable poder hacerlo por una cuestión de traslado. Seguramente vamos a terminar en alguna planta mucho más cerca, que puede ser o no Villa María. Nosotros ya lo catalogamos de inviable”, reconoció a PUNTAL VILLA MARÍA al ser abordado sobre la situación puntual de James Craik.
El mandatario explicó que existen “impedimentos técnicos por ahora, más allá de que celebramos este tipo de convenios”.
Fassolis reconoció que existen en la actualidad dos particularidades en los basurales urbanos, uno de ellos los denominados a cielo abierto que “es donde técnicamente se hacen las montañas de basura, y el otro los enterramientos sanitarios controlados, que es lo que hacemos en James Craik”.
La localidad cuenta con pozos de arena que “son históricos y están desde hace 50 años. Los estamos rellenando con basura y arriba le hacemos una cobertura de tierra de 50 o 60 centímetros, lo que permite devolverle la productividad al campo”.
Mencionó que tras los recorridos de recolección semanal, los sábados o lunes a la mañana “las máquinas van tapando la basura que se junta para que no se vuelen bolsas ni nada. A esta situación la tenemos bastante bien controlada, pero es particular de James Craik porque la mayoría de los pueblos no tienen los pozos”.
Sobre el impacto que genera en la economía municipal disponer el traslado a la futura planta de tratamiento en Río Tercero, indicó que “a pesar de que quisiéramos avanzar en el traslado, sería inviable por su costo. Es más, creo que en una de las primeras reuniones de las que participé se determinó que hasta aproximadamente los 60 kilómetros es viable, pero luego se complica para quienes se encuentran a una mayor distancia”.
Destacó que el compromiso e involucramiento de la comunidad “continúa, a la espera de la apertura de un lugar mucho más cerca. Desconozco actualmente el proyecto de la provincia en el resto de los departamento, pero inicialmente incluso se dijo que por la proximidad, a James Craik le convenía trasladar la basura por ejemplo a Villa María, en vez de llevarla hasta Río Tercero. Igualmente, desconozco si está definido el lugar” en el que se instalará la futura planta en el Departamento San Martín.
Optimizar los recursos
Sobre los impedimentos para el traslado a la planta de Tercero Arriba, Fassolis destacó que es “inviable no sólo desde el punto de vista económico, sino que también se suman otras cuestiones, como por ejemplo el tiempo que lleva para ir y volver. Quizás, en vez de tener que llevar un sólo camión sea necesario utilizar dos, entonces no hablamos de economía sino inviabilidad”.
Consultado sobre el trabajo de capacitación y formación en la comunidad, teniendo en cuenta que una vez instalada la planta será necesario realizar la separación en origen, el mandatario explicó que llevan adelante jornadas de capacitación, aunque aún no se exige la separación.
“La gente observa y ahora no sirve que separemos si todo lo tiramos al mismo pozo. Estamos haciendo trabajo de concientización en las escuelas, trabajando con especialistas para meter en la cabeza de los chicos y grandes la importancia que significa poder hacer una diferenciación de residuos”.
Resaltó que la tarea de concientización “ya se arrancó, estamos trabajando a la velocidad que amerita el hecho de tener que esperar otra planta. Es buena la solución que se buscó, es la correcta porque en realidad no hay muchas otras alternativas. Se da la particularidad de que la planta está lejos”.
Fassolis si bien remarcó que para James Craik es una ventaja tener los pozos por sobre otras poblaciones, “no significa que se esté actuando como corresponde más allá de que el trabajo que hacemos es muy prolijo. Ambientalmente hablando, la contaminación existe con relación a los enterramientos sanitarios”.
“Hay un montón de variables porque la planta de procesamiento no es gratis ya que también hay que pagar un costo que deberá afrontarlo también cada municipio”, sentenció.
Daniel Brusa. Redacción Puntal
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La planta de tratamiento de residuos se encuentra a 110 kilómetros de la mencionada localidad, por lo que para el intendente Oscar Fassolis termina siendo “inviable” el abastecimiento a dicho predio con los residuos craikenses. Igualmente destacó la iniciativa y consideró que la solución para su localidad llegará una vez construida una planta a una distancia menor, aún fuera del ejido del departamento Tercero Arriba.
“Estoy a 110 kilómetros de la planta y termina siendo inviable poder hacerlo por una cuestión de traslado. Seguramente vamos a terminar en alguna planta mucho más cerca, que puede ser o no Villa María. Nosotros ya lo catalogamos de inviable”, reconoció a PUNTAL VILLA MARÍA al ser abordado sobre la situación puntual de James Craik.
El mandatario explicó que existen “impedimentos técnicos por ahora, más allá de que celebramos este tipo de convenios”.
Fassolis reconoció que existen en la actualidad dos particularidades en los basurales urbanos, uno de ellos los denominados a cielo abierto que “es donde técnicamente se hacen las montañas de basura, y el otro los enterramientos sanitarios controlados, que es lo que hacemos en James Craik”.
La localidad cuenta con pozos de arena que “son históricos y están desde hace 50 años. Los estamos rellenando con basura y arriba le hacemos una cobertura de tierra de 50 o 60 centímetros, lo que permite devolverle la productividad al campo”.
Mencionó que tras los recorridos de recolección semanal, los sábados o lunes a la mañana “las máquinas van tapando la basura que se junta para que no se vuelen bolsas ni nada. A esta situación la tenemos bastante bien controlada, pero es particular de James Craik porque la mayoría de los pueblos no tienen los pozos”.
Sobre el impacto que genera en la economía municipal disponer el traslado a la futura planta de tratamiento en Río Tercero, indicó que “a pesar de que quisiéramos avanzar en el traslado, sería inviable por su costo. Es más, creo que en una de las primeras reuniones de las que participé se determinó que hasta aproximadamente los 60 kilómetros es viable, pero luego se complica para quienes se encuentran a una mayor distancia”.
Destacó que el compromiso e involucramiento de la comunidad “continúa, a la espera de la apertura de un lugar mucho más cerca. Desconozco actualmente el proyecto de la provincia en el resto de los departamento, pero inicialmente incluso se dijo que por la proximidad, a James Craik le convenía trasladar la basura por ejemplo a Villa María, en vez de llevarla hasta Río Tercero. Igualmente, desconozco si está definido el lugar” en el que se instalará la futura planta en el Departamento San Martín.
Optimizar los recursos
Sobre los impedimentos para el traslado a la planta de Tercero Arriba, Fassolis destacó que es “inviable no sólo desde el punto de vista económico, sino que también se suman otras cuestiones, como por ejemplo el tiempo que lleva para ir y volver. Quizás, en vez de tener que llevar un sólo camión sea necesario utilizar dos, entonces no hablamos de economía sino inviabilidad”.
Consultado sobre el trabajo de capacitación y formación en la comunidad, teniendo en cuenta que una vez instalada la planta será necesario realizar la separación en origen, el mandatario explicó que llevan adelante jornadas de capacitación, aunque aún no se exige la separación.
“La gente observa y ahora no sirve que separemos si todo lo tiramos al mismo pozo. Estamos haciendo trabajo de concientización en las escuelas, trabajando con especialistas para meter en la cabeza de los chicos y grandes la importancia que significa poder hacer una diferenciación de residuos”.
Resaltó que la tarea de concientización “ya se arrancó, estamos trabajando a la velocidad que amerita el hecho de tener que esperar otra planta. Es buena la solución que se buscó, es la correcta porque en realidad no hay muchas otras alternativas. Se da la particularidad de que la planta está lejos”.
Fassolis si bien remarcó que para James Craik es una ventaja tener los pozos por sobre otras poblaciones, “no significa que se esté actuando como corresponde más allá de que el trabajo que hacemos es muy prolijo. Ambientalmente hablando, la contaminación existe con relación a los enterramientos sanitarios”.
“Hay un montón de variables porque la planta de procesamiento no es gratis ya que también hay que pagar un costo que deberá afrontarlo también cada municipio”, sentenció.
Daniel Brusa. Redacción Puntal

