La fundación lleva adelante desde hace un tiempo un estudio pa pecies que habitan en nuestro río Ctalamochita. La tarea, de acuerdo a lo expresado por Diego Colussi, presidente de la entidad, está a cargo de dos especialistas.
“Junto a dos biólogos estamos haciendo un estudio bastante general de las posibles causas de la falta de especies. Hoy igualmente detectamos que tenemos 24, desde Almafuerte hacia aguas abajo”, precisó sobre el relevamiento que llevan adelante.
E indicó: “Son especies identificadas, que si bien no son pocas, entendemos que de algunas de estas especies debería haber más cantidad pero también están faltando otras especies que no están”.
Abordado sobre las posibles causas que impiden disponer de una mayor diversidad de especies, Colussi fue contundente: “Si le atribuimos exclusivamente al bloqueo que es la represa, estaría mintiendo porque todavía no está comprobado que es la represa la que produce la totalidad del daño. Sabemos que hay un montón de otros factores, pero sí es visible y no hace falta ni siquiera estudio científico de que aguas abajo de la represa hay un río lleno de peces, y 10 metros más arriba de la misma decae drásticamente”.
Consideró que “el bloqueo es un factor fundamental, pero no es el único”, y precisó que aguas arriba del Carcarañá “hay una gran pérdida de biodiversidad, que conlleva a un montón de otras cuestiones que se visibilizan claramente”.
Por ejemplo, “aguas abajo de Carcarañá con todos los peces que tienen hay cabañas, guías de pesca, balnearios, gente que visita al río, terrenos más caros. Pero aguas arriba, a los balnearios se les da poco interés, los valores de los terrenos disminuyen, no hay turismo en torno a la pesca. Hay una devaluación del recurso natural que no lo está pudiendo gozar un montón de localidades desde Carcarañá hacia arriba”.
“Hay más de medio millón de personas afectados de esta pérdida de biodiversidad, que no pueden estar gozando de un río como naturalmente debería ser”, reconoció. Se estima que desde su nacimiento hasta su desembocadura, el río Ctalamochita tiene una extensión superior a los 300 kilómetros, pasando por las principales ciudades del sudeste provincial, transformándose en un ícono de encuentro en un ambiente natural. Vale como ejemplo lo que ocurre de manera cotidiana en las costas villamarienses.
Fundación Ctalamochita
La Fundación Río Ctalamochita lleva poco más de un año bajo esa denominación, pero hace más de 25 que un grupo de pescadores viene trabajando en defensa de las aguas del río Tercero.
“Como fundación funcionamos hace un año, pero la entidad deriva de un grupo que es la Agrupación de Pescadores con Mosca del club Náutico de Río Tercero, que venimos trabajando hace 26 años”, reconoce Colussi al narrar la historia de la institución.
Incluso, mencionó: “Como agrupación teníamos ciertas limitaciones, por eso se pudo formar la fundación que permitió sumar mucha gente. Ya sumamos a la gente de Villa María, de la Fundación Nuestro Río de Bell Ville, y las puertas están abiertas a todos los interesados. Hoy nos buscan en las redes sociales y coordinamos”.
Explicó que si bien la tarea apunta netamente al territorio provincial -por el trayecto del Ctalamochita-, actúan de manera interinstitucional con otras entidades como la ONG de Casilda, que hace 25 años que vienen trabajando sobre ésto también.
Sobre los objetivos primordiales de la organización, mencionó que actualmente apuntan a cristalizar un proyecto que pretende “la recuperación de la biodiversidad en la cuenca del Ctalamochita”. “Incluye tareas científicas, que es lo que estamos trabajando con biólogos especialistas haciendo muestreos para ver qué peces hay, identificando problemáticas. Pero el otro objetivo es la tarea educativa. Nos están llamando de las escuelas de Río Tercero y localidades vecinas para dar charlas. Ese es nuestro aporte en el área educativa, a niños desde jardín hasta sexto año del secundario”.
“En eso estamos sorprendidos porque los alumnos están entretenidos las dos horas, mostrando claramente que para ellos estos temas ambientales son un atractivo”, cerró.
Daniel Brusa. Redacción Puntal
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E indicó: “Son especies identificadas, que si bien no son pocas, entendemos que de algunas de estas especies debería haber más cantidad pero también están faltando otras especies que no están”.
Abordado sobre las posibles causas que impiden disponer de una mayor diversidad de especies, Colussi fue contundente: “Si le atribuimos exclusivamente al bloqueo que es la represa, estaría mintiendo porque todavía no está comprobado que es la represa la que produce la totalidad del daño. Sabemos que hay un montón de otros factores, pero sí es visible y no hace falta ni siquiera estudio científico de que aguas abajo de la represa hay un río lleno de peces, y 10 metros más arriba de la misma decae drásticamente”.
Consideró que “el bloqueo es un factor fundamental, pero no es el único”, y precisó que aguas arriba del Carcarañá “hay una gran pérdida de biodiversidad, que conlleva a un montón de otras cuestiones que se visibilizan claramente”.
Por ejemplo, “aguas abajo de Carcarañá con todos los peces que tienen hay cabañas, guías de pesca, balnearios, gente que visita al río, terrenos más caros. Pero aguas arriba, a los balnearios se les da poco interés, los valores de los terrenos disminuyen, no hay turismo en torno a la pesca. Hay una devaluación del recurso natural que no lo está pudiendo gozar un montón de localidades desde Carcarañá hacia arriba”.
“Hay más de medio millón de personas afectados de esta pérdida de biodiversidad, que no pueden estar gozando de un río como naturalmente debería ser”, reconoció. Se estima que desde su nacimiento hasta su desembocadura, el río Ctalamochita tiene una extensión superior a los 300 kilómetros, pasando por las principales ciudades del sudeste provincial, transformándose en un ícono de encuentro en un ambiente natural. Vale como ejemplo lo que ocurre de manera cotidiana en las costas villamarienses.
Fundación Ctalamochita
La Fundación Río Ctalamochita lleva poco más de un año bajo esa denominación, pero hace más de 25 que un grupo de pescadores viene trabajando en defensa de las aguas del río Tercero.
“Como fundación funcionamos hace un año, pero la entidad deriva de un grupo que es la Agrupación de Pescadores con Mosca del club Náutico de Río Tercero, que venimos trabajando hace 26 años”, reconoce Colussi al narrar la historia de la institución.
Incluso, mencionó: “Como agrupación teníamos ciertas limitaciones, por eso se pudo formar la fundación que permitió sumar mucha gente. Ya sumamos a la gente de Villa María, de la Fundación Nuestro Río de Bell Ville, y las puertas están abiertas a todos los interesados. Hoy nos buscan en las redes sociales y coordinamos”.
Explicó que si bien la tarea apunta netamente al territorio provincial -por el trayecto del Ctalamochita-, actúan de manera interinstitucional con otras entidades como la ONG de Casilda, que hace 25 años que vienen trabajando sobre ésto también.
Sobre los objetivos primordiales de la organización, mencionó que actualmente apuntan a cristalizar un proyecto que pretende “la recuperación de la biodiversidad en la cuenca del Ctalamochita”. “Incluye tareas científicas, que es lo que estamos trabajando con biólogos especialistas haciendo muestreos para ver qué peces hay, identificando problemáticas. Pero el otro objetivo es la tarea educativa. Nos están llamando de las escuelas de Río Tercero y localidades vecinas para dar charlas. Ese es nuestro aporte en el área educativa, a niños desde jardín hasta sexto año del secundario”.
“En eso estamos sorprendidos porque los alumnos están entretenidos las dos horas, mostrando claramente que para ellos estos temas ambientales son un atractivo”, cerró.
Daniel Brusa. Redacción Puntal

