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Buryaile: "El capítulo del maíz lo pinta de cuerpo entero al Gobierno"

El exministro de Agricultura y actual diputado analiza las idas y vueltas del Ministerio de Agricultura sobre las exportaciones del cereal. "Indefiniciones, grupos de amigos y siempre apuntando al primer eslabón de la cadena, destinatario de las políticas antiinversión que tienen", dijo.

En una semana en la que la relación entre el Gobierno y el campo volvió a tensarse sobremanera por la decisión del Ministerio de Agricultura de la Nación de cerrar las exportaciones de maíz primero, abrir un sistema de cupos después y una respuesta con un cese en la comercialización de granos que no se hizo esperar, el extitular de la cartera de Agricultura de la Nación y actual diputado nacional, Ricardo Buryaile, analizó el escenario y remarcó que se sigue apuntando contra el primer eslabón de la cadena “para beneficiar a amigos” y que la decisión de impedir la exportación del maíz no tuvo ningún sustento serio y que se recuesta en la concepción ideológica de la Casa Rosada.

“Al capítulo del maíz lo veo como a todo el Gobierno, con idas y vueltas, generando incertidumbre en todo lo que es el sector en este caso productivo, pero lo hizo en todas las áreas. El capítulo maíz lo muestra a las claras y lo pinta al Gobierno”.

¿Cómo es eso?

Tomó decisiones a favor de un sector, de uno de los eslabones de la cadena, por vinculaciones personales, porque todos sabemos cómo vino esa negociación. Sectores vinculados a una empresa avícola muy importante que plantea al Gobierno que los productores no le quieren vender maíz. Lo que no decían era que no querían en las condiciones que ellos querían pagar y al precio que ellos querían pagar. Y además le dice que se están quedando sin maíz. Allí, el Gobierno, sin chequear que esa información fuera veraz, o tuviera consistencia, decide cerrar abruptamente las exportaciones. Por eso la mesa de enlace anuncia la medida de fuerza y a los pocos minutos de que comenzó el cese de comercialización de granos el Gobierno saca una resolución que fija un cupo de 30 mil toneladas diarias para exportar, que era peor que el cierre total. Con eso intentaron flexibilizar hasta que después lo terminaron levantando.

¿No había sustento en eso?

Insisto en indefiniciones, grupos de amigos, idas y vueltas, y siempre apuntando al primer eslabón de la cadena. Ese es el destinatario de todas las políticas antiinversión que tiene el Gobierno. Ahora, creo que cierra mal porque se empiezan a instalar dos temas. El primero es este famoso tema del desacople de los precios internos y los externos. ¿Cómo no va a estar desacoplado ese precio ya? Preguntemos cuánto cobra un productor por tonelada de soja en Argentina y cuánto cobra en Paraguay...

Ahí juegan retenciones y tipos de cambio diferentes...

Pero por supuesto. Cuando yo escucho algunos dirigentes empresarios que les gusta ser complacientes con el Gobierno y repiten esa frase de la necesidad de desacoplar los precios, les quiero insistir en que ya están desacoplados. Un productor de soja en Paraguay cobra, para poner números redondos, 500 dólares por tonelada que por 160 pesos por dólar percibe en definitiva 80 mil peso. Un colega en Argentina cobra 30 o 31 mil con esta última suba. Miremos si no están desacoplados los precios. Y uno de maíz, percibirá 17 mil pesos mientras que si lo produce en Paraguay recibe 32 mil. Ese es el primer punto que me preocupa porque ese famoso tema del desacople viene vía más retenciones o vía cupos. Y por supuesto que los cupos lo que hacen es jugar otra vez a favor de los más grandes porque los precios se desacoplan para los productores pero no para los exportadores, porque venden a precio lleno.

¿Y luego?

El segundo punto es el del fideicomiso, y esos instrumentos que fracasaron hace muy poco. Seguramente van a poner un precio de maíz exportación y los exportadores van a tener que depositar un porcentaje de las ventas para que quienes abastecen al mercado interno tengan un precio más bajo. Eso significa luego que quien paga eso es el productor. ¿Y cuánto significa eso de beneficio o menor precio para el consumidor? Nada, absolutamente nada. Es todo para las grandes empresas que le piden al Gobierno no que les baje la luz, los impuestos, que le mejoren las condiciones de los convenios colectivos de trabajo como debe ser, sino que le bajen el precio al productor.

Habría una transferencia dentro de la propia cadena...

Por supuesto. Esos son los fideicomisos. Yo desarmé uno cuando llegué al Ministerio en el primer tramo, allá por 2016. En ese aportaban los exportadores de soja para los que entregaban aceite de girasol al mercado interno. Era el 1,2%. ¿Quién cree que aportaba ese porcentaje en realidad? Los productores. Y esos fideicomisos son además un antro de corrupción.

Ricardo Buryaile

La entrevista de Ricardo Buryaile en Buen Día Río Cuarto (FM Digital 91.9).

¿Por qué cree entonces que el Gobierno avanza en ese sentido?

Porque encuentra sectores permeables a ese discurso. Primero porque está muy apretado en materia inflacionaria. Pero básicamente eso en realidad tiene que ver con la altísima emisión monetaria que tiene el Gobierno.

Lo que sucede es que la inflación no nació en Argentina ahora con la suba del precio de lo commodities...

Bueno, pensemos en que hace un año la soja costaba 320 dólares y ahora, para redondear, 500 dólares. Es decir que hay un crecimiento de 180 dólares más en el mismo producto. ¿Cuánto se lleva el Estado? Alrededor de 57 dólares por retenciones. Y si exportamos unas 50 millones de toneladas da casi 3 mil millones de dólares sólo de incremental. Ahora, le piden al productor que tiene un dólar a 85, que tenés insumos importados al dólar MET, que ponga el lomo porque hay una empresa amiga del Gobierno que quiere pagar el maíz a 15 mil pesos. Entonces, el Gobierno tuvo un aumento en los ingresos por Derechos de Exportación de más de 4 mil millones de dólares por el cambio de cotización sólo en maíz, trigo y soja, pero le pide al productor, que invierte, que ruega que llueva o que pare de llover, que no venga piedra o que no se le ocurra a algunos cerrar los mercados, que haga otro esfuerzo.

¿Con la marcha atrás, hoy las cosas están como en el escenario previo al cierre del maíz?

No, porque generaron desconfianza en quien produce y compra. Esa fue la virtud que tuvieron. Afectaron por igual a la oferta y a la demanda. El productor el año que viene la va a pensar a ver qué hace porque este es el mismo Gobierno que con Guillermo Moreno decía que había que cuidar la mesa de los argentinos y no lo hicieron nunca. Y es el mismo que pone cupos, cierra exportaciones,y entonces lo llevan al productor a hacer soja porque con la soja no te joden. Eso es lo que le interesa al Gobierno. Y ahora nos encontramos además con que para el Gobierno es una mala noticia que suban los productos que vendemos, que exportamos.

Lo dice por los dichos de la diputada Vallejos que habló de “una maldición” el ser exportadores de alimentos porque eso tensiona los precios internos...

Es una cosa de locos. Si producimos 51 millones de toneladas de maíz, y concretamente alrededor de Río Cuarto y en Córdoba en general, que es la zona por excelencia de este cereal, consumimos 17 millones y exportamos 34. Producimos 50 millones de toneladas de soja y consumimos 5 millones y el resto se exporta; y 20 millones de toneladas de trigo de las cuales consumimos 7 y vendemos 13. Suben los precios de lo que exportamos y entran más dólares y ahora lo llamamos una maldición. Ya no entiendo más nada. Y por eso creo que en el fondo lo que verdaderamente hay es un problema ideológico.

Como usted, el ministro de Agricultura es formoseño, ¿cómo lo ve a Basterra?

No aparece. No apareció en Vicentin, tampoco con este tema. No le dan el ámbito para trabajar o no se hace el lugar. En el cierre de exportaciones debería estar plantado, defendiendo, siendo la única voz, pero resulta que habla Katopodis, Vellejos, opinando sobre la cartera del ministro. Sobre lo que fue mi cartera siempre hablé yo; no tenía el micrófono prohibido, y si me lo prohibían, me iba.

Como ex dirigente de la gremial del campo, ¿cómo ve la relación de la Mesa de Enlace con el Consejo Agroindustrial, especialmente después de las últimas semanas en donde aparecieron algunas discrepancias?

Me voy a hacer cargo de lo que digo. Soy de los que cree que hay que estar en el Consejo Agroindustrial Argentino.

¿Tienen que seguir las entidades de la mesa de enlace?

Deben estar todos los eslabones. Ahora, cuando uno está ahí adentro lo que no se puede permitir es que los eslabones salten unos en perjuicio de otros. Se habla en el Consejo Agroindustrial o se va del Consejo Agroindustrial y se trabaja por afuera. Valoro que los distintos eslabones participen, pero lo que va a terminar conspirando contra el Consejo es que quienes lo integran vayan y le pidan al Gobierno medidas contra los propios que están dentro de la cadena productiva.

¿Es lo que pasó en estas semanas?

Bueno, hasta ahora las medidas que se tomaron fueron el diferencial en aceites para las aceiteras y los polleros pidiendo que les bajen el precio del maíz en perjuicio de los productores. Si este es el camino, el Consejo Agroindustrial va al fracaso. Ahora, si como yo lo concibo es un trabajo integrado desde el productor al consumidor, el maíz, el trigo, la carne, eso sí vale la pena. De lo contrario se habrá perdido una oportunidad. Espero que revean esto. Y tampoco sustituye a la representatividad gremial de los productores, y eso hay que tenerlo bien claro también. Pero sí me parece muy bueno para trabajar en políticas integradas. En cambio, si cada uno lo va a usar para catapultarse al Gobierno y pedir medidas para su propio subsector no lo veo bien.