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Pidieron la quiebra de Molino Cañuelas y en Río Cuarto hay 26 empleos en riesgo

El gigante de la molienda y el aceite tiene una deuda registrada que supera los 1.350 millones de dólares con 30 grandes bancos

El principal grupo en la molienda de trigo de la Argentina agoniza. Molino Cañuelas arrastra una abultada deuda, estimada en 1.350 millones de dólares, y pese a que el grupo empresario aseguró que alcanzó acuerdos con la mayoría de sus acreedores, el Banco Macro solicitó liquidar la firma y cobrar sus deudas. A esa entidad financiera, Cañuelas le adeuda unos 10 millones de dólares.

En Río Cuarto, la empresa tiene la fábrica de fideos sobre la ruta 8, en el kilómetro 610, a pocos metros del cruce con la A005. Allí, según confiaron desde el sindicato de fideeros, trabajan 26 personas que elaboran las marcas Múltiple y San Agustín.

La empresa, que es controlada por la familia Navilli, atraviesa desde hace meses una crítica situación financiera, con una deuda millonaria con 30 grandes bancos y otras entidades financieras internacionales. En su gran mayoría, contraída para alcanzar un importante ciclo expansivo que la encontró en medio de las turbulencias de los mercados, la fuerte devaluación y una demanda que comenzó a caer al ritmo de la actividad económica general.

Sin embargo, el sector de harinas es uno de los que más resistieron a la caída de consumo, a diferencia de otros como carnes, lácteos, bebidas o frutas y verduras.

Según relata en su portal, Molino Cañuelas es una empresa familiar con casi 90 años de historia que se convirtió en líder en producción de harinas, con más de 80% de ese mercado. Cuenta con 21 plantas industriales en la Argentina, Brasil y Uruguay, donde se fabrican productos de marcas muy presentes en la vida cotidiana como las harinas Pureza, los bizcochos 9 de Oro, los aceites Cañuelas, las premezclas para bizcochuelos y rebozadores Mamá Cocina y las pastas secas San Agustín. Se estima que emplea a unas 3.000 personas en sus distintos emprendimientos.

De acuerdo a lo que trascendió, más allá de las dificultades del mercado interno, la complicada situación financiera de la empresa se hizo más crítica a mediados del año pasado, cuando tuvo que de-sistir de su intención de abrir su capital a la Bolsa, donde esperaba obtener unos USD 333 millones, de los cuales una parte iba a ser destinada al pago de deudas. Esa operación no fue exitosa y la crisis comenzó a sentirse con más fuerza.

El mes pasado se intentó avanzar en las negociaciones con muchos de los acreedores, y aunque la empresa insistió en que llegó a buen puerto con muchos de ellos, no logró cerrar la totalidad. Según relataron, la intención de algunos bancos era alivianar el peso de la deuda para que la compañía pueda recuperar algo de su rentabilidad.

Entre los principales acreedores de entidades financieras locales están Banco Galicia, con US$ 38,5 millones; Banco Nación, con US$ 55 millones; HSBC, con US$ 45 millones; Santander Río, con US$ 36 millones; Banco Provincia de Buenos Aires, con US$ 34 millones, y BBVA Banco Francés, con US$ 24,5 millones.

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