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Un abogado deberá capacitarse en género por la contestación que realizó en una demanda

La situación se produjo en medio de un proceso por el reclamo de una cauota alimentaria. La jueza interviniente también hizo un llamado de atención al padre demandado.

La Justicia de Río Tercero condenó a un hombre acusado por incumplir la cuota alimentaria a sus hijas, pero además ordenaron a su abogado a capacitarse en género, debido a la postura asumida por la parte demandada en el transcurso del proceso.

Del mismo modo, la jueza en lo Civil y Comercial y Familia de 1° Nominación, Romina Sánchez Torassa, exhortó al padre incumplidor a respetar la dignidad de su exesposa, considerando que las manifestaciones vertidas representan un menosprecio para la madre de sus hijas.

Entre otras cosas, el progenitor había sostenido, en el escrito de contestación de demanda, que su expareja reclamaba gastos de combustible, seguro y neumáticos del vehículo que “utiliza para salir de juerga con sus amigas/os”.

En el intento por justificar la improcedencia del reclamo alimentario, el demandado también afirmó que la mujer “vive de fiestas con amigas/os” y que “es asidua concurrente a boliches y fiestas”.

Fallo

Finalmente, el tribunal hizo lugar al reclamo de fijación de cuota alimentaria y, en consecuencia, condenó a N. G. A. a pagar 12.000 pesos mensuales a sus hijas, más los gastos de escolarización y la obra social.

Por otra parte, la jueza Sánchez Torassa estableció un reajuste semestral del 15% de la cuota fijada, revelaron fuentes judiciales.

La magistrada además instó a que el hombre respete la dignidad de su exmujer, a la vez que ordenó la capacitación para el abogado que patrocinó al denunciado.

Violencia simbólica

Para Sánchez Torassa, la conducta del demandado representaba un supuesto de violencia simbólica prevista en el artículo 5, inciso 5, de la Ley n.° 26485 de Protección Integral a las Mujeres.

En la resolución señaló que el progenitor contó con asistencia letrada para realizar las presentaciones cuestionadas.

Por esa razón, ordenó al abogado a que complete una capacitación en cuestiones de género, a fin de internalizar los principios vigentes en la materia y modificar los patrones socioculturales de conducta para alcanzar la eliminación de los prejuicios y prácticas basadas en la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos.