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Rendirse jamás

River Plate perdía 2-1 y era atacado por Argentino, que falló lo suficiente en el final para que el “millonario” mostrara una saludable entrega máxima y se llevara el triunfo por 3-2 en El Pozo

River Plate comenzó de la mejor manera el Torneo Clausura 2025.

Venció 3-2 a Argentino en “El Pozo”, donde se llevó a cabo el acto inaugural de la nueva competencia, auspiciada por Ferretería Gemelo.

El acto contó con un merecido homenaje a Daniel Horacio Bachanini, un jugador prócer y símbolo del “millonario”, que además regaló una agónica y festejada victoria, que fue fiel reflejo de su realidad institucional y deportiva.

No se rinde, entrega lo máximo que puede a corazón abierto, y resiste en su humilde cancha de tierra sin “verde césped” en su barrio Almirante Brown, donde sus terrenos pueden “valer oro” para los inversionistas, pero no se entregan.

A puro sentimiento le ganó a un Argentino que, en gran parte del partido fue superior, pero nunca terminó de liquidar un pleito que le fue favorable desde el inicio, cuando a los 10’ un desborde y centro medido de Franco Funes le permitió al debutante Agustín Salinas a la izquierda de Conrero para decretar el 1-0.

El “lobo” mostró su desenfado para ir al frente desde la primera jugada. Con un furioso 4-3-3, avisó con una potente definición del retornado Diego Carrera, que obligó a volar a Conrero para enviar al córner (5’). En su segundo arribo abrió el marcador.

¿Qué hizo River? No se quedó atrás. El retorno de Cipolat le otorgó vértigo y llegada por izquierda, y explotó ese sector por el que el volante autor del tercer gol de Colón campeón en la reciente final del Apertura, elevó la primera (7’), pero no sería la última.

El orden defensivo del “millonario” no alcanzó para detener al furioso “lobo”, pero sí ofreció garantías para lanzarse en busca del empate, sin padecer las contras.

Con Julián López como puntal conformando dupla central con Conrero, sufrieron la potencia de Salinas, pero resistieron. Con Leguizamón y Bonaveri sufriendo por los laterales la velocidad y gambeta de Carrera y Funes, también resistieron.

Perdían y ganaban sus duelos, pero lo dieron todo. Entonces Olmedo limpió alguna pelota en el medio, donde Berterame quería imponer su creatividad para conectarla con Chillón, y abastecer por las bandas Sosa y Cipolat, que serían el as de bastos y de espadas.

Es cierto que Mudryk (único punta) recibió poco, pero hizo el trabajo sucio que le pedía el juego.

Y como el fútbol es un juego, peinó hacia atrás un centro de Sosa, y le quedó justo a la diagonal de Federico Cipolat, que ratificó que tiene gol, al definir sobre el cuerpo de Luciani. 1-1 (20’).

En el fútbol la única unidad de medida es el gol. No se merecen, se hacen.

River pudo pasar al frente tras el empate, porque Argentino luce un desequilibrio lógico en su intento por ir al frente. Es por ello que Cipolat volvió a aparecer en el punto penal, y volvió a recibir de Mudryk (ya no se trataba de algo casual), pero definió forzado y a las manos de Luciani (24’).

Procuró el local sostener esos buenos minutos ofensivos, pero Argentino se edifica a partir de la pulcra salida de Franco Ñañez, quien reordenó al equipo con dos buenos pasadores de pelota para el tridente de punta: Lucas Giménez e Isaías Ñañez. Los dos laterales se sueltan (especialmente Aramburu, pero también Rodríguez), y entonces la pelota les llega a los 3 puntas (Funes, Salinas y Carrera), que abren fuego y te bombardean por todo el frente de ataque.

Si River no ganó el primer tiempo fue porque Cipolat fue efectivo en el 50% de los arribos del elenco de Rodrigo Aguirre. Si Argentino no lo ganó, fue porque no tuvo efectividad, y porque Conrero también fue responsable. El arquero le tapó un mano a mano a Isaías Ñañez (27’), se quedó con un tiro libre de Gastón Molina (39’), y Salinas falló mano a mano ante el “1”, tras gran asistencia de Carrera (43’).

Pero Argentino nunca dejó de atacar, y consiguió a los 3’ del complemento lo que había fallado en el primer tiempo. Una gran jugada de derecha a izquierda entre Funes e Isaías Ñañez, terminó con Agustín Salinas demostrando sus dotes de goles al ingresar por izquierda en el área, donde decretó el 2-1 (3’).

Pero Salinas se fue cansando, y Conrero le tapó el tercero (9’). Entonces aparecieron los volantes de Argentino para manejar el partido a placer hasta la media hora, en la que el “lobo” perdió furia en ofensiva, y comenzó a ser domado por un rival que resiste y no se rinde jamás.

Tenía la pelota, se aproximaba a Conrero, pero el arquero ya no se vio obligado a salvar su arco, y si bien River pasó pocas veces a campo rival, se desgastó en defensa sosteniendo un 1-2, que cambiaría por un triunfo inesperado en el cuarto de hora final.

Argentino dejó de dominar el juego cuando Molina se retiró entre cansado y lesionado. El problema no fue Cufré, que lo suplantó, sino que River movió sus piezas, y la movilidad de Ceballos, más un buen ingreso de Rodríguez, le renovaron el aire.

Morello necesitó excluir a Giménez para no modificar el esquema, y armar un tridente de volantes con 3 Ñañez (Isaías, Franco y Tobías). No quiso dejar de atacar, y al no convertir, lo pagó en defensa. Es que un centro de Cipolat fue despejado por Facundo Ledesma cuando Luciani se lo pidió a gritos, y el balón le quedó servido a César Sosa para enviarlo al fondo del arco. 2-2 (35’).

Grave error defensivo, y también mérito de los volantes externos de River, que reaparecieron para ganar el partido.

El “lobo” recuperó la furia, y Facundo Ledesma por poco no sorprende a Conrero, que a duras penas envió al córner.

Le quedaban 5’, y Argentino los atacó. Tobías Ñañez dejó de cara al gol a Funes, pero definió suave a las manos del arquero, que fue gran figura (42’).

Para que el inicio de torneo soñado, se transformara en pesadilla para los “lobo”, el final le tendría reservado al “millonario” un acto heroico. Casi sin fuerzas, Mudryk ganó un tiro libre, Chillón lo ejecutó al primer palo donde Mudryk no logró a cambiarle el destino, pero Julián López consiguió que el balón no saliera y asistió en el área chica a César Sosa, quien cerró su tarde inolvidable inflando la red y con un grito sagrado transformó en victoria a los 44’, lo que poco antes parecía segura derrota.

Ya estaba en cancha Julián Reynoso para resistir los últimos embates de Argentino, que con los ingresados Acuña y González tiró toda la carne en el asador, pero aunque Berterame se fue expulsado por doble amonestación (50’), el último centro de Isaías Ñañez terminó con Conrero despejando pelota y rival con alma corazón y vida.

Argentino atacó 90’, pero no le alcanzó con 2 goles para disimular sus desajustes defensivos. River resistió, y con 2 llegadas por tiempo, le alcanzó para convertir 3 goles y quedarse con todo el botín. Es un juego, que se mide con goles. Fue un grato espectáculo por los 5 goles, y aunque todos crean que River se irá a la “B”, resistirá hasta la agonía, luchará con el corazón abierto, y aunque le cueste sangre, sudor y lágrimas sostenerse en El Pozo, tiene algo en claro: Rendirse jamás. A puro sentimiento sacó adelante la primer batalla.

Arbitró Mateo Arcurio, y River Plate formó con Leandro Conrero; Marcio Leguizamón, Laureano Conrero, Julián López y Francisco Bonaveri; Víctor Olmedo y Emilio Berterame; César Sosa, Emanuel Chillón y Federico Cipolat; y Agustín Mudryk. En el segundo tiempo ingresaron 15’ Diego Ceballos por Laureano Conrero; 21’ Tomás Rodríguez por Leguizamón; y 37’ Julián Reynoso por Olmedo. DT Rodrigo Aguirre.

Argentino alistó a Leonel Luciani; Benjamín Aramburu, Facundo Ledesma, Gastón Molina y Valentín Rodríguez; Isaías Ñañez, Franco Ñañez y Lucas Giménez; Franco Funes, Agustín Salinas y Diego Carrera. En el segundo tiempo ingresaron 26’ Braian Cufré por Molina; 31’ Tobías Ñañez por Giménez; y 46’ Thiago Acuña y Facundo González por Rodríguez y Carrera. DT: Ernesto Morello.

En reserva, Argentino se impuso 1-0 a River Plate con gol de Máximo Scauso.

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El equipo de Argentino tuvo el partido en sus manos desde el inicio y durante gran parte del mismo, pero se durmió en los laureles en los últimos 10', y sus errores lo condenaron a la derrota.

El equipo de Argentino tuvo el partido en sus manos desde el inicio y durante gran parte del mismo, pero se durmió en los laureles en los últimos 10', y sus errores lo condenaron a la derrota.