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Ni me debes, ni te debo

River vencía 2-0 a Rivadavia, que en El Pozo remontó hasta empatar 2-2. Marcaron Federico Cipolat y Marcos Velasco para el local, e Ignacio Córdoba y Maximiliano Páez para el Verde cabralense
Quedaron a mano. Marcos Velasco (2), autor de un gol de River, y Franco Gozzerino (9), capitán de Rivadavia, se fueron con sensaciones encontradas.   

Ojito empezó a pagar con goles. Franco Gozzerino le dio el balón en un lindo gesto y Maximiliano Páez convirtió el penal. Fue el gol del empate definitivo.

 

River tenía la punta y tuvo para ganar el partido ante Rivadavia, que reaccionó a tiempo, lo empató y hasta lo pudo ganar en el final.

Ni me debes, ni te debo; quedaron a mano e invictos.

Regalaron un entretenido empate 2-2 en El Pozo, donde se retiraron aplaudidos por el buen marco de público que acompañó a una propuesta atractiva. Ambos necesitaban ganar para darle alcance a Yrigoyen y lo buscaron.

Jugaron para el “diablo”, porque le cedieron la punta en soledad a los tiopujienses, pero no jugaron nada mal, especialmente en la primera etapa, en la que no quedaron en deuda con las expectativas.

La gente va a una cancha a ver goles y le regalaron 4. Paga una entrada para ver equipos que sean protagonistas y ambos fueron por el triunfo. Se quedaron con las ganas, se rompió el amor con la punta, pero quedaron abrazados a la ilusión para reconquistarla.

Ni me debes, ni te debo. Ambos dieron todo para que resultara y se quedaron con las ganas.

Aunque en principio resultó como quería River, que en el comienzo ganaba 2-0 con goles de Federico Cipolat y Marcos Velasco (jura haber desviado una estupenda ejecución de un tiro libre de Facundo Ferreyra), no es tan sencillo encontrar un gran amor que te sostenga en la punta.

También resultó el Plan “B” de Rivadavia, que lo empataría con el empuje de un equipo duro de matar, que por algo es subcampeón. Aprovechó las situaciones y, de estar más cerca de perder 3-0 que de descontar, lo empató en 7’ finales para enamorarse en los que convirtieron Ignacio Córdoba y Maximiliano Páez, de penal.

Goles son amores. Hubo 4 en esa etapa que perteneció futbolísticamente a River y el travesaño le negó la más clara a Dino Gagliese.

Goles son amores. Rivadavia fue mejor en el complemento, pero el palo le negó el gol del triunfo a Bautista Basualdo.

Se acabó el amor con la punta, pero jugando así van a estar cerca de volver a conquistar y enamorar a sus hinchas. Por ahora, ni me debes, ni te debo. Quedaron a mano en El Pozo.

No faltaron emociones

Cuando la gente aplaude en el fútbol es por algo. Quizás no fue una brillante propuesta futbolística, pero hubo 4 emociones máximas, un partido cambiante en el desarrollo, entrega total y suspenso hasta el final.

Una tarde con mucho viento, que le fue otorgando a River la posesión del balón, tras un primer disparo de Gozzerino a las manos de Oliva, que contuvo.

Rivadavia tenía muchas ausencias importantes (Bendazzi, González, Martínez, Pérez, Demarchi entre otros), y Peñaloza apostó por dos líneas 4, con Gozzerino suelto como enlace, y Páez de punta.

River no dudó en responder. Con la prolija salida de López, muy bien acompañado por un recuperador como Leguizamón, que le dio destino seguro al primer pase, el Millo se atrevió por las bandas con Gigena y Ferreyra, apoyados por la proyección de los laterales para llegar a Pini” Gómez, que hizo estragos con su velocidad, y a Gagliese, el “faro” en el área rival.

Hasta los 15’, el local fue superior, y aunque sólo arrimó peligro con la pelota detenida de Ferreyra (Velasco y Gagliese elevaron sus intentos), justificó el 1-0, que llegó cuando Gómez habilitó a Federico Cipolat, quien en el área definió cruzado contra el palo izquierdo de Berardo, que nada pudo hacer.

Lejos de hacer pie, Rivadavia se adelantó y lo pagó con el segundo gol. Es que Gómez encontró más espacios para su velocidad y aunque desvió su oportunidad en el área (19’), Moreno lo detuvo con falta (fue amonestado) y Ferreyra ejecutó un tiro libre envenenado, que Marcos Velasco habría desviado frente a Berardo para decretar el 2-0 en 25’ para la ilusión del hincha millonario.

Más cuesta arriba para Rivadavia, que se salvó de la goleada porque el travesaño devolvió un remate de Gagliese (27’), que en el área había desviado otra clara situación.

Perdonar no es divino en el fútbol. Por ello, con el empuje de Gozzerino, la visita empezó a arrimarse al área rival, donde Marín no logró despejar un balón que le quedó a Ignacio Córdoba, quien definió ante Oliva. Aunque el arquero alcanzó a desviar, el balón ingresó pidiendo permiso. 2-1 (38’).

Empezó otro partido. Anímicamente revitalizado, el Verde hizo pie después de mucho sufrir, Moreno le dio salida y también proyección por derecha, elevó un bombazo (40’), se unió a Córdoba, que hizo aparecer su juego, y aunque Páez falló dos veces ante Oliva, la tercera fue la vencida.

Es que también el Verde hizo daño por izquierda, cuando Biani se conectó con Mignola, quien envió un centro que se estrelló en el brazo de Velasco en el área. Penal, que Ojito Páez cambió por empate. 2-2 (45’).

El fútbol no es justo, pero en el complemento Rivadavia fue a buscar el triunfo con el viento a favor y tuvo más y mejores chances para ganar, justificando el empate final, que era un castigo a River en los 45’ iniciales.

Si el Verde estaba en deuda, y el Millo le hacía precio, pagó con su falta de efectividad poder llevarse el triunfo en El Pozo en el segundo tiempo. Biani desvió al minuto, Gozzerino a los 12’, y Mignola no asistió bien a Páez cuando estaba solo ante Oliva (18’).

El local no era el mismo, la punta se le había escapado y casi la recupera cuando Cárdenas abasteció con un taco a Gómez, que remató y Roda salvó en la boca del arco, la visita fue más. Basualdo ingresó bien, desvió un remate a tres dedos (34’) y el palo derecho le negó el gol con un cabezazo (40’). Además, Oliva le tapó a Mignola (34’) y a Córdoba (43’), y por offside anularon un gol a Ghissi.

El Millo también lo buscó y Brusa tuvo sus chances, pero Berardo le tapó las 2 últimas. Ni me debes, ni te debo. A mano.