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"En el país no quieren pelear conmigo"

Juliana "La Profeta" Basualdo defenderá la corona nacional de la categoría supergallo el 21 de mayo en Córdoba, pero "aún no sé quien será mi rival. Lancé el desafío para combatir con Juárez, por el título sudamericano, pero no acepta"

Juliana Vanesa Basualdo cumplió 31 años, y si bien está en la cresta de la ola de su carrera, necesita más que nunca apoyo para lograr el objetivo que está convencida que alcanzará tarde o temprano: “Quiero ser campeona mundial”.

Su boxeo creció tanto que venció a “Tuti” Bopp y ya “nadie quiere pelear conmigo en el país”.

Su humildad no le permitiría declarar de esta forma, si no se tratara de una cruel realidad. “Tengo apenas 9 peleas, 7 ganadas y 2 perdidas. Necesito combatir, pero en el país no quieren pelear conmigo. Lancé el desafío para enfrentar por tercera vez a la campeona sudamericana (Florencia Juárez), pero no quiere saber nada conmigo. Es obvio que me esquiva”.

Confirmó que “el 21 tengo fecha para exponer el cinturón argentino supergallo en Córdoba, en pelea televisada para TyC Sports. Pero aún no sé a quién voy a enfrentar. La rival que tenía se negó a pelear, y tuvieron que postergar una semana. Necesito sponsors”.

Comentó que “soy campeona argentina supergallo, era primera en mi peso (gallo) cuando surgió la posibilidad de enfrentar a Taborda por la corona nacional, y acepté. Pero nadie quiere pelear conmigo en gallo. Otra opción es Cecilia Román, excampeona mundial”.

Con respecto a su ambición de pelear por la corona mundial manifestó que “el rumor indicaba que en junio salía la pelea. Hoy soy la 3 en el mundo, y veo que puedo”.

“No puedo perder el ojo de tigre”

Tiene el fuego sagrado de las campeonas. Es la primera mujer en conseguirlo representando a un gimnasio de box de Villa María. Aseguró que “desde que vine a esta ciudad me sentí local, muy querida y respetada. Amo a Villa María, vivo con mis dos hijos, y quisiera comprar un terreno o una casa y radicarme para siempre”.

Agregó que “económicamente no estoy bien. Necesito sponsors imperiosamente, para cubrir los altos costos de mi preparación. Viajo muy seguido a Córdoba y Río IV”.

Valoró que “mucha gente me ayude, pero necesito apoyo para pensar sólo en prepararme. Sueño con pelear por la corona mundial”.

Insistió en que “Villa María es hermosa. La gente me quiere, 800 personas corearon mi nombre en el Club Unión y me emocioné. Nací en Capitán Bermúdez (Santa Fe), me radiqué en Justiniano Posse, pero mi deseo era ser dirigida por los Rivera, y me vine”.

Señaló que “Leo Rivera es mucho más que un entrenador. Ayer me dijo que no puedo perder el hambre. Que no puedo tirar por la borda mi proyección mundial y el esfuerzo que hicimos para llegar hasta acá. Sabe que soy super profesional, pero me vio caída anímicamente, sin hacer foco al 100%”.

“Leo Rivera me transformó”

Remarcó que “fue una suerte que Leo Rivera me aceptara. Yo venía de mal en peor, estaba en una situación de vida complicada. Me aceptó, pese a que perdí 2 peleas. Confió en mí, me mentalizó, me enseñó a desplazarme por un ring, me hizo explotar. Hoy soy otra”.

Indicó que “era amarga (sonríe). Me hizo creer en mis condiciones, me potenció desde lo físico y lo boxístico. Cuando perdí con Juárez por nocaut, me paró un tiempo suficiente hasta que me transformó”.

Insistió en que “fueron muchas horas, días y años de trabajo para llegar hasta acá. Tengo a dos grandes compañeros, Tiago y Emily, que son mis dos hijos, que se bancaron a la mamá haciendo un gran esfuerzo para ser campeona del mundo. Por ellos dos y por mi mamá quiero ese cinturón”.

“El boxeo me sacó de las adicciones”

Es humide, frontal y sincera. No tiene filtro, y acepta que “pasé por malos momentos en mi vida. El boxeo me sacó de las adicciones, y de una vida muy complicada”.

Acotó que “amo al boxeo, porque me hizo ver que mi vida no estaba perdida. Mi mayor deseo es poder darle una casa a mis hijos”.

Comentó que “ser madre soltera me hace dar todo y hacer foco por ellos. Mi mamá vive en Posse, y me lleva a los chicos cuando yo viajo”.

Explica su sentir. “Es muy lindo cuando puedo llevarlos al festival”.

Agrega que “la escuela de Alcides Rivera era un sueño para mí, y Leo Rivera me abrió la puerta, pero yo en Posse vivía en una casa que me cedió la Municipalidad. Acá alquilo aún, y cuando vine me alojé en un galpón de chapas en el invierno”.

“Mi momento es ahora”

Los problemas económicos están “sacando de foco” a la única campeona argentina que tuvo el boxeo de la ciudad. Dijo que “en la pelea anterior (venció por nocaut a Lilian Silva) cambié la plata. Me pagaron lo que gasté. Las bolsas no son grandes, cuesta que aparezca una rival, y yo necesito pelear”.

Fue aún más específica: “Cobro si peleo, pago un alquiler, más viajar a Córdoba, Río Cuarto, las vitaminas, las zapatillas, las sparring, las comidas, remedios. Todo cuesta”.

Aclara que “nunca me quejé. Cuando le gané a Yésica Bopp (una de las mejores boxeadoras de la historia), limpiaba casas. Siempre lo hice, pero el cuerpo no te rinde en el ring cuando tenés que ir a pelear con boxeadoras de elite”.

Apuntó que “cuando vine a vivir a un galpón de chapas con mis hijos, sabía que tenía que ganar si quería alquilar. Empecé con un departamentito en barrio Belgrano, y aumentó el alquiler. Trabajaba y entrenaba. Hoy estoy en otro departamento, pero necesito un sponsor para cubrir costos”.

Señaló que “Accastello me ayudó y Gill me prometió que me va a recibir. Sólo quiero que me ayuden, no quiero regalos. Yo sólo quiero entrenar bien para poder ser campeona mundial, y así es muy difícil. Mi momento es ahora, porque si gano el 21, puede surgir en julio esa posibilidad con la que sueño”.

“Un gran sueño, pero al 100%”

Reflexiona con optimismo: “No soñaría con ser campeona si no tuviera a Leo Rivera aconsejándome. Ayer me habló fuerte: ‘Sos un gran proyecto, pero al 100%’, me dijo”.

Argumentó que “me hizo ver lo que progresé, y lo que luché por este sueño, y por mis hijos. Me dijo que no alcanzará sin el 100%. No estuve enfocada esta semana, corrí y entrené pero hay que estar al 100 para guantear, porque mis guanteos son peores que mis peleas”.

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