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Abrieron en diciembre y ya sufrieron tres robos

La inseguridad volvió a golpear este miércoles a un comedor de barrio Ameghino, que nació fruto del esfuerzo de un padre y su hijo. “Nos preguntamos si tenemos que cerrar”

Las cámaras registraron los dos últimos ilícitos perpetrados en el local comercial.

 

Lo que era un sueño familiar, en poco tiempo se fue tiñendo de angustia, bronca y desesperación. Al menos esas eran las sensaciones que todavía ayer le corrían por el cuerpo a Álvaro, quien junto con su padre abrieron en diciembre un proyecto gastronómico en barrio Ameghino, local que en tres meses ya registró igual cantidad de robos.

“Nos hemos preguntado si tenemos que cerrar el negocio por la inseguridad que existe, si tenemos que cerrar las puertas de un lugar al que le pusimos toda nuestra energía y ganas, todo porque un grupo minoritario de personas hace lo que quiere”, expresa con total honestidad el entrevistado, horas después de haber sufrido el tercer robo en lo que va del año, el segundo en la última semana.

Con un sinfín de ilusiones y contando con el apoyo de toda la familia, Carlos y Álvaro Torres, padre e hijo, abrieron en diciembre un proyecto gastronómico juntos, espacio que encontró lugar en el histórico club de bochas Ateneo Familiar, ubicado sobre calle Independencia, entre Buenos Aires y Santa Fe, bien en el corazón de barrio Ameghino.

“Estamos recién arrancando, tratando de establecernos, armando el equipo de trabajo, no hemos hecho tanta publicidad porque estamos como en una etapa de testeo”, reconoció Álvaro Torres, en diálogo con Puntal Villa María.

En momentos en los que todo se hace más difícil, padre e hijo deciden empujar y seguir, pero este marzo los trae verdaderamente golpeados.

Y es que este miércoles 25 de marzo, en horas de la madrugada, la inseguridad volvió a afectarlos, después de haber sufrido otro hecho similar el domingo 22, también durante la noche.

Golpe tras golpe

“Desde diciembre hasta la fecha, ya van tres veces que nos entran a robar”, relata Älvaro.

Y sigue:“La primera vez fue cuando arrancaba la segunda quincena de enero, de esa fecha no tengo evidencia, porque las cámaras habían sido instaladas dos días antes, no estaban grabando todavía, por eso no pudimos obtener nada. Solamente supimos que entraron por una ventana, que nos robaron y que después se fueron”.

La segunda vez fue recién en marzo, el pasado domingo 22, alrededor de las 5 de la mañana. Ese hecho sí quedó registrado en las cámaras del lugar.

“En las imágenes se ve cómo la moto llega en contramano, atraviesa las rejas, y cómo un sujeto fuerza una de las ventanas y logra entrar. En el medio suena la alarma. Esta gente comete el robo, rompe y se va”, detalla el joven emprendedor.

Y luego continúa con la cronología de los episodios. “La tercera vez fue este miércoles 25 de marzo a las 3.20. Un hombre con total impunidad entra al negocio, rompe uno de los vidrios, que no es para nada barato. Las cámaras lo captaron y se ve cómo nos roba. Entró y se llevó un par de bebidas”, manifestó Torres.

Pese a los reiterados golpes, el proyecto gastronómico sigue en pie

“Nos preguntamos si tenemos que cerrar”

El último robo -según contó Álvaro- los hizo reflexionar. “Nos hemos preguntado si tenemos que cerrar el negocio por la inseguridad que hay”, precisó el joven.

Todavía contrariado, pudo destacar algo positivo. “Lo bueno es que agarraron al ladrón, aunque antes se resistió e intentó ingresar a la casa de un vecino”, expuso.

Y sumó: “El hombre se reía cuando lo detenían anoche, hablaba como si fuera un trámite su arresto”.

Al cierre de la charla, el damnificado cuestionó la tarea que realizan desde la central de videovigilancia.

“Yo no soy la única persona a la que le robaron anoche, pero hoy todo el mundo sabe que hay personal del Centro de Monitoreo que recibe órdenes de utilizar las cámaras para buscar multas y no para buscar a gente que haya cometido hechos delictivos”, manifestó.

Aún así, puso en valor la tarea realizada por la Policía. “En estas tres veces que nos tuvimos que comunicar al 911, tanto telefónicamente como presencialmente, siempre se han mostrado super profesionales y han llegado a tiempo, la labor de ellos ha sido excelente”, afirmó.

Por último, se refirió a las normas que hoy rigen en el país, armadas -según precisó- para dar un amparo al ladrón. “Al final estas personas cumplen una condena súper mínima, se pueden defender de cualquier cargo que se le presente, pueden achicar su condena y salen en libertad para volver hacer lo que siempre hacen”, concluyó.