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"Ese fin de semana, Rohrer no estuvo en Río Cuarto"

La presencia del letrado Federico Guerrieri, en proximidades de la sala donde se está juzgando a Marcelo Macarrón concitó la atención de la prensa.

Es que el nombre de su representado, el empresario Michel Rohrer volvió a oirse en las últimas horas cuando los hijos de Macarrón reiteraron las sospechas que tienen en su contra.

“Sinceramente, quiero dejar en claro que por estos dichos que había en su contra, Rohrer fue citado como testigo en el año 2007 y cuando se presentó dio su versión de qué había hecho y dónde había estado. Luego, en el año 2016, vuelven a surgir los rumores por dichos de la defensa de Macrrón y entonces creímos oportuno que se presentara frente al fiscal como toda persona que se presume inocente”, explicó Guerrieri.

Recordó que en esa oportunidad el fiscal lo convocó para extraerle ADN y hacer una prueba genética con restos que había en el lugar del hecho y la prueba arrojó resultado negativo.

“Se trata de una prueba objetiva, ahora todo lo que Rohrer manifestó en su momento fue investigado por la fiscalía y está probado en la causa que ese fin de semana no estuvo en Río Cuarto, sino en Buenos Aires”.

Guerrieri comentó que de eso pudieron dar fe testigos. “Hay testimonios que lo ven cuando ingresa al barrio en Buenos Aires, dijeron que lo habían visto en un vehículo y resulta que ese auto estaba en reparación en un taller mecánico, en fin un sinnúmero de cuestiones que él ya manifestó y que logró demostrar en la causa. Por eso es que nunca prosperó ningún tipo de acción en su contra”.

Sobre la prueba de ADN, nuevamente cuestionada por los hijos de Macarrón, Guerrieri dijo que se hizo con el debido control y respetando todos los protocolos. Pensábamos que sometiéndose a la Justicia esto se terminaba, pero parece que no”.

Radaelli: “Nora no se hubiera quedado quieta”

Los Radaelli y los Macarrón eran familias vecinas que siempre tuvieron una relación cordial. Por eso, cuando Nené Grassi les telefoneó preocupada por su hija, Pablo Radaelli no dudó en salir a inspeccionar la casa de la Calle 5 número 627.

Entonces se topó con la trágica escena.

El vecino que hoy tiene 87 años y una enfermedad neuronal no pudo declarar ayer -una junta médica evaluará si está o no en condiciones de evocar algo que sucedió hace años.

Quien sí lo hizo fue uno de sus hijos, Adrian Radaelli. Contó que cuando subió junto a un guardia le llamó la atención que “todo estaba demasiado ordenado” y otro cosa que generó suspicacias fue que la mujer que yacía con el doble lazo de un cinto de toalla en su cuello no mostrará signos de reacción frente al ataque. “Conociéndola a Nora, ella se hubiera defendido, no se hubiera quedado quieta”, comentó Radaelli.