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Investigarán a Daniel Lacase por extorsión

Ricardo Araujo declaró que el vocero de Macarrón lo llamó para pedirle dinero con el fin de mejorar la imagen que Miguel Rohrer tenía en la causa. Dijo que eso provocó un quiebre en la amistad. Piden que declaren las esposas del Franceés y del propio Araujo

Por primera vez desde la incomprensible declaración de Silvia Magallanes –exnovia de Daniel Lacase-, a la que semanas atrás permitieron abandonar la sala de audiencias sin preguntarle nada para evitar que se autoinculpara, ayer tanto el fiscal Julio Rivero como el abogado Marcelo Brito reaccionaron con dureza ante la ostensible mendacidad y el nulo espíritu de colaboración exhibido por los empresarios agropecuarios Ricardo Araujo y Guillermo Gonella, citados para corroborar los movimientos de Miguel Rohrer el fin de semana que asesinaron a Nora Dalmasso.

Mientras el fiscal contó 34 veces la palabra “No me acuerdo” en boca de Araujo y 26 en la de Gonella, Brito pidió que se cite a declarar a la esposa de Araujo y exigió que lo haga munida de los pasaportes del grupo familiar, ya que el testigo ni siquiera admitió haber viajado alguna vez a los Estados Unidos, como denunció en su momento Valentina Macarrón.

Al cierre de una maratónica jornada, que comenzó a las nueve y media y se extendió casi hasta las seis de la tarde, Rivero pidió que se remita al fiscal de turno parte de la declaración de Araujo, quien dijo que en septiembre de 2007 recibió un llamado telefónico de Daniel Lacase ofreciéndole “lavar la cara” de su jefe Rohrer a cambio de una importante suma de dinero. “Lacase me llamó un tiempo después de que yo declaré, calculo que fue en septiembre de 2007, y me pidió plata para limpiar su cara y mejorar su situación”, dijo el testigo. “Con lujo de detalles se lo voy a deber, porque ha pasado mucho tiempo. No recuerdo el monto de dinero que pidió el doctor Lacase, pero sí recuerdo que me dijo que era para limpiar el nombre y correrlo de la situación en que estaba involucrado Michel”, insistió Araujo.

-¿Usted le transmitió ese mensaje a Rohrer?-, preguntó el fiscal.

-Lo hablé con la señora Valeria.

-¿Y qué le dijo?

-Que de ninguna manera, que Michel no tenía nada que ver, que era una locura-, recordó el testigo.

“Es mi letra”

En otro tramo de su declaración, que se extendió por casi tres horas, Araujo reconoció su caligrafía en la lista de testigos que Lacase aportó al expediente a días del crimen, después de sembrar sospechas sobre el “Francés” ante el fiscal Javier Di Santo. “El doctor Lacase, que era abogado de Del Monte, me llamó diciéndome que al otro día Michel iba a salir en la tapa de todos los diarios y que estaba intentando localizarlo para avisarle. Me pidió que fuera a Río Cuarto y al otro día aporté ese listado con los nombres y teléfonos de todos los que habíamos estado en el almuerzo de La Ellerstina el viernes (24 de noviembre de 2006). Lo escribí en su casa”, precisó Araujo.

Apenas Rivero pidió al tribunal que remitiera la declaración de Araujo al fiscal de turno para que se investigue a Lacase por el delito de extorsión –que a todas luces estaría prescripto-, Brito lo cruzó con énfasis al cuestionar que diera por ciertas las expresiones de un testigo a todas luces “mendaz y reacio a colaborar en la búsqueda de la verdad”. “¿Acaso no sospecha el fiscal que los últimos dos testigos que hemos escuchado –por Araujo y Gonella- están incurriendo en el delito de falso testimonio?”, se preguntó Brito. Y acusó al fiscal de pretender “neutralizar el testimonio de una persona que le interesa particularmente a esta defensa” al desviar la atención hacia la figura del vocero.

De todas maneras, Brito pidió que se incorporen por lectura al juicio los poderes que Marcelo Macarrón les otorgó en su momento a los abogados Rubén Tirso Pereyra, Benjamín Sonsini Astudillo y el propio Lacase. “Allí consta que Lacase pidió participar de la querella no obstante haber sido testigo en la causa”, insistió.

Evidencias del viaje

Furioso con la actitud de Araujo –que al reiterativo “No recuerdo” lo acompañó con el desafiante “No tengo ni la menor idea”-, Brito le pidió al tribunal que cite a declarar a su esposa Virginia Fuentes y exigió que la misma se presente en la sala con los pasaportes de todo el grupo familiar (el propio, el de Araujo y los de sus hijos) para constatar si efectivamente salieron del país y por cuánto tiempo después del homicidio de Nora Dalmasso.

También solicitó que se libren oficios a los organismos públicos pertinentes de Salta que puedan remitir la documentación vinculada a la constitución de la sociedad Curaca S.A. que integraban, entre otros, Rohrer y los productores agropecuarios que declararon ayer.

Sorpresivamente, fue Rivero y no Brito quien pidió que también se cite a declarar a Valeria de Rohrer, la esposa del “Francés”, que nunca declaró en la causa.

Tras casi una hora de deliberación y ante el indisimulado fastidio de los jurados populares, el tribunal anunció su decisión de dar curso a todo lo solicitado por las partes. Eran casi las seis de la tarde cuando el juez Daniel Vaudagna anunció el esperado pase a cuarto intermedio hasta hoy a las nueve, cuando el proceso cierre su sexta semana de audiencias.

Hernán Vaca Narvaja