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"Para mis hijos el asesino es Rohrer y Lacase fue el que le armó la coartada"

Asediado por los últimos testigos que mencionaron al abogado laboralista y al acusado como los que orquestaron la ola de rumores que desvió la investigación del crimen de Nora, Marcelo Macarrón volvió a declarar ayer para tomar distancia de su íntimo amigo

Del trío inseparable que formaban Marcelo Macarrón, Miguel Rohrer y Daniel Lacase hoy sólo queda un recelo mutuo.

Apenas arrancó el juicio, Valentina y Facundo Macarrón se ocuparon de decir al jurado popular lo que su padre calló: que las sospechas que tenía la familia del acusado se centraban en el próspero empresario agropecuario, apodado El Francés.

Ayer, a la hora de la siesta, la vieja “amistad de tres” acabó de desmembrarse cuando el viudo decidió tomar distancia de su incondicional compañero, Lacase.

-Fui muy amigo de él, ahora no -aseguró.

Después de una agotadora jornada y cuando el tribunal se aprestaba a otorgar un cuarto intermedio, Macarrón pidió la palabra y avisó: “Va a ser muy cortito”.

Así fue. Sólo le llevó dos minutos declarar por cuarta vez en este juicio para afirmar a quien quiera oírle que nada lo une hoy al abogado laboralista Daniel Lacase.

En el trayecto desde el banquillo a la silla de los testigos donde se dirige cada vez que decide hablar, el traumatólogo tomó un pañuelo de papel que tenía encima del escritorio.

Pero no le hizo falta. Esta vez no hubo llanto. El acusado mantuvo la compostura y dijo:

-Nunca en mi vida nombré un vocero, nunca firmé un papel que diga eso. Lacase daba entrevistas y decía lo que él pensaba. Yo tenía mi pensamiento propio.

Así, por primera vez, el viudo tomaba distancia de quien, desde las horas posteriores al crimen de la Villa Golf, efectivamente había actuado como el nexo entre Macarrón y los medios de prensa de todo el país.

Más allá de que está imputado de instigar el asesinato de su esposa, Macarrón no está obligado a decir la verdad al tribunal. El intento de ayer lució como una maniobra demasiado anunciada.

Fue la réplica a los últimos testigos que desfilaron por la causa -los abogados Alberto Bertea, Rafael Magnasco y Nicolás Curchod-, que mencionaron al corpulento abogado laboralista y a su inseparable amigo como el tándem que había orquestado la ola de rumores que apuntó a Magnasco primero como amante y después como homicida, para así desviar la investigación del crimen de Villa Golf.

-Mis dos hijos están totalmente convencidos de que el asesino fue Rohrer y que fue Daniel Lacase quien le armó la coartada.

Macarrón dijo que, durante la pesquisa, Lacase entregó en la Justicia una lista de personas que estuvieron con Rohrer “como una forma de justificar que no estuvo en Río Cuarto”, y agregó:

-Desde ese momento, nos distanciamos y no nos hablamos más.

El cierre de su testimonio no fue muy eficaz. Aunque un minuto antes había dicho que tenía su propio pensamiento, le atribuyó a su amigo la desafortunada conferencia de prensa que brindó en el Hotel Opera.

-Yo estaba tomando ansiolíticos y antidepresivos. Fue el doctor Lacase el que me hizo hacer la conferencia de prensa. Me convenció de que así los medios se iban a volver a Buenos Aires.

No lo logró.

Después de proclamar “en cadena nacional” y con gesto magnánimo que perdonaba a su esposa “por lo que pudo haber hecho en el último tramo de su vida”, el viudo sólo consiguió potenciar el interés de los medios más oportunistas y augurarles una larga estadía en la ciudad.

Alejandro Fara.