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Las ferias americanas siguen ganando espacio en la ciudad

La búsqueda de precios y también el boom del valor de las prendas vintage, han creado varios espacios donde la gente deja ropa en consignación y también se lleva. Además de ropa, también ofrecen muebles y vajilla antigua

Cada vez hay más percheros sobre las veredas de la ciudad y los fines de semana esta imagen se incrementa.

En la mayoría de los casos, surgió con la idea de desprenderse de algo que ya no se usa y terminó siendo un negocio impensado.

Precios bajos, ropa en muy buen estado como requisito excluyente y los jóvenes que se han volcado a lo vintage, son los clientes principales. La familia y sobre todo en invierno, llega a buscar prendas de abrigo.

Sacos, pantalones, buzos, zapatos y hasta vajilla junto a muebles antiguos son algunas de las opciones que ofrecen los espacios feriantes de la ciudad.

Generalmente el comercio es la casa del vendedor, un viejo garage, una habitación en desuso o simplemente el living del hogar. El espacio que crece a pasos agigantados y tiene cada vez más clientes interesados.

Puntal Villa María dialogó con diferentes emprendedores, donde todos coinciden que el crecimiento es enorme.

Lara Bonetto es estudiante de Psicología en Córdoba; en un viaje de fin de semana para visitar a la familia empezó con esta aventura llamada “Lo que el tiempo nos dejó”, que fue creciendo a tal punto que incorporó vajilla y muebles antiguos y llegan desde diferentes puntos del país a comprar las exclusivas porcelanas que tiene en su muestrario.

“Comenzamos con una idea de pasar la tarde, a medida que fue pasando el tiempo comencé a generar contenido en redes y bajo la idea de mostrar y diferenciarnos de lo que ofrecen otras ferias. La idea es no repetir, salirse de la norma”.

-¿Cómo funciona la logística de las prendas o elementos que se venden?

-Acá no recepcionamos ropa, compramos nuevo en diferentes lugares del país y del exterior. Cuando surge la posibilidad de alguien conocido se analiza. Es muy lindo cuando hay una historia detrás, por ahí traen una prenda y me dicen que lo usaron cuando conocieron a su pareja, y es toda una connotación de que está cuidada y con un valor sentimental enorme.

-¿Cómo surge la idea de vender también muebles y vajilla exclusiva?

-Al comienzo no tenía claro el concepto donde quería apuntar. Vendía cosas que no usaba, tenía unas teteras en el departamento y las vendí, noté que era un lugar donde había muchos interesados, cuando creía que era pequeño.

Siempre encontrás cosas nuevas, me enamoré, empecé a estudiar y fui sumando. Nos fue muy bien, encontré muebles y también clientes.

-¿Cuanto creés que influyó la virtualidad en el crecimiento de la feria?

-Fue clave, Villa María no está acostumbrado a las ferias americanas, hay mucho prejuicios y desde lo virtual es distinto. Hay una era de lo vintage muy grande y me ha dado la posibilidad de vender en todo el país”.

En la feria ubicada en la calle Salta 1316 se venden porcelanas alemanas, inglesas, lozas nacionales. Son exclusivas, y tienen valores que por ejemplo hay en supermercados.

“En lo de Carlita”, feria ubicada en la calle Tucumán 1282, la aparición fue con motivo de desprenderse de algunas prendas.

Mercedes Subtil y Gino Corradini, hijos de la propietaria y vendedores, cuentan que “la feria surge porque teníamos mucha ropa en casa, empezamos a abrir en determinados días y al ver que le fue muy bien, abrió todos los días y se montó el negocio”.

-¿Cómo tiene que ser la prenda que se deja para vender?

-La condición es que la ropa esté en buen estado, no se acepta directamente. Hay jeans de 600 pesos, zapatos, pantalones, de todo. Se acepta tarjeta de crédito y débito. Empezamos con tres percheros y ahora tenemos todo un comercio.

-¿Qué es lo que más se busca?

-La gente que viene es muy variada, está la familia, los jóvenes que vienen a buscar lo retro para algunas fiestas determinadas. Hay muchas cosas para ver.

“La ropa se toma en consignación y también se compra usado. La gente busca precios y además hay piezas que no se ven en tiendas tradicionales, como sacos”, cuentan los hermanos que están al frente del negocio familiar.

En el mismo sentido, Lucas Lascano, encargado de “Piel Hereje”, ubicada en Lisandro de La Torre 288, comentó: “La idea surgió hace dos años o un poco antes. Sale con la necesidad del Chalet Hereje, de generar un espacio de economía circular. Nosotros no compramos ropa, sino que la gente la trae y acá la vendemos y se da el porcentaje”.

-¿Cómo es el procedimiento con una persona que llega con indumentaria?

-La gente trae la ropa y se olvida de eso que tiene guardado en los armarios. A nosotros nos sirve también. Además tenemos una chica que es el nexo para donar en barrios necesitados. Cuando se cumplen tres meses y la prenda no se vendió, el cliente tiene la opción de donarla y se ha generado una rueda muy interesante y caritativa.

-¿Cuál es la prenda de más salida o recambio?

-Camisas floreadas de los años 80, los pantalones rectos y los sacos son muy buscados por los jóvenes.

“La moda es cíclica, entonces va variando constantemente. Un pantalón recto que no se usaba, hoy es tendencia. El valor promedio es 1300 pesos. Las mujeres son las que más ingresan.