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Aulas Seguras: promueven medir la contaminación del aire en las escuelas

El proyecto será llevado a cabo por el Rotary Club Ctalamochita de Villa María, con el fin de visibilizar un artefacto que permite mensurar el Dióxido de Carbono en los espacios. Surgió como una propuesta educativa, pero desean que sea conocido por toda la comunidad

El Rotary Club Ctalamochita de Villa María dio a conocer que estuvieron trabajando en un proyecto que permita el retorno a la presencialidad de manera segura, para evitar la propagación de contagios.

En este sentido, dialogaron con PUNTAL VILLA MARÍA el presidente de la institución, Alberto Budano; la secretaria, Silvina Salort, y difusión del Rotaract, Pedro Veronese.

Al respecto, Budano explicó que la iniciativa surge cuando visualizaron la importancia de sumar la ventilación como una medida sanitaria más a las tres vigentes (uso de barbijo, lavado de manos y distanciamiento).

En efecto, el entrevistado mencionó que la llegada del frío y las preocupaciones de docentes se hicieron oír en el Rotary Club Ctalamochita.

Por este motivo, contó que comenzaron una investigación y encontraron a los medidores de Dióxido de Carbono o CO2, que permiten “tener seguridad al medir el grado de ventilación de un ambiente”.

En efecto, empezaron a conseguir los equipos. Budano dio a conocer que por el momento cuentan con dos artefactos.

Detalló que el primero fue financiado por la Fundación Rotaract tras ser presentado el proyecto y cumplimentado con varios requisitos.

Sobre el segundo, señaló que fue donado por el gerente del Parque Industrial local, Carlos Montoto, quien colaboró en otras campañas como la entrega de barbijos en las escuelas durante el 2020.

“La finalidad con Aulas Seguras es trabajar para que las escuelas de la ciudad puedan medir el grado de ventilación en sus aulas y así aumentar la seguridad para disminuir la posibilidad de contagio”, aseveró Budano.

Funcionamiento

El presidente de la institución explicó que existe una relación entre el grado de ventilación de un ambiente y el grado de “lo respirado que está ese ambiente”.

“Mientras más respirado está, que eso se puede medir mediante el Dióxido de Carbono que emiten las personas, uno puede saber cuán ventilado está el ambiente”, especificó.

Al respecto, informó que al aire libre lo normal es 350 partes por millón, pero dentro de un ambiente comienza a subir cuando hay varias personas respirando.

“Si uno abre ventanas y ventila puede mantenerlo en un nivel aceptable, que sería por debajo de los 500”, precisó.

Aún así, acentuó que entre 500 y 1.000 hay una cantidad de ventilación regular, pero cuando supera al segundo número, “es porque está muy mal ventilado”.

Al respecto, profundizó y contó que el distanciamiento es relativo, porque la ventilación en los espacios es un factor clave.

“El virus se encuentra aerolizado cuando nosotros respiramos y se mantiene flotando en el aire, esos dos metros de distancia pueden ser al aire libre, pero en un ambiente cerrado, no es así”, subrayó.

Actualidad

Sobre en que estado se encuentra el proyecto, Budano contó que están trabajando para ver de que manera se puede implementar en las escuelas de la ciudad.

Asimismo, que están dialogando con diferentes instituciones con las que podrían articular para potenciar la iniciativa.

En torno a la concreción de la medición del CO2, indicaron que la intención es realizar un comodato con el Municipio para que inspectores evalúen los ambientes cerrados ejerciendo el papel de Policía.

Al respecto, sostuvo: “El resultado de las mediciones nos permitirá conocer con certeza las condiciones de cada espacio y poder tomar las medidas adecuadas para el desenvolvimiento seguro de las actividades que allí se realicen”.

Por otro lado, comentó que tienen otro fin con esta iniciativa, y es que busca difundir en la comunidad villamariense y de la región este artefacto, para que los diferentes sectores y rubros sepan que existen estos equipos, “que no son muy costosos y al poder medir los ambientes cerrados permitiría dar más seguridad a los clientes”.

“Queremos darlo a conocer en la sociedad villamariense para que el sector privado tenga en cuenta que les puede traer varios beneficios”, aseguró la secretaria.

En torno al proyecto y a este segundo eje que quieren desarrollar, Salort describió que el objetivo del Rotary Club Ctalamochita “es trabajar y participar en la comunidad ante las diferentes problemáticas que se plantean”.

“Esta situación que estamos viviendo, no solo a Nivel país sino también a nivel mundial, nos llevó a buscar proyectos que permitan contribuir a una mejor calidad de vida. El fin es evitar la mayor proliferación de los contagios”, resaltó.

Inclusive, añadió que el aparato permitirá determinar cuántas personas pueden ingresar en un espacio con una medición objetiva del Dióxido de Carbono y “no solo que sea un número por los metros cuadrados”. Además, hizo hincapié en que es una propuesta que debería trascender lo público y llegar a lo privado.

Jóvenes

“Los rotarios son muy atentos con nosotros, vinieron a traernos este proyecto y empezamos a armarlo en conjunto”, manifestó Veronese.

En este sentido, remarcó que la incursión en los proyectos les hizo replantear como jóvenes la importancia de poseer “pruebas verdaderas de lo que pasa o lo que va a pasar”.

“Estamos en pandemia y es fundamental tener respuestas a lo que pueda ocurrir si algo no está bien ventilado o no se tiene seguridad para poder estar en el lugar”, apuntó.

En efecto, ratificó que se plantearon desde el Rotaract “cuál es la respuesta y cuál es la eficacia de esta iniciativa”, comprobando que “un simple aparato” puede arrojar datos concretos y objetivos de lo que sucede en un ambiente.

“Por este motivo, nos pusimos en campaña para que no quede en nosotros esta información, sino que la comunidad sepa de que se trata”, alegó.

En efecto, recalcó que la única manera de ponerle fin a la situación sanitaria que acontece es “trabajar en conjunto”.

Sobre la educación como base de esta iniciativa, Veronese destacó que les toca un 100% como jóvenes que necesitan una educación de calidad y estiman un regreso seguro, también pronto a las aulas. “Tenemos que estar seguros en nuestras aulas, no solamente como jóvenes estudiantes sino también los profesionales. Es fundamental para poder volver a la presencialidad”, realzó.

Respecto a la educación virtual y las brechas existentes, sostuvo que se trata de una problemática central y que justamente se relaciona con esta iniciativa que están impulsando de manera conjunta.

“Es necesario traerlo a la mesa, plantearlo y problematizarlo. Es divina la virtualidad, pero hay personas que no pueden acceder a la educación porque no tienen las herramientas”, declaró.

Por ende, advirtió que con la medición de la contaminación en los ambientes pueden ver un regreso a las aulas disminuyendo las desigualdades, sin olvidar las ayudas necesarias.