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Cuando la pelota no sólo divierte sino que incluye a los pibes en los barrios

Experiencias de ONG que llegan a toda la ciudad para ofrecer actividades físicas gratuitas a chicos y grandes, sumando un gran esfuerzo de acompañarlos en su crecimiento integral como personas.

Esta semana, Río Cuarto vivió una instancia clave en lo que es la inclusión social a través del deporte. El primer partido del equipo de rugby de internos de la Unidad Penitenciaria Nº 6, Las Águilas del Imperio, fue el inicio de un trabajo que busca dar segundas oportunidades a través del deporte e incluir más allá de los valores, con un espacio de recreación e incentivando hábitos saludables para el desarrollo del día a día. 

La experiencia del equipo de la cárcel lleva a reflexionar en el gran número de organizaciones que día a día encuentran en el deporte una excusa para acercarse a los chicos y utilizan la herramienta para la inclusión, la igualación y el incentivo de trabajar con valores positivos. Experiencias que crecen adaptando conceptos propios de cada disciplina al esfuerzo en equipo, el respeto al otro y la valoración de mantener hábitos saludables. 

El fútbol, sin dudas, como deporte más popular en Argentina, concentra la mayoría de las iniciativas. Cada merendero tiene su trabajo, como es el caso de la escuelita que Diego Rodríguez tiene en la copita de leche “Potrero de mi Barrio”, en el IPV de Banda Norte, desde hace 4 años. 

Allí no sólo se les brinda la merienda a los niños todos los días de la semana, sino que también se coordinan las actividades de entrenamiento para la participación de encuentros como la liga interbarrial que cada 15 días coordina la delegación local de la Agencia Córdoba Deportes (iniciativa que ha logrado integrar el esfuerzo de todos los merenderos). 

“Trabajamos con 35 chicos de 5 a 17 años, a quienes los guiamos hasta que llegan a las categorías más altas y tenemos una articulación con el club Banda Norte para que sigan compitiendo de manera becada”, explicó el docente en diálogo con PUNTAL. 

En esta línea, la experiencia que se presenta como referente del trabajo del deporte para la integración es la del Rosario Fútbol Club, dirigido por Carlos Gariboglio, que ha conseguido llevar todas las categorías a competir en las principales ligas regionales. 

El Rosario trabaja con niños en situación de vulnerabilidad, en familias en las que los problemas con las adicciones son muy fuertes. A ellos se los busca en sus hogares y se los traslada a los entrenamientos que desarrollan en su predio, detrás del hipódromo local, “para que puedan estar lejos de las problemáticas; los queremos ayudar con indumentaria deportiva, algunos no tienen ni siquiera zapatillas”, comentó Gariboglio.

Explicó que desde comienzo de año los vienen acompañando con la elaboración de los estudios para la competencia federada  (los Emmac), y “queremos trabajar con ellos hasta los domingos, para que puedan estar ocupados; estamos muy contentos de poder ayudarlos y vemos que tienen muchas ganas de progresar”, sostuvo el entrenador, mientras que comenta que articulan el trabajo deportivo con entrevistas con los padres para conocer las necesidades de cada uno de los jugadores que se acercan al club. 

“El deporte social es una herramienta muy importante, el 80% de las personas en el planeta practican deportes. Por lo que nosotros vemos en esta herramienta una posibilidad para traer a jóvenes marginales o que están con problemas de adicciones, o que tienen un gran talento y muchos sueños, para que puedan alcanzar esa aspiración”, comenta Adrián Bilarik, que desde Atletas de Cristo y Centro Conviven desarrollan desde años, con mucho esfuerzo, actividades con fútbol y boxeo en los barrios. “Les facilitamos que puedan conocer a algunas personas o que puedan llegar a distintos lugares; se busca un cambio de mentalidad”, dice.

Actualmente se desempeñan en los barrios Obrero, IPV de Banda Norte y Ciudad Nueva. “En barrio Obrero se realizan las actividades los martes, jueves y sábados en Catamarca y Montevideo, con el objetivo de llevar a los jóvenes de niveles más avanzados a entrenar con el seleccionado argentino de boxeo”, comentó Bilarik. 

En fútbol, en tanto, “tenemos la articulación con clubes de primera división como Boca y San Lorenzo”, y destacó el trabajo en fútbol femenino, que se concentra en el club Municipal, donde hay más de 50 jugadoras que entrenan de lunes a lunes. 

Saliendo de lo común

El trabajo de inclusión social desde el deporte se ha ido diversificando, promoviendo nuevas disciplinas para que los chicos tengan más alternativas en las que desarrollarse. En los últimos años, mucho tuvieron que ver en este sentido con la variedad de propuestas la Coopef (Cooperativa de Profesores de Educación Física), con sus trabajos de notable calidad en los barrios de la ciudad y las propuestas del programa Universidad Barrial de la Universidad Nacional, que en diversos talleres lleva entrenamientos de voley o rugby a los barrios de la ciudad para desarrollar de manera gratuita. 

Una de las organizaciones con las que articula la Universidad Barrial es con la asociación civil Los Gigantes, que ya cuenta con más de 70 jugadores de entre 6 y 13 años, de 12 barrios de la ciudad, y que genera vínculos con los clubes federados para la continuidad de la actividad de los pibes en instancias juveniles. La ONG no sólo hace hincapié en el desarrollo deportivo de los niños, sino también en su formación desde aristas educativas, culturales y de la salud. 

Otra experiencia de las consideradas “diferentes” es la del atletismo, disciplina que enseña que no hacen falta sofisticados elementos para realizar actividad física, sino que con un par de zapatillas cómodas y muchas ganas se puede salir a correr y hacer un deporte muy completo. 

Sobre estos ejes trabaja la  Agrupación Atlética Jorge Ybañez, que en el fondo de la calle Vicente López, en el barrio Nueva Argentina, desarrolla sus actividades a diario desde hace tres años, dos compitiendo de manera federada.

“Desarrollamos actividades vinculadas al medio fondo y fondo, sumado a algo de velocidad, pero la mayor dedicación está en la preparación para las pruebas de larga distancia y maratones”, explica su director Jorge Ybañez, experimentado atleta que con su familia ha decidido dar contención a los chicos desde el deporte.

“Tenemos chicas y chicos desde los 6 años, hasta las categorías de 51 y 65 años”, sostiene, lo que da cuenta que es una propuesta para todas las edades, aunque asegura: “Nuestro objetivo es sacar con el deporte a los chicos de las calles, donde hay muchas problemáticas. Hay muy buenos corredores y tratamos de alejarlos de todas las cosas feas, como las drogas”.

- ¿Cuáles son los horarios de entrenamiento?

- Lo hacemos de lunes a viernes a las 19.30, con entrenamientos todos los días desde la calle Vicente López al 1.200. Hay una pista provisoria que se armó en este sector, y que nosotros usamos en representación a la vecinal Nueva Argentina.

Ybañez no se encuentra solo, “en el equipo de actividades me acompañan mis dos hijos en los entrenamientos y dos sobrinas que me ayudan en las cuestiones administrativas”, indica el atleta, quien comenta que “trabajamos entre nosotros con ventas de empanadas o algo que nos pueda sumar algo de dinero, o hablamos con los padres para que acompañen a los chicos para que puedan correr. Nosotros los entrenamos”. Los chicos compiten hasta nivel nacional. 

“El año pasado tuvimos 15 campeones y subcampeones provinciales, de los que 9 fueron al campeonato argentino de San Juan”, destaca Ybañez, quien comenta que, además, se aconseja a los niños para que lleven una dieta saludable y los cuidados que deben tener en el día a día.

En el sector en el que se desempeña también hay un interesante trabajo que desde el ciclismo desarrolla Alberto Arias, para brindar contención a los chicos del Nueva Argentina.

Poniéndose los guantes

Quizás no tiene la misma popularidad que el fútbol, pero en los barrios suelen surgir muchas experiencias que buscan integrar desde el box. 

Ex boxeadores o sus familiares instalan gimnasios en los que se les enseña a los pibes a trabajar con la bolsa, mientras se los aleja de la calle y se les incentiva una vida saludable.

Silvia Alcoba es la coordinadora del MAP (Movimiento de Acción Popular) que, junto a la CTA, ha instalado una escuela de boxeo en el club Buena Vista, con amplia convocatoria y un crecimiento marcado desde su apertura. 

“Seguimos apostando a nuestra escuela de boxeo, que funciona muy bien; día a día se suman nuevos jóvenes interesados de participar y se acercan de toda la ciudad a un espacio en el que se sienten integrados”, explicó Alcoba a PUNTAL, y destacó: “Los chicos quieren aportar pintándolo, restaurándolo, y estamos muy contentos porque es nuestro objetivo desde un comienzo, que la escuelita de boxeo, como excusa, sea un espacio de contención para esa franja etaria de chicos que no tenía alternativas”.

Los entrenamientos se realizan los días martes y jueves, de 18 a 20, con una cuota voluntaria de los participantes para gastos básicos.

A la par, los merenderos que dependen del MAP coordinan actividades de fútbol infantil, que no sólo participan de los torneos interbarriales, sino que también realizan encuentros entre estos merenderos. “Los chicos se entusiasman con arman un equipo del barrio, con comprar sus camisetas, todos para representar a su copita”, asegura Alcoba.

Además trabajan con clases de danzas y gimnasia artística, en la copita “Juntos es Más Fácil”, merendero del barrio San Martín en Banda Norte desde las 17, después de la merienda. “Creemos que nuestro trabajo debe ser el de ayudar. Nadie nos regala nada y a los chicos tampoco, entonces hay que aprovechar todo lo que hay”, considera la coordinadora del MAP.

En materia de box, la escuela que Juan Engert coordina en el Ex Matadero es sin dudas referencia del trabajo social para la ciudad y la región, dando contención a diario a casi 100 personas, grandes y chicos, hombres y mujeres, que entrenan en su gimnasio. 

“Necesitamos ayuda con la vestimenta, los elementos, los viajes y los gastos de las licencias”, explicó el entrenador. 

El sábado de la semana que viene sus alumnos estarán peleando en un festival de boxeo que se realizará en Río Cuarto, mientras que las semanas siguientes tendrán peleas en la región.

 “La luchamos constantemente, para darles una mano a los chicos; entrenamos mucho a doble turno, siempre soñando en más, con la cabeza puesta en una meta que no es ganar, sino sacar a los pibes de la calle, lo que desde hace años tratamos de concretar”, señaló Engert.

Comentó que, además, están articulando con instituciones de Alejandro Roca, para entrenar a jóvenes de la localidad vecina, siguiendo los mismos objetivos. “A veces es vergonzoso que chicos de los pueblos no tengan un técnico”, dijo y consideró: “Hay que abrirles las puertas a todos, tratamos de sacar a chicos de todas las localidades”. 

En otras líneas de acción

Siguiendo el eje del deporte como herramienta de inclusión, pero pensando en otro tipo de poblaciones, es muy destacable el trabajo que varias organizaciones realizan desde el deporte adaptado. 

En este plano, el Municipio y la Universidad tienen un notable desarrollo y acompañamiento de las personas con discapacidad a la hora de practicar deportes, pero también surgen organizaciones como la fundación Santiago Yuni desde el tenis de mesa adaptado, y la cooperativa Todos Juntos en diversas disciplinas deportivas.


Luis Schlossberg


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