“Hoy el entrenador es también un educador”
El exjugador de la primera división de Urú Curé, con experiencia en Europa en el profesionalismo, Luciano Bettera, está a cargo de la coordinación general de la escuelita de La Lechuza
Luciano Bettera es el coordinador general del rugby infantil de Urú Curé, una de las entidades cordobesas más importantes en el desarrollo de esta disciplina.
Desde La Lechuza se trabaja denodadamente en la base de la pirámide para tener más y mejores jugadores a futuro, quienes serán los integrantes del equipo de primera división. Muchos de estos últimos comenzaron desde muy chicos a defender los colores de esta tradicional institución, que es reconocida en el país por el trabajo que hace en las divisiones juveniles y por los tan buenos resultados que se han logrado en competencias nacionales.
Bettera dialogó con Puntal y nos contó cómo es el trabajo que se lleva adelante en el semillero: “Yo estoy hace un año y medio en el club como coordinador general del rugby infantil y la idea desde un principio fue un poco volcar los conocimientos como exjugador del club -arranqué a jugar a los 8 años- y mi experiencia en Europa jugando en el profesionalismo. Allí pude ver una manera diferente de trabajar y al volver al club me encontré con herramientas diferentes a cuando yo me fui en el año 2004.
Para mí esto es algo nuevo, ya que, si bien yo trabajé allá con niños, estaba acostumbrado a trabajar con más grandes, que llegan con un conocimiento desde la destreza”.
- ¿A qué edad comienzan?
- La escuelita comienza desde los cinco años y hasta los 13 años y se denomina rugby infantil. Hay papás que tienen hijos de cuatro años y también los llevan.
- ¿Cómo se trabaja con ellos?
- El trabajo en sí se basa mucho en la tarea pedagógica, que es esencial en el desarrollo del niño. Yo siempre digo que hoy el entrenador más que un entrenador es un educador.
Porque no sólo le tenés que enseñar los conceptos básicos del rugby, siendo este un deporte en el que los valores tienen un peso importante, sino también hay que trabajar la parte pedagógica.
Por suerte Urú Curé creció mucho en infraestructura y tiene muchos profesores y un coordinador general, y con ellos se busca a darle al niño una contención.
Se trabaja en la parte motora para que llegue a la edad de juveniles con esas habilidades desa-rrolladas.
Está comprobado que un nene de entre 7 y 12 años que adquiere los conocimientos en esta etapa los va a guardar por el resto de su vida y cuando llegue a los 17 o 18 años ya los va a tener adquiridos y el trabajo luego va a ser más fácil.
Entonces la idea es conjugar todo. El desarrollo motor, la faz pedagógica, los valores y la vida del club. Es una tarea ardua, ya que hay chicos que vienen al club apenas dejan el chupete y que tengan que viajar a jugar a Córdoba o Villa María es una responsabilidad muy grande.
Es difícil, pero por suerte hay gente en esas divisiones que desa-rrolla la tarea de manera excelente. Hoy contamos con tres preparadores físicos para todas las divisiones, lo que es muy importante y se asemeja a lo que se hace en los grandes clubes de Buenos Aires.
- ¿Qué lineamientos se siguen en la enseñanza?
- Con los más chiquitos, que son los que están en la escuelita, de 5 a 7 años, se hace mucho hincapié en el trabajo lúdico. No se pretende que estén todo el día con la pelota de rugby.
Con los más grandes se trabaja sobre las cuatro destrezas básicas del rugby, que se basa en el aprender a enseñar, que es un manual que hizo la Unión Argentina de Rugby hace unos años y en el que se explican esas detrezas, que son: pase, duelo, ruck y defensa.
- ¿Cuántas veces a la semana entrenan?
- Tienen tres estímulos semanales. Entrenan martes y jueves y los sábados se hacen encuentros con clubes de Córdoba, Villa María o de Río Cuarto, al menos dos al mes; si no, juegan entre ellos.
Darío Pablo Palacio. Redacción Puntal.
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Desde La Lechuza se trabaja denodadamente en la base de la pirámide para tener más y mejores jugadores a futuro, quienes serán los integrantes del equipo de primera división. Muchos de estos últimos comenzaron desde muy chicos a defender los colores de esta tradicional institución, que es reconocida en el país por el trabajo que hace en las divisiones juveniles y por los tan buenos resultados que se han logrado en competencias nacionales.
Bettera dialogó con Puntal y nos contó cómo es el trabajo que se lleva adelante en el semillero: “Yo estoy hace un año y medio en el club como coordinador general del rugby infantil y la idea desde un principio fue un poco volcar los conocimientos como exjugador del club -arranqué a jugar a los 8 años- y mi experiencia en Europa jugando en el profesionalismo. Allí pude ver una manera diferente de trabajar y al volver al club me encontré con herramientas diferentes a cuando yo me fui en el año 2004.
Para mí esto es algo nuevo, ya que, si bien yo trabajé allá con niños, estaba acostumbrado a trabajar con más grandes, que llegan con un conocimiento desde la destreza”.
- ¿A qué edad comienzan?
- La escuelita comienza desde los cinco años y hasta los 13 años y se denomina rugby infantil. Hay papás que tienen hijos de cuatro años y también los llevan.
- ¿Cómo se trabaja con ellos?
- El trabajo en sí se basa mucho en la tarea pedagógica, que es esencial en el desarrollo del niño. Yo siempre digo que hoy el entrenador más que un entrenador es un educador.
Porque no sólo le tenés que enseñar los conceptos básicos del rugby, siendo este un deporte en el que los valores tienen un peso importante, sino también hay que trabajar la parte pedagógica.
Por suerte Urú Curé creció mucho en infraestructura y tiene muchos profesores y un coordinador general, y con ellos se busca a darle al niño una contención.
Se trabaja en la parte motora para que llegue a la edad de juveniles con esas habilidades desa-rrolladas.
Está comprobado que un nene de entre 7 y 12 años que adquiere los conocimientos en esta etapa los va a guardar por el resto de su vida y cuando llegue a los 17 o 18 años ya los va a tener adquiridos y el trabajo luego va a ser más fácil.
Entonces la idea es conjugar todo. El desarrollo motor, la faz pedagógica, los valores y la vida del club. Es una tarea ardua, ya que hay chicos que vienen al club apenas dejan el chupete y que tengan que viajar a jugar a Córdoba o Villa María es una responsabilidad muy grande.
Es difícil, pero por suerte hay gente en esas divisiones que desa-rrolla la tarea de manera excelente. Hoy contamos con tres preparadores físicos para todas las divisiones, lo que es muy importante y se asemeja a lo que se hace en los grandes clubes de Buenos Aires.
- ¿Qué lineamientos se siguen en la enseñanza?
- Con los más chiquitos, que son los que están en la escuelita, de 5 a 7 años, se hace mucho hincapié en el trabajo lúdico. No se pretende que estén todo el día con la pelota de rugby.
Con los más grandes se trabaja sobre las cuatro destrezas básicas del rugby, que se basa en el aprender a enseñar, que es un manual que hizo la Unión Argentina de Rugby hace unos años y en el que se explican esas detrezas, que son: pase, duelo, ruck y defensa.
- ¿Cuántas veces a la semana entrenan?
- Tienen tres estímulos semanales. Entrenan martes y jueves y los sábados se hacen encuentros con clubes de Córdoba, Villa María o de Río Cuarto, al menos dos al mes; si no, juegan entre ellos.
Darío Pablo Palacio. Redacción Puntal.