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Versiones encontradas sobre la situación en la ciudad de Mariúpol

Rusia aseguró que más de mil militares ucranianos se rindieron, pero Kiev lo desmintió

Rusia aseguró ayer que más de 1.000 infantes de marina ucranianos se rindieron en la estratégica ciudad portuaria de Mariúpol, sitiada desde hace semanas, aunque Ucrania afirmó "no tener informaciones" sobre esto, mientras la ONU admitió que "un alto el fuego general" con fines humanitarios "no parece posible actualmente".

"En la ciudad de Mariípol, en la zona de la fábrica metalúrgica Ilich, 1.026 militares ucranianos de las 36ª Brigada de Marina depusieron de manera voluntaria las armas y se rindieron", anunció el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov.

Pero desde el Ministerio de Defensa ucraniano indicaron "no tener informaciones" acerca de la presunta rendición, en un mensaje difundido por el portal "Kyiv Independent".

La batalla por Mariúpol es clave: su conquista por parte de los rusos les permitiría consolidar sus avances territoriales en la franja costera del mar de Azov, uniendo así las regiones del Donbass, el este del país en el que encuentran las regiones separatistas, con la península de Crimea, anexada por Moscú en 2014.

El Kremlin aseguró "haber liberado" la ciudad de los combatientes ucranianos, pero por el contrario un asesor del alcalde, Petro Andriuschenko, indicó que "Ucrania todavía tiene (bajo su control) varias áreas".

La responsable de Derechos Humanos del Parlamento ucraniano, Lyudmila Denisova, acusó ayer a los rusos de cometer un "genocidio" en la ciudad.

Esa misma calificación fue la que usó anteayer el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lo que fue considerado como "inaceptable" ayer por el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que instó a evitar "cualquier intento de distorsionar la situación".

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el jefe de Gobierno alemán, Olaf Scholz, se negaron ayer a repetir la acusación de su homólogo estadounidense y advirtieron que la escalada verbal no ayuda a terminar la guerra.

La negativa de calificar de "genocidio" es "muy dolorosa", reaccionó el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien adelantó que intentará persuadir de lo contrario a sus pares europeos.

La Unión Europea (UE) sí amplió la lista de sanciones y, junto con el Reino Unido, incluyó a un total de 206 individuos y dio a conocer que a partir de esta semana prohíbe las exportaciones a Rusia de equipos para la refinación de petróleo.

El Kremlin también tomó medidas punitorias al prohibir la entrada en su territorio a 398 miembros del Congreso estadounidense, en respuesta a una medida similar adoptada por Washington.

Más allá de esto, en el terreno los bombardeos continúan en el este de Ucrania, región en la que Rusia decidió concentrar sus tropas tras emprender la retirada de Kiev y otras zonas del norte.

En la ciudad de Jarkov, también asediada por los rusos desde el inicio de la invasión, al menos siete personas murieron en las últimas 24 horas, anunció el gobernador regional.

Las autoridades ucranianas pidieron a los civiles que huyan del este lo antes posible, en medio de temores de una inminente gran ofensiva rusa por el control total del Donbass, con presencia desde 2014 tanto de fuerzas ucranianas como de sus enemigos separatistas prorrusos.

Pero Ucrania no abrió ayer ningún corredor humanitario porque los rusos "bloquearon micros" y "violaron el alto el fuego" en algunas áreas, lo que hace la situación "peligrosa", dijo un funcionario del Gobierno.

La ONU precisó, por su parte, que sigue esperando respuesta de Rusia a sus propuestas concretas para la evacuación de civiles y garantizar el envío de ayuda humanitaria a zonas en guerra.

El secretario general del organismo, Antonio Guterres, aseguró que "un alto el fuego general" con fines humanitarios "no parece posible actualmente", un objetivo que había encargado recientemente a un adjunto.