Con sus butacas tapizadas de terciopelo azul, la sala de quimioterapia del Pasteur se parece al interior de un lujoso Boeing. Y acaso la metáfora no sea exagerada. Porque en esa “sección pullman” tiene lugar el largo viaje contra la enfermedad. Y los pacientes son viajeros que aterrizan extenuados tras el “jet-lag” de la sesión pero con la esperanza de que cada vez faltan menos transbordos y menos “check-inn” rumbo al aeropuerto de la salud perdida.
En su escritorio y como el piloto responsable de esos vuelos cotidianos, el único oncólogo que trabaja y reside en Villa María, el doctor César Suárez, recibe al equipo de este matutino. ¿La razón? Hablar del Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer, que cada 4 de febrero se celebra en el planeta.
“Normalmente se tiene más registro del 19 de octubre, que es el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, que es por lejos el cáncer más frecuente del mundo -comenta Suárez- Hoy, en cambio, es más bien una jornada de concientización y difusión”.
-¿El cáncer de mama afecta a las mujeres de cierta edad?
-La mayor incidencia es entre la sexta y séptima década de la mujer; es decir a partir de los 50 y hasta pasados los 60. Pero en los últimos años, la incidencia ha bajado hasta mujeres de 40 y 30, e incluso de 20.
-¿Es un cáncer “raro” en mujeres que amamantan?
-Sí. Y de hecho el amamantar es un factor que disminuye el riesgo. La buena noticia es que el doctor Aquiles Morales, que trabaja aquí conmigo, se especializa en cáncer de mama y muy pronto vamos a tener un mastólogo en Villa María, que no es poca cosa.
Pacientes del Pasteur
-¿Cuántos pacientes tienen en el hospital?
-En estos momentos tenemos unos 400 pacientes recibiendo tratamiento y medicación en el hospital, ya sea vía oral o vía endovenosa. Son el 95 por ciento del total. El otro 5 por ciento sólo viene a control. Te hablo de Villa María y la región. Son unos 15 pacientes por día.
-¿Hay predominancia del cáncer de mama en la ciudad?
-Sí. En ese sentido, Villa María y la región no escapa a la estadística mundial. Y el 47 por ciento denuestros pacientes se tratan por cáncer de mama. Los hombres, en general, tienen cáncer de pulmón y de próstata. El año pasado, además, hicimos 731 tratamientos de hospital de día entre quimioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia y transfusiones de sangre.
-¿Cómo está el tema de la medicación oncológica en la parte pública?
-Por ley, en el país la medicación oncológica no se compra. Te la provee la obra social o, si no, el Estado. En el caso del gobierno de Córdoba, terceriza la medicación por un sistema llamado Siafa. Pero puede ocurrir que tu pedido sea rechazado o pausado; sobre todo si se trata de inmunoterapia, que tiene un costo altísimo.
-¿Y qué pasa en caso de demora o de rechazo?
-En ese caso hay que hacer un nuevo pedido pero a la Nación, vía Hospital Urrutia de Córdoba. Y eso genera una demora muy significativa. Esa triangulación muchas veces se confunde con la falta del medicamento. Pero por suerte, en nuestro país, el acceso a medicamentos oncológicos todavía es un derecho.
-¿Cómo se decide el tipo de tratamiento para un enfermo de cáncer?
-Tiene que ver con el “tamaño” de la enfermedad y su localización. No es lo mismo un cáncer de pulmón que uno de mama o cuello de útero. El mejor tratamiento para muchos tumores es la cirugía; pero otro tipo de tumores, como los linfomas, no se operan. Y el mejor tratamiento es la quimioterapia. O la radioterapia según el caso. También hay tratamientos combinados.
Inmunoterapia; el futuro de la oncología
-Hace 20 años que sos especialista. ¿Cuánto evolucionó, desde entonces, la oncología?
-Te podría decir que yo he vivido esa evolución. En el año ´99, cuando era jefe de residentes en el Hospital Posadas, apareció la inmunoterapia. Y con ella el Rituximab y el Trastuzumab, dos anticuerpos monoclonales que empezaron a aplicarse con mucho éxito. En esa época, por estar en el hospital más grande de Buenos Aires, teníamos protocolos de investigación. Y el doctor Alfredo Pavolvski, uno de los hematólogos más eminentes del país, empezó a aplicar el Rituximab contra los linfomas acá y en el mundo.
-¿Qué trajo la inmunoterapia?
-Trajo la sobrevida global de la mayoría de los tumores; una prolongación de entre el 30 y el 40 por ciento. En cáncer de mama por ejemplo, antes teníamos solamente dos líneas hormonales y hoy existen hasta cuatro . También viví la época de la radioterapia con emisión de positrones cuando hoy existe el PET, una tecnología en medicina nuclear que detecta lesiones por encima del tomógrafo.
-¿Algo que te haya llamado la atención en estos cambios?
-Sin duda, la vacuna contra el HPV, el virus del papiloma humano que produce el 80 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero. Así que, gracias a este descubrimiento, dentro de 10 o 15 años el cáncer de cuello de útero será una rareza.
-¿Esa vacunación es gratuita?
-Sí, porque hace unos 5 o 6 años se puso en el calendario del país, la vacunación nacional para las nenas entre 9 y 11 años de todas las escuelas. Cuando salió esa vacuna, costaba 700 dólares. Hoy bajó a 200 o 300. Esperemos que esas políticas sanitarias se mantengan. No en todos los países está incluida la vacuna contra el HPV, que es muy onerosa. Y esto es algo que no ha tenido mucha prensa hasta ahora.
-O sea que hay esperanzas en el tratamiento del cáncer, sobre todo en inmunoterapia...
-Sí, hay muchas esperanzas y la inmunoterapia es el futuro. Igual hay que seguir trabajando en temas puntuales como el cáncer de páncreas, donde los pronósticos siguen siendo muy malos. Pero otros tipos de cáncer tienen más esperanza de vida.
-¿El factor psicológico del paciente es importante?
-Te diría que es decisivo. Está probado que la contención psicológica y familiar mantiene las defensas altas. Y eso es fundamental también. Es tanta la angustia que genera el diagnóstico de cáncer, que mucha gente se viene abajo sin contención. Pero como te decía, hay mucha esperanza...
Y Suárez me conduce a la sala de quimio. Allí lo saluda a Pablo, un paciente de unos 30 años que sale de una de las últimas sesiones. “¿Cómo te sentís, león?”, le pregunta. “Cada vez mejor doc”, le contesta el muchacho, que parece avistar en la mañana el ansiado aeropuerto de la salud perdida.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María
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“Normalmente se tiene más registro del 19 de octubre, que es el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama, que es por lejos el cáncer más frecuente del mundo -comenta Suárez- Hoy, en cambio, es más bien una jornada de concientización y difusión”.
-¿El cáncer de mama afecta a las mujeres de cierta edad?
-La mayor incidencia es entre la sexta y séptima década de la mujer; es decir a partir de los 50 y hasta pasados los 60. Pero en los últimos años, la incidencia ha bajado hasta mujeres de 40 y 30, e incluso de 20.
-¿Es un cáncer “raro” en mujeres que amamantan?
-Sí. Y de hecho el amamantar es un factor que disminuye el riesgo. La buena noticia es que el doctor Aquiles Morales, que trabaja aquí conmigo, se especializa en cáncer de mama y muy pronto vamos a tener un mastólogo en Villa María, que no es poca cosa.
Pacientes del Pasteur
-¿Cuántos pacientes tienen en el hospital?
-En estos momentos tenemos unos 400 pacientes recibiendo tratamiento y medicación en el hospital, ya sea vía oral o vía endovenosa. Son el 95 por ciento del total. El otro 5 por ciento sólo viene a control. Te hablo de Villa María y la región. Son unos 15 pacientes por día.
-¿Hay predominancia del cáncer de mama en la ciudad?
-Sí. En ese sentido, Villa María y la región no escapa a la estadística mundial. Y el 47 por ciento denuestros pacientes se tratan por cáncer de mama. Los hombres, en general, tienen cáncer de pulmón y de próstata. El año pasado, además, hicimos 731 tratamientos de hospital de día entre quimioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia y transfusiones de sangre.
-¿Cómo está el tema de la medicación oncológica en la parte pública?
-Por ley, en el país la medicación oncológica no se compra. Te la provee la obra social o, si no, el Estado. En el caso del gobierno de Córdoba, terceriza la medicación por un sistema llamado Siafa. Pero puede ocurrir que tu pedido sea rechazado o pausado; sobre todo si se trata de inmunoterapia, que tiene un costo altísimo.
-¿Y qué pasa en caso de demora o de rechazo?
-En ese caso hay que hacer un nuevo pedido pero a la Nación, vía Hospital Urrutia de Córdoba. Y eso genera una demora muy significativa. Esa triangulación muchas veces se confunde con la falta del medicamento. Pero por suerte, en nuestro país, el acceso a medicamentos oncológicos todavía es un derecho.
-¿Cómo se decide el tipo de tratamiento para un enfermo de cáncer?
-Tiene que ver con el “tamaño” de la enfermedad y su localización. No es lo mismo un cáncer de pulmón que uno de mama o cuello de útero. El mejor tratamiento para muchos tumores es la cirugía; pero otro tipo de tumores, como los linfomas, no se operan. Y el mejor tratamiento es la quimioterapia. O la radioterapia según el caso. También hay tratamientos combinados.
Inmunoterapia; el futuro de la oncología
-Hace 20 años que sos especialista. ¿Cuánto evolucionó, desde entonces, la oncología?
-Te podría decir que yo he vivido esa evolución. En el año ´99, cuando era jefe de residentes en el Hospital Posadas, apareció la inmunoterapia. Y con ella el Rituximab y el Trastuzumab, dos anticuerpos monoclonales que empezaron a aplicarse con mucho éxito. En esa época, por estar en el hospital más grande de Buenos Aires, teníamos protocolos de investigación. Y el doctor Alfredo Pavolvski, uno de los hematólogos más eminentes del país, empezó a aplicar el Rituximab contra los linfomas acá y en el mundo.
-¿Qué trajo la inmunoterapia?
-Trajo la sobrevida global de la mayoría de los tumores; una prolongación de entre el 30 y el 40 por ciento. En cáncer de mama por ejemplo, antes teníamos solamente dos líneas hormonales y hoy existen hasta cuatro . También viví la época de la radioterapia con emisión de positrones cuando hoy existe el PET, una tecnología en medicina nuclear que detecta lesiones por encima del tomógrafo.
-¿Algo que te haya llamado la atención en estos cambios?
-Sin duda, la vacuna contra el HPV, el virus del papiloma humano que produce el 80 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero. Así que, gracias a este descubrimiento, dentro de 10 o 15 años el cáncer de cuello de útero será una rareza.
-¿Esa vacunación es gratuita?
-Sí, porque hace unos 5 o 6 años se puso en el calendario del país, la vacunación nacional para las nenas entre 9 y 11 años de todas las escuelas. Cuando salió esa vacuna, costaba 700 dólares. Hoy bajó a 200 o 300. Esperemos que esas políticas sanitarias se mantengan. No en todos los países está incluida la vacuna contra el HPV, que es muy onerosa. Y esto es algo que no ha tenido mucha prensa hasta ahora.
-O sea que hay esperanzas en el tratamiento del cáncer, sobre todo en inmunoterapia...
-Sí, hay muchas esperanzas y la inmunoterapia es el futuro. Igual hay que seguir trabajando en temas puntuales como el cáncer de páncreas, donde los pronósticos siguen siendo muy malos. Pero otros tipos de cáncer tienen más esperanza de vida.
-¿El factor psicológico del paciente es importante?
-Te diría que es decisivo. Está probado que la contención psicológica y familiar mantiene las defensas altas. Y eso es fundamental también. Es tanta la angustia que genera el diagnóstico de cáncer, que mucha gente se viene abajo sin contención. Pero como te decía, hay mucha esperanza...
Y Suárez me conduce a la sala de quimio. Allí lo saluda a Pablo, un paciente de unos 30 años que sale de una de las últimas sesiones. “¿Cómo te sentís, león?”, le pregunta. “Cada vez mejor doc”, le contesta el muchacho, que parece avistar en la mañana el ansiado aeropuerto de la salud perdida.
Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

