"En la primera línea de fuego"
Siempre fue de frente y al frente.
Matías Bendazzi es un reconocido delantero que juega en Rivadavia de Arroyo Cabral. Nació en Hernando, pero se consagró en la Liga Villamariense de Fútbol, donde fue campeón en Yrigoyen, Sportivo Playosa, Alem, Colón, Atlético Ticino y, para ser profeta en su tierra, lo logró con su amado Independiente de Hernando.
Jugó en cuatro Ligas fuertes de la provincia: Río Tercero, Villa María, Béccar Varela y Río Cuarto.
Sin embargo, la aparición de la pandemia se encargó de ponerlo en la línea de fuego, esa con la que en el fútbol supo convivir ante recios defensores con los que se batió a duelo. Ahora, como Licenciado en Diagnóstico por Imágenes del Hospital Pasteur (también ejerce desde hace casi dos décadas en la Clínica de Especialidades).
Casado con Cristina y con su hijo Santiago, esperando el regreso del fútbol, la angustia se apoderó del Diablo de Hernando, que le puso el pecho a las balas. “Ya me vacuné. Es la única alternativa valedera que está a nuestro alcance”.
Aconseja que “no se dejen llevar por lo que dicen. No hablo ni desde la política, ni desde el supuesto negociado. Lo digo como personal de salud: a las vacunas que nos pusimos desde niños, no le buscamos tantas vueltas. Tampoco sabíamos si podía traernos consecuencias secundarias. Es una situación muy especial la que estamos atravesando, y yo no dudé ni un segundo en vacunarme. No me obligó nadie, es lo que hoy está a nuestro alcance para salvarnos”.
Licenciado en Diagnóstico por Imágenes, Matías Bendazzi explica que “comúnmente nos llaman radiólogos. Tanto en el Hospital Pasteur como en la Clínica de Especialidades, donde comencé en 2003, me tocó ver situaciones duras”.
A los 17 años, luego de iniciarse en Independiente de Hernando, probar suerte y emigrar a Belgrano durante 6 meses, llegó a la ciudad como refuerzo en 1998 para Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio, que participaba en aquel torneo Argentino “B” en el que superó 3 etapas.
De aquel equipo recuerda que “hicimos muy buena campaña. Había grandes jugadores y hasta hoy me recuerdan ese campeonato, que fue hermoso. Nos tocó jugar en La Rioja, San Luis, San Juan y mis compañeros habían pasado la primera fase ante Sportivo Belgrano y el campeón riocuartense. Fue una linda experiencia”.
Allí nació una carrera deportiva estupenda, con muchos logros, pero a la vez recuerda que “hubo gente que me aconsejó bien, como Oscar ‘Oveja’ Olivera, que me llevó a Sportivo Playosa, donde fuimos bicampeones. Siempre me decía que estudiara. Le hice caso, y me recibí. Hoy estoy en la recta final de mi vida futbolística, pero vivo de mi profesión (radiólogo)”.
En la línea de fuego
Muy habilidoso, pero además fuerte y pícaro para llegar al gol escapando a la marca rígida de defensores que lo tenían en la línea de fuego, Bendazzi supo siempre que “estuve en la línea de fuego durante todo el 2020. Nunca me faltó laburo, lo hice en los mismos horarios. En tiempos de pandemia no sabía si era una suerte o una desgracia tener que ir trabajar”.
Resalta que “la incertidumbre es grande, y ver a compañeros enfermarse es muy difícil. Pasé por todos los estados anímicos, al igual que todos quienes trabajamos en salud, especialmente en el Área de Covid-19. Nadie te aseguraba que llegaría la vacuna, y se enfermaba gente amiga y conocida”.
Explica que “hoy seguimos con la misma incertidumbre acerca de si esta situación epidemiológica va a empeorar nuevamente con la segunda ola o un rebrote”.
Aseguró que “no dudé en vacunarme, pero aún falta aplicarme la segunda dosis. Es muy complicado el tema. Esta pandemia ha demostrado que el mundo no está preparado para este ataque. Ya quebró el sistema de salud de las grandes potencias mundiales, imaginate a la nuestra”.
La rebeldía no está diagnosticada
Matías Bendazzi aclara que “entiendo a la gente que está un poco en rebeldía. Todos estamos cansados de esta nueva vida. A nadie le gusta no compartir con sus afectos. Nos cuesta, mucho más a los jóvenes. Es algo excepcional para todos esto que estamos pasando, y no es fácil detener en sus casas a los chicos de 20 años, que tienen miles de cosas para vivir”.
Afirma que “los entiendo. Pero también los invito a que hablen con quienes la pasaron mal o perdieron a un familiar”.
Enfatizó que “hace un año que no juego al fútbol, y es lo que hice toda mi vida. Los entiendo perfectamente a todos los jóvenes. Estoy trabajando en salud, y perder un ser querido, o que te haya faltado el aire al padecer esta enfermedad, te va a saber explicar que esto no es un invento. Y le puede tocar a cualquiera”.
Estimó que “fui vacunado en la primera tanda el día 30. Un movimiento periodístico y las redes crean un rechazo a la vacuna, pero es lo único que nos pondrá en resguardo para no enfermarnos y para poder acabar con este flagelo”.
Señaló que “no hay otra decisión para escapar al Covid-19. Fue mi decisión, porque es lo único que nos queda hasta que esta pandemia se logre controlar”.
Sin reacción adversa
Con respecto a reacciones adversas, tras ser inmunizado (primera dosis) dijo: “Sólo padecí algún dolor muscular, un malestar común. Es normal que te levante un poco de fiebre, como a cualquier niño que es vacunado. No me tocó experimentar ninguna otra sensación o enfermedad”.
Resaltó que “la gente que está en salud sabe que tiene que vacunarse. Somos la primera línea de fuego, y ponemos el pecho a las balas. El único escudo es la vacuna. Es lo que nos llegó, y lo que está a nuestro alcance para salvarnos”.
Indicó que “nadie que trabaja en salud va a dudar. Lo que se habla y confunde puede ser por la grieta política, o por algún negocio raro. No sé nada de política y no voy a hablar de lo que no sé. Tampoco sé qué negocio puede ser mejor que la salud. Toda la vida nos hemos vacunado. Nadie preguntó dónde se fabricaron las vacunas que nos pusimos y les pusimos a nuestros hijos. No sabíamos el origen, ni tampoco los ingredientes de una vacuna contra el sarampión”.
Destacó que “ahora la gente tiene miedo de morir por el Covid-19, y le están creando miedo para ir a vacunarse. Es un juego peligroso”.
Agradeció que “la gente de salud ya recibió la primera dosis, y ojalá puedan vacunarse todas las personas. El sistema de salud argentino tiene falencias, en comparación con otras potencias que también han sido superadas por este virus. Hay falencias ante la escasa cantidad de gente en salud que tenemos acá, y por eso es fundamental que se vacune, para que los compañeros no se alejen al ver que se perdieron vidas de médicos y gente de salud, y varios la pasaron muy mal”.
Indicó que “todo el equipo de salud puede ayudar, y está dispuesto a dar lo mejor para que no siga muriendo gente. Por eso, nadie dudó en ponerse la vacuna, y hubo una suerte de felicidad, en medio de tanta incertidumbre”.
Insistió al señalar que “es lo que tenemos hoy. Es incierto lo que puede suceder para los científicos, imaginate nosotros. Nos causó un daño, nos cambió la vida, cuesta vivir sin sociabilizar y con cuidados. Todos los días tengo contacto con los pacientes de Covid-19. Los diagnósticos se hacen en el área de tomografía, y ver el primer diagnóstico positivo... Veo sufrir a esa gente. Se sufre mucho, y es muy complicado incluso para nosotros y nuestros familiares. Es duro”.