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“Hay que salir de lo tradicional, de que el parto debe ser medicado”

Especialistas e interesados en la temática debatieron sobre las buenas prácticas para futuras mamás. Se resaltó la importancia de potenciar la escucha de las necesidades fisiológicas de las embarazadas

Desde el taller “El nacimiento: un evento que deja huellas”, realizado en la Universidad Nacional de Villa María, se reflexionó sobre los posibles cambios a realizar en el acompañamiento de las madres durante el proceso del nacimiento, el papel de las instituciones de salud y cómo repensar la práctica desde las necesidades emocionales de la persona. 

“Esto nos corre un poco del modelo actual de salud que tenemos en donde el poder está muy centrado en los conocimientos”, subrayó la psicopedagoga y estimuladora temprana Antonella Pantanetti. La especialista y disertante del taller explicó que el parto es un evento fisiológico, y que en ciertas ocasiones el conocimiento y la ciencia interfieren mediante una planificación que no da lugar a que el cuerpo se exprese por sí mismo.

“El modelo de atención no ve al ser humano como un modelo de integridad sino solamente el cuerpo”, manifestó la especialista. Aclaró que el parto es un proceso espiritual, emocional, físico y que eso desde el modelo actual no se tiene en cuenta. “Se actúa más mecánicamente o tecnocráticamente, el poder o la confianza no está puesta en la mujer que lo está haciendo, o en ese bebe en donde ambos son protagonistas”, enfatizó la psicopedagoga.  

“Pensamos el parto en un tiempo determinado, y que si eso no progresa se tiene que potenciar de alguna manera, con una droga o de alguna manera”, declaró. A su vez, añadió que los profesionales de salud involucrados en el nacimiento deben preparase para hacer un camino diferente, ser más pacientes e ir con el proceso.

Por otro lado, la licenciada en enfermería, profesora de biología y coordinadora del taller, Cecilia Clemente sostuvo: “hay que salir de lo tradicional, de que el parto debe ser una situación medicada, controlada, entonces dejar que el proceso se vaya dando de manera fisiológica, que se respeten los ritmos de las personas, que puedan elegir de qué manera quieren transitar ese trabajo de parto”. 

“Para eso necesitamos repensarnos como profesionales, salir un poco del lugar del conocimiento para entrar en esta sintonía con las necesidades de las personas. Cuidar la intimidad, los espacios para potenciar la escucha y que justamente se de en un ámbito respetuoso para que ese parto progrese de manera fisiológica”, añadió la coordinadora. 

Clemente explicó que el parto es un proceso y un evento de la salud, que si no hay ninguna desviación en la atención no hay por qué intervenir. “La intervención debe estar muy justificada porque sino a veces de una intervención se deriva a una cadena de intervenciones de la cual no se puede salir”, manifestó. 

Asimismo resaltó: “lo que tratamos de llevar es que el centro es la persona que está viviendo la experiencia. Entonces aprender un poco de lo que están necesitando, de lo que nos van diciendo, lo que van queriendo, es la persona la que está sintiendo su cuerpo, disponernos a estudiar y trabajar para lo que están necesitando”.

Con lo respectivo a la importancia del nacimiento y el trabajo de parto, la psicopedagoga Pantanetti enfatizó: “a corto plazo y a largo plazo el nacimiento marca al bebé y a su mamá para siempre. Incluso hay depresiones, mal diagnosticadas, porque a veces tienen que ver con el puerperio posparto, como se viva o como se transita el mismo, tiene un inicio en cómo se dio el nacimiento”. También explicó que la forma en que la madre haya vivido ese trabajo de parto y como ha generado su primer vínculo con el bebé, determina cómo será la vida extrauterina del niño.

“Se tiene que tratar de recrear todas las condiciones que hubo adentro del útero, temperatura, calor, alimento y contacto. Separar al bebe de la mamá apenas nace es tremendo, eso queda inscripto en el cuerpo del bebé y de la mamá para siempre”, sostuvo. 

“Los primeros dos mil minutos son para toda la vida y no se vuelven a repetir, hay un coctel hormonal que así lo permite, que se genere eso. Cuando hay una separación de la mamá y de su bebé, no está ese encuentro oportuno. No es que la madre no podrá generar un vínculo, pero tendrá otro tiempo y la mamá tendrá que a estar hormonas recrearlas ella, expresó la especialista. 

Entre tantos ejemplos sobre intervenciones que sobrepasan lo fisiológico, la licenciada en enfermería explicó acerca del corte del cordón umbilical. 

“Se hace muy rápido y entonces por ahí se está interrumpiendo un proceso que debe hacerse esperando a que el cordón umbilical deje de latir, dado que de allí salen los glóbulos rojos que va a necesitar para sus primeros meses de vida”, manifestó la especialista.

“Hay muchas de estas prácticas que interrumpen esos procesos fisiológicos. El nacimiento va a representar como uno es en la vida, aunque quede en el inconsciente, nos está marcando como somos en personalidad y como nos movemos en el mundo”, subrayó Clemente. 

Asimismo, enunció: “cuando la mujer está convencida de que ella puede, de que ella es capaz y que el momento es parte del proceso, entrega su cuerpo y se vive de manera diferente”.

“Las instituciones de salud están más limitadas por los protocolos, por los tiempos y que todo pasa por criterios profesionales, lo que tenemos que empezar a trabajar es la escucha, la paciencia, el respeto por el otro”, reflexionó la profesional. 

En cuanto a las prácticas de parto domiciliario, acrecentándose en la actualidad, Clemente respondió que hay una necesidad de la mujer de que haya un ámbito respetuoso, conocido para ellas. Comentó que muchas madres han buscado el parto domiciliario porque han sentido que se han invadido y vulnerado muchos de sus derechos en las instituciones de salud.

“Debemos revisar cómo podemos lograr eso en las instituciones, si bien es una institución de salud y tiene sus reglas y sus protocolos, empezar a desarmar un poco para lograr que se espacio que espera ese niño sea un espacio acogedor, que invite al otro a estar, que le resulte íntimo”, aclaró.

En cuanto a lo que propone el taller, la coordinadora detalló que la intención es reflexionar estas cuestiones de la salud dado que hoy hay una ley de parto humanizado que reivindica los derechos de la mujer pero que después “en las instituciones se da de una manera diferente”. “De nada sirve que haya una ley vigente si los profesionales no nos ponemos a pensar cómo hacer que eso funcione a partir de ser ético de lo que cada uno trabaja”, dijo.

Argumentó que la intención es que se pueda reflexionar desde las distintas disciplinas que acompañan el trabajo de parto y el nacimiento del niño. “Lo que hacemos es invitar a la reflexión de prácticas profesionales a pensar y cuestionarnos algunas creencias, ideas, algunas visiones que tenemos en cuanto entonces. Pararnos a ver a dónde estamos y qué cuidados estamos ofreciendo a las personas en este contexto y cuáles serían las mejores estrategias, siempre y cuando pensando en el cuidado a la dignidad y en el derecho de las personas”, manifestó Clemente. “Llevarnos algunas reflexiones y algunos criterios que podamos compartir entre todos, y el aporte que puede dar cada uno desde su profesión”, finalizó.



Aldana Pszybylski.  Redacción Puntal Villa María

 

TEMAS: salud embarazo
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