“La biodescodificación no puede sustituir el diagnóstico médico”
Así lo afirmó el acompañante emocional Adrián Molina, quien además explicó cómo funciona esta terapia que es tendencia. Habló de la importancia de afrontar los problemas emocionales para sanar las dolencias físicas
Ante la urgencia de muchas personas con dolencias y problemas físicos, que difícilmente pueden establecer la causa de los mismos, acuden a ayudantes emocionales y biodescodificación, una tendencia que presume fuerza día a día.
Las teorías sobre las consecuencias que las emociones pueden generar en el cuerpo humano crecen, y se demuestran en los nuevos hábitos de las personas y sus formas de querer sanar.
La biodescodificación es una de las propuestas curativas naturales más novedosas surgidas en el último tiempo; la misma indica que para realmente ayudar al cuerpo a recobrar la salud hay que sanar los problemas emocionales.
A su vez, sostiene que cada emoción esta relacionada con un tejido del cuerpo.
En diálogo que mantuvo el acompañante emocional Adrián Molina con PUNTAL VILLA MARÍA, el profesional destacó la importancia de no dejar de lado el diagnóstico médico y la medicina tradicional y utilizar la biodescodificación como un auxiliar que va a la par.
Asimismo, describió y ejemplificó casos puntuales “en donde nuestro cuerpo codifica, y la importancia de nuestra historia familiar, gestación y crianza, y cómo algunos problemas pueden heredarse o aprenderse de nuestros padres”.
“Una cosa importante que es lo primero que le digo a la gente: el diagnóstico médico”, destacó Molina. Ante ello explicó que mucha gente va con dolencias y problemas pero que él ante todo les pide un diagnóstico médico primero.
“Lo principal es el tratamiento médico y la medicación tal como lo dice el profesional. La biodescodificación de ninguna manera puede sustituir ni el tratamiento ni el diagnóstico médico. Va a la par con la medicina, como un auxiliar de la medicina”, enfatizó el profesional.
Además en relación a lo dicho, manifestó: “No hay oposición digamos, no hay contradicción entre el tratamiento médico y esto, se pueden hacer perfectamente a la par. La persona tiene que seguir con su medicación y tratamiento, y a la par esto, que no tiene ninguna contraindicación”.
También aseguró que a través de este tratamiento no se toca la terapia del médico, y que muchas veces “la persona empieza a darse cuenta que no necesita guardarse esa carga o que puede perdonar una situación y aliviar su historial”.
Cómo funciona la terapia
“¿Qué trabajo yo en una consulta? Formas de pensar, creencias, en todo caso valores de vida. La biodescodificación en mi opinión es un cambio filosófico, resalto la palabra cambio porque es una situación en la que algo hay que cambiar”, acentuó Molina.
Además el acompañante emocional agregó: “Si yo tengo en mi vida un síntoma, una situación desagradable, situaciones laborales, económicas, algo para sanar, para repararlo en mi vida, para que eso cambie en mi vida yo tengo que cambiar algo internamente”.
“Desde nuestro punto de vista todo lo que nos pasa tiene un origen en alguna situación emocional”, sostuvo el experto.
“Entonces lo que hacemos es buscar desde la biodescodificación el origen emocional de las situaciones”, agregó. Ante ello explicó que hay tres ramas en donde se manifiesta, una de ellas es “la historia de vida”.
“Desde mi niñez, mi infancia, hasta hoy, qué cosas pasaron, qué traumas, qué cambios, situaciones de pérdidas, duelos no cerrados o no terminados. Nuestro nacimiento es muy importante, es muy importante la etapa de la concepción, la gestación y el nacimiento”, subrayó Molina.
El profesional señaló la importancia de lo que han vivido los padres o madres, y cómo afecta eso en las emociones.
“El acto de engendrar a un hijo es un acto inconsciente, hay gente que quiere tener y no tiene, hay gente que no quiere tener y que tiene. Es un acto inconsciente, no es un acto que voluntariamente decida, a veces decido y coincide, pero muchas veces no”, sintetizó.
También expresó: “Hay que ver toda esa trama de nuestra historia, lo que vivían nuestros padres durante la concepción”.
De generación en generación
Un segundo aspecto a evaluar, según el acompañante emocional, es la historia familiar. “Le llamamos el transgeneracional, la historia familiar tiene que ver por ejemplo qué vivieron mis padres en toda su vida, qué vivieron mis bisabuelos”, declaró.
Ante ello, especificó: “Hay memorias que son arcaicas, que vienen con el ser humano y eso sigue estando en nosotros, una memoria de supervivencia por ejemplo. Hay un instinto de supervivencia en todo momento en mi vida; si yo veo amenazada mi supervivencia, mi sistema emocional actuará en función de lo que está ocurriendo”.
Seis emociones básicas
Según lo explicado por el especialista hay seis emociones básicas: miedo, ira, tristeza, asco, sorpresa y alegría, las mismas son biológicas porque nacen con nosotros.
“Es distinta la capacidad de tener miedo y a qué le tengo miedo. Eso se aprende, a qué le tengo miedo yo aprendo, pero la capacidad de tener miedo viene conmigo”, explicó.
Sobre cómo se transmiten y se heredan algunas emociones, el profesional subrayó: “Yo nazco y empiezo a aprender de mis padres a qué le tengo miedo; de repente soy un adulto temeroso o puedo ser temerario”, sostuvo.
A su vez, añadió que eso viene seguramente de situaciones propias de la gestación y de los primeros años de vida.
“Nuestro sistema emocional es una respuesta al entorno, entonces si el entorno es amenazante yo necesito mi miedo, si ante esa amenaza yo decido que puedo defenderme voy a usar la ira, dejo el miedo de lado y saco la ira para defenderme”.
“Las emociones tienen una función biológica, básicamente para sobrevivir, entonces después acá entra otra cuestión, que es la enfermedad”, enfatizó Molina.
Para la biodescodificación la enfermedad es una solución biológica al conflicto emocional.
Un ejemplo
A modo de ejemplo, el profesional señaló a una persona que quizás se encuentre en un entorno de trabajo que no le agrada, y que mentalmente se dice a sí misma “me tengo que tragar a mi jefe y mis compañeros”.
“Yo lo digo simbólicamente, pero mi estómago lo toma literalmente, no distingue entre real y simbólico”, declaró el especialista.
Como consecuencia de dicho enfrentamiento emocional es posible que la persona sufra acidez, una dolencia que representa la imposibilidad de sujeto de “tragar a sus compañeros o a su jefe”.
“Es importante darnos cuenta de que el cuerpo me está dando una solución a algo que yo le dije en un pensamiento, por ejemplo. Obviamente que ese pensamiento viene acompañado de sensaciones, de rabia, de impotencia, y vaya a saber cuántas cosas detrás de todo esto”, manifestó el descodificador.
A su vez, agregó: “Por eso se llama descodificar, porque el cuerpo codifica y toma todo”.
Ante ello, ejemplificó la forma en que nuestro cuerpo codifica la relación con la madre y el simbolismo que tiene la misma con la tierra, dado que históricamente para todas las culturas la tierra es la madre.
“Lo que los pies representan esa relación”, explicó el experto.
A su vez, con las manos se adoraba al sol, el cual siempre significó el padre, entonces lo que sucede con las manos representa la relación con el progenitor masculino.
Para clarificar lo dicho, Molina agregó: “Un caso, por ejemplo, sería una alergia al sol. Cuando me da una alergia al sol, me brota o algo, qué paso en algún momento con mi papá, es infinita la cantidad de situaciones”.
“Cada síntoma tiene una simbología”, señaló.
Molina argumentó que existen cuatro conflictos básicos: supervivencia, protección, movimiento y relaciones.
Cada uno corresponde a distintos tejidos de nuestro cuerpo.
“No es lo mismo la epidermis, que es contacto, y la dermis, que es la capa por debajo, que es protección por ejemplo. Las meninges, las pleuras tienen que ver con protección. Y así se va simbolizando o codificando nuestro cuerpo todo”, remarcó.
El biodescodificador
“Entonces la función del descodificador es encontrar esa relación”, declaró el experto. Seguido a ello ejemplificó que a veces se busca la raíz de una situación, por ejemplo cuándo comenzó, y a veces es difícil de determinar por qué se originó en ese momento. Destacó que en muchos casos tiene que ver con algo que en esa etapa vivió la madre o la abuela.
“¿Cómo comprobamos que acertamos? Porque el síntoma de la persona cambia y en muchos casos se cura”.
Asimismo, comentó que mucha gente asiste por curiosidad y otras van esperanzadas con situaciones que no han podido sanar de otra manera y que han estado en tratamiento hace muchos años.
La importancia de la madre
“Nosotros somos una célula de nuestra mamá, por eso nuestra mamá es más importante. Yo soy una célula de mi mamá, ella nació con sus óvulos, yo soy un óvulo de mi mamá, por lo tanto yo viví toda la vida con mi mamá, hasta que nací yo fui una célula de mi mamá. Esa célula fue guardando una memoria” - continuó el especialista- “y si nací con mi mamá dónde estuve, en la gestación de mi mamá. Por lo tanto estuve en el útero de mi abuela”, explicó Molina.
También agregó: “Por eso la línea de madres, mamá y abuela son muy importantes, arrastramos muchas veces memorias de esas situaciones, nuestras células guardan una memoria”.
“¿Cómo sé que esto es así?” - se preguntó Molina - “porque veo los resultados, veo como la persona cambia su síntoma. O que su tratamiento médico funciona mucho mejor ahora. Su medicación tenía un efecto y ahora el efecto es mejorado, o se termina sanando”.
En cuanto a las expectativas que hay para dicha terapia el profesional comentó: “Esto no es para todo el mundo, no a todo el mundo le gusta”.
Ante ello añadió: “Todos los cambios en la historia son resistidos, los cambios personales o sociales, culturales, hay una naturalidad de miedo al cambio, de miedo a cambiar porque si lo que estamos haciendo hoy nos ayudó a sobrevivir para qué cambiarlo, todos tenemos miedo a cambiar”.
A modo de conclusión, el experto agregó: “Es poco conocido por ahora, pero creo que con el tiempo vamos a estar más como auxiliares con los médicos. Nosotros sabemos que un tratamiento médico funciona de una manera con una persona que no se dio cuenta de su parte emocional, y cuando la persona toma conciencia de las cosas que le pasaron en su vida”.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María
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Las teorías sobre las consecuencias que las emociones pueden generar en el cuerpo humano crecen, y se demuestran en los nuevos hábitos de las personas y sus formas de querer sanar.
La biodescodificación es una de las propuestas curativas naturales más novedosas surgidas en el último tiempo; la misma indica que para realmente ayudar al cuerpo a recobrar la salud hay que sanar los problemas emocionales.
A su vez, sostiene que cada emoción esta relacionada con un tejido del cuerpo.
En diálogo que mantuvo el acompañante emocional Adrián Molina con PUNTAL VILLA MARÍA, el profesional destacó la importancia de no dejar de lado el diagnóstico médico y la medicina tradicional y utilizar la biodescodificación como un auxiliar que va a la par.
Asimismo, describió y ejemplificó casos puntuales “en donde nuestro cuerpo codifica, y la importancia de nuestra historia familiar, gestación y crianza, y cómo algunos problemas pueden heredarse o aprenderse de nuestros padres”.
“Una cosa importante que es lo primero que le digo a la gente: el diagnóstico médico”, destacó Molina. Ante ello explicó que mucha gente va con dolencias y problemas pero que él ante todo les pide un diagnóstico médico primero.
“Lo principal es el tratamiento médico y la medicación tal como lo dice el profesional. La biodescodificación de ninguna manera puede sustituir ni el tratamiento ni el diagnóstico médico. Va a la par con la medicina, como un auxiliar de la medicina”, enfatizó el profesional.
Además en relación a lo dicho, manifestó: “No hay oposición digamos, no hay contradicción entre el tratamiento médico y esto, se pueden hacer perfectamente a la par. La persona tiene que seguir con su medicación y tratamiento, y a la par esto, que no tiene ninguna contraindicación”.
También aseguró que a través de este tratamiento no se toca la terapia del médico, y que muchas veces “la persona empieza a darse cuenta que no necesita guardarse esa carga o que puede perdonar una situación y aliviar su historial”.
Cómo funciona la terapia
“¿Qué trabajo yo en una consulta? Formas de pensar, creencias, en todo caso valores de vida. La biodescodificación en mi opinión es un cambio filosófico, resalto la palabra cambio porque es una situación en la que algo hay que cambiar”, acentuó Molina.
Además el acompañante emocional agregó: “Si yo tengo en mi vida un síntoma, una situación desagradable, situaciones laborales, económicas, algo para sanar, para repararlo en mi vida, para que eso cambie en mi vida yo tengo que cambiar algo internamente”.
“Desde nuestro punto de vista todo lo que nos pasa tiene un origen en alguna situación emocional”, sostuvo el experto.
“Entonces lo que hacemos es buscar desde la biodescodificación el origen emocional de las situaciones”, agregó. Ante ello explicó que hay tres ramas en donde se manifiesta, una de ellas es “la historia de vida”.
“Desde mi niñez, mi infancia, hasta hoy, qué cosas pasaron, qué traumas, qué cambios, situaciones de pérdidas, duelos no cerrados o no terminados. Nuestro nacimiento es muy importante, es muy importante la etapa de la concepción, la gestación y el nacimiento”, subrayó Molina.
El profesional señaló la importancia de lo que han vivido los padres o madres, y cómo afecta eso en las emociones.
“El acto de engendrar a un hijo es un acto inconsciente, hay gente que quiere tener y no tiene, hay gente que no quiere tener y que tiene. Es un acto inconsciente, no es un acto que voluntariamente decida, a veces decido y coincide, pero muchas veces no”, sintetizó.
También expresó: “Hay que ver toda esa trama de nuestra historia, lo que vivían nuestros padres durante la concepción”.
De generación en generación
Un segundo aspecto a evaluar, según el acompañante emocional, es la historia familiar. “Le llamamos el transgeneracional, la historia familiar tiene que ver por ejemplo qué vivieron mis padres en toda su vida, qué vivieron mis bisabuelos”, declaró.
Ante ello, especificó: “Hay memorias que son arcaicas, que vienen con el ser humano y eso sigue estando en nosotros, una memoria de supervivencia por ejemplo. Hay un instinto de supervivencia en todo momento en mi vida; si yo veo amenazada mi supervivencia, mi sistema emocional actuará en función de lo que está ocurriendo”.
Seis emociones básicas
Según lo explicado por el especialista hay seis emociones básicas: miedo, ira, tristeza, asco, sorpresa y alegría, las mismas son biológicas porque nacen con nosotros.
“Es distinta la capacidad de tener miedo y a qué le tengo miedo. Eso se aprende, a qué le tengo miedo yo aprendo, pero la capacidad de tener miedo viene conmigo”, explicó.
Sobre cómo se transmiten y se heredan algunas emociones, el profesional subrayó: “Yo nazco y empiezo a aprender de mis padres a qué le tengo miedo; de repente soy un adulto temeroso o puedo ser temerario”, sostuvo.
A su vez, añadió que eso viene seguramente de situaciones propias de la gestación y de los primeros años de vida.
“Nuestro sistema emocional es una respuesta al entorno, entonces si el entorno es amenazante yo necesito mi miedo, si ante esa amenaza yo decido que puedo defenderme voy a usar la ira, dejo el miedo de lado y saco la ira para defenderme”.
“Las emociones tienen una función biológica, básicamente para sobrevivir, entonces después acá entra otra cuestión, que es la enfermedad”, enfatizó Molina.
Para la biodescodificación la enfermedad es una solución biológica al conflicto emocional.
Un ejemplo
A modo de ejemplo, el profesional señaló a una persona que quizás se encuentre en un entorno de trabajo que no le agrada, y que mentalmente se dice a sí misma “me tengo que tragar a mi jefe y mis compañeros”.
“Yo lo digo simbólicamente, pero mi estómago lo toma literalmente, no distingue entre real y simbólico”, declaró el especialista.
Como consecuencia de dicho enfrentamiento emocional es posible que la persona sufra acidez, una dolencia que representa la imposibilidad de sujeto de “tragar a sus compañeros o a su jefe”.
“Es importante darnos cuenta de que el cuerpo me está dando una solución a algo que yo le dije en un pensamiento, por ejemplo. Obviamente que ese pensamiento viene acompañado de sensaciones, de rabia, de impotencia, y vaya a saber cuántas cosas detrás de todo esto”, manifestó el descodificador.
A su vez, agregó: “Por eso se llama descodificar, porque el cuerpo codifica y toma todo”.
Ante ello, ejemplificó la forma en que nuestro cuerpo codifica la relación con la madre y el simbolismo que tiene la misma con la tierra, dado que históricamente para todas las culturas la tierra es la madre.
“Lo que los pies representan esa relación”, explicó el experto.
A su vez, con las manos se adoraba al sol, el cual siempre significó el padre, entonces lo que sucede con las manos representa la relación con el progenitor masculino.
Para clarificar lo dicho, Molina agregó: “Un caso, por ejemplo, sería una alergia al sol. Cuando me da una alergia al sol, me brota o algo, qué paso en algún momento con mi papá, es infinita la cantidad de situaciones”.
“Cada síntoma tiene una simbología”, señaló.
Molina argumentó que existen cuatro conflictos básicos: supervivencia, protección, movimiento y relaciones.
Cada uno corresponde a distintos tejidos de nuestro cuerpo.
“No es lo mismo la epidermis, que es contacto, y la dermis, que es la capa por debajo, que es protección por ejemplo. Las meninges, las pleuras tienen que ver con protección. Y así se va simbolizando o codificando nuestro cuerpo todo”, remarcó.
El biodescodificador
“Entonces la función del descodificador es encontrar esa relación”, declaró el experto. Seguido a ello ejemplificó que a veces se busca la raíz de una situación, por ejemplo cuándo comenzó, y a veces es difícil de determinar por qué se originó en ese momento. Destacó que en muchos casos tiene que ver con algo que en esa etapa vivió la madre o la abuela.
“¿Cómo comprobamos que acertamos? Porque el síntoma de la persona cambia y en muchos casos se cura”.
Asimismo, comentó que mucha gente asiste por curiosidad y otras van esperanzadas con situaciones que no han podido sanar de otra manera y que han estado en tratamiento hace muchos años.
La importancia de la madre
“Nosotros somos una célula de nuestra mamá, por eso nuestra mamá es más importante. Yo soy una célula de mi mamá, ella nació con sus óvulos, yo soy un óvulo de mi mamá, por lo tanto yo viví toda la vida con mi mamá, hasta que nací yo fui una célula de mi mamá. Esa célula fue guardando una memoria” - continuó el especialista- “y si nací con mi mamá dónde estuve, en la gestación de mi mamá. Por lo tanto estuve en el útero de mi abuela”, explicó Molina.
También agregó: “Por eso la línea de madres, mamá y abuela son muy importantes, arrastramos muchas veces memorias de esas situaciones, nuestras células guardan una memoria”.
“¿Cómo sé que esto es así?” - se preguntó Molina - “porque veo los resultados, veo como la persona cambia su síntoma. O que su tratamiento médico funciona mucho mejor ahora. Su medicación tenía un efecto y ahora el efecto es mejorado, o se termina sanando”.
En cuanto a las expectativas que hay para dicha terapia el profesional comentó: “Esto no es para todo el mundo, no a todo el mundo le gusta”.
Ante ello añadió: “Todos los cambios en la historia son resistidos, los cambios personales o sociales, culturales, hay una naturalidad de miedo al cambio, de miedo a cambiar porque si lo que estamos haciendo hoy nos ayudó a sobrevivir para qué cambiarlo, todos tenemos miedo a cambiar”.
A modo de conclusión, el experto agregó: “Es poco conocido por ahora, pero creo que con el tiempo vamos a estar más como auxiliares con los médicos. Nosotros sabemos que un tratamiento médico funciona de una manera con una persona que no se dio cuenta de su parte emocional, y cuando la persona toma conciencia de las cosas que le pasaron en su vida”.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María