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“Nuestro objetivo es devolver la independencia a quien la perdió”

El viernes 22 de junio, la terapista ocupacional Fabiana Virginio dictará un seminario sobre Traumatología en la UNVM. Habló de una disciplina ineludible y de una carrera que crece día a día

Mucho antes que se la conociera con el nombre de “Terapia Ocupacional”, tanto egipcios como griegos ya ponían en práctica el uso terapéutico de la actividad humana. ¿El objetivo? Reinsertar a las personas que, por diversas razones física o mentales se habían quedado afuera de la vida en sociedad. O al menos afuera de su camino más transitado. Sin embargo, los hechos que generaron la profesión tal como hoy se la concibe, fueron las dos guerras mundiales con los primeros “auxiliares de reconstrucción” y el aumento de la esperanza de vida para heridos y enfermos. 

Un siglo después de aquel 1918, la licenciatura en Terapia Ocupacional de la UNVM es, junto a su par de la Católica de Córdoba, única en la provincia. Y al decir de la terapista ocupacional Fabiana Virginio, “una profesión que crece día a día y no tiene techo. Ya que el terapista trabaja no sólo con  accidentados sino también con patologías de todo tipo”.

Ayudar a no pedir ayuda

Virginio, con 25 años ininterrumpidos de terapista en Córdoba, será la encargada de dictar el seminario “Introducción a la Práctica de Terapia Ocupacional en Traumatología”, que se llevará a cabo el viernes 22 y el sábado 23 de junio en el Campus. Y de este modo comenta el contenido del curso. 

“El objetivo es acercar a los estudiantes y profesionales a la terapia ocupacional en pacientes traumáticos. Que ellos puedan conocer cuáles son los recursos que tenemos para esos pacientes; desde la evaluación hasta generar un plan de tratamiento para personas con lesiones, fracturas y amputaciones”.

-¿De qué modo se acerca el terapista a esos pacientes?

-Los terapistas tenemos dos recursos fantásticos: la actividad propiamente dicha que es la que nos ayuda a rehabilitar o habilitar a la persona que perdió su independencia, y por otro lado la confección de las órtesis o férulas, que ayudan al paciente a recuperar la función. Yo quiero que los asistentes puedan acercarse mejor a esos dos recursos.

-¿Cómo está, hoy por hoy, la TO en el país?

-La Terapia Ocupacional es una carrera sumamente amplia, aunque paradójicamente existe en muy pocas universidades. Y es relativamente nueva; porque tal como la conocemos, apenas tiene 55 años en el país. Somos pocos terapistas pero la profesión tiene muchísima inserción; tanto en el área física como en la mental. Traumatología, reumatología, quemados y neurología; cárceles, geriátricos  y estimulación temprana. 

-¿Y en Córdoba?

-En la provincia somos muy pocas terapistas que hacemos traumatología. No más de diez. Y eso se debe a que la mayoría trabaja en el área de neurología, en comunidad o en salud mental. Y este seminario es muy bueno para que los estudiantes e interesados ingresen a esta especialidad con tanta demanda. 

-¿Por qué tanta escasez?

-Porque hasta no hace mucho, no había universidades en Córdoba para estudiar esta carrera. Los terapistas antiguos venimos de otro lado. De Santa Fe, La Rioja, Rosario, Mar del Plata o Buenos Aires. Pero ahora, con la Católica y Villa María, eso está cambiando.

-¿Cómo trabaja un terapista en la parte de Salud Mental?

-Mirá, nuestro objetivo y el de toda la TO es devolverle la independencia a quien la perdió, o que la tenga la persona que no la tiene, como niños y recién nacidos. En salud mental se busca esa independencia a través de la actividad. Por eso tratamos de darle al paciente actividades y un marco de tiempo y de espacio.

El poder sanador del trabajo

-¿La actividad tiene un poder sanador?


-Totalmente. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el médico que comenzó a desarrollar la TO tal como hoy la conocemos les daba actividades a los soldados heridos. Y esas actividades tenían un gran poder curativo. Eso no se modificó. 

-La Nueva Ley de Salud Mental intentó devolver esa independencia mediante hospitales de día. ¿La TO es decisiva para ese concepto de Salud Mental?

-Absolutamente. Y no sólo para ese concepto de salud mental en particular sino para todo concepto de salud en general. Lamentablemente no hay muchos terapistas trabajando en salud mental como debieran. Es una pena porque le pueden aportar mucha independencia a los pacientes mediante las actividades y el desarrollo del trabajo; además de dignificarlos laboralmente.

-¿Trabajaste alguna vez en la formación de terapistas?

-Muchísimo. Trabajé durante 15 años en el Hospital Córdoba  donde recibí alumnos de la Universidad del Litoral. Nunca más de dos, para poder atender pacientes al lado mío y hacer un seguimiento muy personalizado de los estudiantes también. Pero desde que me fui al Hospital Tránsito Cáceres de Allende, ya no recibo alumnos. Estoy sola y recibo derivaciones de todos los hospitales públicos de la ciudad.

-¿Cómo está la matrícula de la carrera en el país?

-Esta es una carrera que crece año a año. Por lo menos en lo que se refiere a la Universidad del Litoral, que es con la que tengo más contacto. Pero seguramente pasará lo mismo en la Católica de Córdoba o en Villa María. Porque hay mucha demanda, muchas oportunidades laborales y por todos esos factores esta es una carrera que no tiene techo. Hay muchísimo para generar, crear y explorar. Como en aquellos días de la Segunda Guerra Mundial.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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