Villa María | Salud

“Si hubiera una salud primaria lógica, reduciríamos la neo en vez de ampliarla”

Se conmemoró la Semana del Bebé Prematuro y el Hospital Pasteur lo celebró con una fiesta. Hubo 40 pequeños expacientes y el doctor Víctor Ragusa, jefe del servicio de Neonatología, habló de la actividad puertas adentro
 
Desde sus mil doscientos gramos de peso y la profundidad de una incubadora limpia y luminosa como un útero, la pequeña Guadalupe Tapia clama al mundo que vive y que pertenece a sus filas, que la está peleando para salir muy pronto de esa cápsula espacial e insertarse para siempre en la Tierra. Que quizás un buen día también tenga hijos y que, acaso como Lorena Fuentes, se vuelva enfermera de bebés prematuros para ayudar a los de su misma condición. Y mientras tanto ahí está, con el tamaño de una muñeca y el aura de un ángel, durmiendo dulcemente y soñando su futuro.

“¡No sabés lo inquieta que es! ¡Se saca el pañal sola y tenés que acomodarla a cada rato porque no para de darse vueltas! ¡Es una india!”, dice Lorena con la emoción de una mamá .

Y así, con la imagen de la pequeña Guadalupe que tiene un nombre tan milagroso como su destino y un apellido tan duro como su obstinación para aferrarse a la vida, el doctor Víctor Ragusa, jefe de Neonatología del Pasteur, recibe a este medio en su oficina. Está junto a la coordinadora médica del servicio, la doctora Patricia Calvo, y les digo que la idea es hablar de lo que significa un bebé prematuro en la sociedad y en la medicina. Y también del servicio que se presta en el nosocomio.

“Este servicio empezó hace veinte años en el hospital viejo. Allá teníamos 6 unidades y acá tenemos 12, y hacemos segundo y tercer nivel de atención. Antes recibíamos prematuros desde 1200 gramos pero nos fuimos complejizando y ahora recibimos microprematuros de menos de 500 gramos también. De hecho, en 2015 recibimos uno de 340 que en un momento llegó a pesar 240. Ahora tiene 3 años y medio, se llama Bastián Somoza y es nuestro abanderado”, sostuvo Ragusa.

-¿Cómo trabajan con las mamás?

Víctor: -Haciendo la atención de toda la patología perinatal tanto de la mamá como del bebé, más la atención respiratoria. En algunos casos hemos llegado a hacer cirugías cardiovasculares.

-¿Por qué razón o razones algunos bebés nacen antes?

Víctor: -Hay diferentes motivos. A veces se pueden definir, como ocurre con una mamá desnutrida u obesa, o con otra que ya tuvo un hijo prematuro o que tiene infecciones urinarias. Pero otras veces no lo sabemos. Y hay que intervenir cuando llega el caso. Esa es la razón por la cual tenemos el servicio abierto las 24 horas, con enfermeras y médicos de guardia permanente. 

-¿De dónde son los bebés que nacen?

-Acá vienen chicos de la ciudad pero también muchos de la región. Tenemos asistencia respiratoria mecánica, alimentación para el recién nacido y un control exhaustivo previo a las derivaciones. Pero cuando nos excede, derivamos a Córdoba.

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-¿Hay un promedio de prematuros internados por año?

Víctor: -Antes estábamos entre los 160 y 170, pero desde que nos vinimos al hospital nuevo estamos en los 240. Es un 8 por ciento de los partos que se producen acá, en las internaciones.

-¿Cuánto tiempo pasa un bebé en el servicio?

Lorena: -El bebé se queda hasta que llega a un peso normal y se puede alimentar por succión, ya sea del pecho o de la mamadera. Recién ahí se le da el alta.

Patricia: -Hay nenes que están meses y otros que están sólamente dos días. Tenemos una movida de camas importante.

-¿El cuerpo médico suple durante un tiempo el rol de la mamá?

Víctor: -Más que el cuerpo médico son las enfermeras.

Lorena: - Sí, porque nosotras estamos las 24 en el servicio. Y si bien hacemos lo que el médico nos dice, estamos todo el tiempo con los bebés. Los alimentamos, los medicamos, los abrazamos, los cambiamos. Y por cierto que la mamá viene siempre. Es muy importante que ella alce a su bebé y los ponga en contacto con el pecho y la piel. Eso los fortifica y los ayuda muchísmo. Las enfermeras somos importantes para enseñarles a la mamá los cuidados que tienen que tener cuando se lo lleven. Que no le den remedios caseros y estén atentos si el bebé cambia de color o se ahoga.

Patricia: -Muchas de estas mamás son primerizas. Y si ya es difícil ocuparte de un bebé sano, imaginate de uno que pesó 340 gramos al nacer y siendo mamá nueva.

Y Víctor destaca que “si todo esto funciona es porque hay un equipo muy completo de doctores, enfermeras, nutricionistas, kinesiólogos, radiólogos y gente del laboratorio. Todos trabajan en pos de lo mismo: que estos bebés salgan de acá con muy buena calidad de vida”.

-¿Hay capacitación especial para las enfermeras?

Lorena: -Estamos haciendo capacitaciones todo el tiempo dentro y fuera del hospital. Y cuando vamos a lugares grandes como el Garrahan, lo tomamos de referencia y traemos nuevas ideas.

-¿Cuán lleno está el pequeño hotel de incubadoras?

Patricia: -Ahora hay ocho chiquitos pero acaban de irse dos. Generalmente está lleno y siempre le estamos haciendo lugar al número 13.

Víctor: -Además de los 1300 partos que atendemos en el hospital, se suman los de la zona. Y estamos recibiendo también de la parte privada. Porque cuando no tienen complejidad vienen acá. Hay una sola clínica en la ciudad que tiene una neo pero sólo está habilitada para bebés de 1500 gramos para arriba. 

-¿Estos números son auspiciosos?

Víctor: -En realidad, no. Porque si hubiera una salud primaria más lógica, si se trabajara de manera más óptima en el nivel primario, reduciríamos la neo en vez de ampliarla. Pero siempre tenemos la sensación de que nos faltan unidades.

-¿Cuál es la importancia de la Semana del Bebé Prematuro?

Víctor: -Es una fecha internacional muy reconocida y en todo el mundo se hacen actividades. Unicef toma un derecho del niño prematuro y lo pone en el frente de todos los hospitales. Este año se hizo en base a la atención.

-¿Una conclusión?

Víctor: -Cuando una mamá tiene diagnosticada la posibilidad de dar a luz a un bebé prematuro, hay que controlarla y no soltarle la mano nunca. Así viva en el campo y no pueda venir al hospital porque el camino está embarrado. En esos casos, con más razón.

Y cuando la nota se termina volvemos a pasar por la burbuja de cristal de Guadalupe. Y casi como una metáfora de lo dicho por el doctor, la nena se ha despertado y aprieta con su manito el cable de un sensor. Como si pidiera que no suelten a esas mamás con un gesto milagroso; el que ella misma tiene al asirse a esta vida. 



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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