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En bicicleta y desde hace 28 años, vende pan por las calles de Sampacho

Roberto Peruchini heredó el oficio de su padre y, con éste, el móvil para repartir la producción que elabora durante la madrugada. En la región la venta ambulante se intensificó en los últimos tiempos
 
Ricardo Peruchini es panadero ambulante en Sampacho. Todas las mañanas, bien temprano, cuando muchos aún no amanecieron, este trabajador carga su bicicleta con masas, panes de chicharrón, facturas, coronitas, rasquetas y pan crocante todavía caliente.

Desde el año 1991, cuando heredó de su padre una bicicleta bien reforzada, Ricardo realiza el reparto y, así llueva, haya vientos intensos, mucho frío o un calor abrasador, según la época, sale en su bici con sus cajones repletos de panes, criollitos y facturas.

La historia de Ricardo es como la de otros tantos que encuentran en estos oficios una salida laboral.  

"Esta bicicleta es de fabricación italiana y tiene unos 70 años de antigüedad. Mi padre la había comprado usada. Soporta, con la carga completa y yo arriba, unos 130 kilos, aunque cada 4 meses debo cambiar las cubiertas porque son rodado 20 tipo original, no son reforzadas pero el peso es bastante", precisa.

Ricardo no deja de visitar a sus clientes casa por casa los 365 días del año y también vende sus productos a ocasionales compradores.

"Salgo cerca de las 7.30, más o menos, y llego a mi casa a las 15.30, que es cuando recién voy a almorzar. No he sacado bien la cuenta de lo que recorro por día, pero deben ser unos 20 kilómetros o más", comenta.

Este panadero artesanal llega a cada barrio de Sampacho.

"Mi padre hacía esto. Espero poder seguir trabajando mucho tiempo más”, indica este hombre de 56 años.

Para ayudar en la casa

Por estos días, en los pueblos de la zona se advierte una mayor presencia de vendedores ambulantes. El pan casero es uno de los más comunes, también están quienes venden bolsones de frutas y verduras. "Los tiempos están duros, pero por suerte se vende”, resalta una joven vendedora ambulante que cada mañana sale con un changuito de bebé repleto de frutas y hortalizas.

La historia de Marcos es diferente. Una vez a la semana sale de su Córdoba natal a vender flores y plantas de adorno. "De lunes a viernes estamos fuera de casa.  Es duro, pero la gente nos compra. Por ahí hasta nos dan un café o un sándwich porque ven que estamos trabajando", manifiesta este cordobés, quien dice que no ve la hora de regresar los viernes para estar con su esposa y su hijita hasta el lunes, cuando tiene que volver a salir.

"Hay que trabajar como sea", recalcan los dueños de los carritos situados a la vera de las rutas que ofrecen exquisitos panchos hechos a la vista del cliente, choripanes, quesos caseros o hasta frutas de estación.

La ruta 8 y la nacional 158 son las más populares. En la 36, hoy autovía, sólo en los tramos que quedaron como calles de los pueblos sobreviven unos pocos puestos, visitados en particular por camioneros.

Hoy se venera el día del patrono del trabajo, San Cayetano, y en la historia de estos trabajadores se refleja el espíritu de lucha de cientos de vecinos que salen cada día a ganarse el pan para llevar a su hogar.



Héctor Amaya.  Redacción Puntal

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