Deportes | San Lorenzo | Ticino | santo

Sexta sinfonía de Ticino

Una exhibición de fútbol de alto nivel brindó Atlético Ticino, que se impuso 6-0 a San Lorenzo de Las Playas. Si bien su "Beethoven" (Ayrton Páez) abrió el marcador y se fue lesionado, el campeón tocó y brilló ante su gente

Una extraordinaria demostración futbolística brindó Atlético Ticino en su cancha, donde goleó 6-0 a San Lorenzo de Las Playas.

En la estupenda tarde (pese a que muchos optaron por suspender porque la lluvia enlodó sus campos de juego), el campeón lució como una orquesta sin fisuras, y no tuvo contemplaciones con el “santo”, al que le hizo precio.

Tres goles en cada tiempo alcanzaron para dejar conformes y felices a los fieles del “albirrojo”, que solicitaron que “el domingo cueste lo que cueste” gane el clásico ante Ricardo Gutiérrez, que se disputará en La Palestina tras 10 años.

Mete miedo el equipo de Pablo Suárez, que no sólo es puntero, sino que juega cada vez mejor. El único saldo negativo fue la lesión de su crack: Ayrton Páez, que posiblemente padezca un desgarro.

Una sobrecarga muscular lo tuvo a maltraer, y a los 18’ se retiró lesionado, cuando había marcado 4’ antes el primer gol de su equipo.

No fue la única mala noticia, porque en la visita, Diego “Catoca” Rivera se retiró a los 27’ con una severa lesión en su rodilla derecha, y fue trasladado en ambulancia (también Murúa y “Coco” Reinoso salieron con molestias musculares en el entretiempo).

El partido empezó con la visita pugnando por “dar el batacazo” con la sapiencia de Daniel Ramírez manejando el balón, jugando con Rivera como dos enganches, para abastecer a Kevin Machado. Al minuto, la mujer árbitro Evelyn Luján (de buena labor) le hizo saber a Rivera quien mandaría, al quedar cara a cara con el exAlem.

La sorpresiva aparición de Murúa por derecha, tras recibir de Machado, más allá de desviar la definición desde el borde del área, hizo presumir que no sería una tarde sencilla para el campeón.

Sin embargo, duró poco el esfuerzo de Chiosso conteniendo en el mediocampo, con Murúa desangrándose por derecha, y Perello por izquierda, para que Bianchi y Bertola no le dieran limpio el balón a Páez, quien interceptó una fallida salida de Reinoso, se conectó con Gaspar Becchero, que se la devolvió ante el arquero, para que el “10” convirtiera. 1-0 (14’).

El “dios aparte” se llevó la ovación, pero los terrenales de Ticino tienen a un maestro del fútbol, Juan Bianchi como director de orquesta, y a Bertola como conductor y organizador ofensivo.

En el templo, el campeón dejó de pensar en dársela a D10S (Páez), y funcionó como un equipazo. A partir del 1-0, manejó los tiempos desde la tenencia del balón, que ya Ramírez no pudo administrar (no tuvo con quien jugar tras la salida de Rivera) para abastecer a Machado y luego a Premet.

No tuvo escapatoria San Lorenzo. El dominio del local fue creciendo como también la profundidad de su juego. Lucas Favalli (clase 2003) hizo estragos, Delmo Becchero y Bergese se impusieron por los costados de Juan Bianchi, y Gaspar Becchero empezó a sumar oportunidades de gol. A ello habrá que sumarle que Matías Bianchi entró muy bien, y clavó en el ángulo superior izquierdo de Lehmann al recibir de Gaspar Becchero una gran jugada que inició Bertola. 2-0 (39’).

Previo a ese 2-0, Lehmann había salvado un par de situaciones claras, y Reinoso no dio abasto para despejar tantas pelotas que llegaban al área visitante.

Si bien Ramírez dejó a Premet de cara al gol (su intento a colocar no sorprendió a un seguro Emiliano Rodríguez), siempre el local estuvo más cerca de anotar un gol más, que la visita del descuento a partir del 2-0.

Entre Lehamnn y el travesaño le negaron el tercero al juvenil Gaspar Becchero, que anotó su primer gol en primera de penal, cuando a Lucas Favalli lo derribó Da Silva, tras elaborar una doble pared con Bianchi. Fue a los 48’, y el 3-0 fue lapidario para el ánimo “santo”.

Aguirre pidió “no negociar el sacrificio y la actitud”, pero sus jugadores estaban golpeados anímica y físicamente (3 lesiones en 45’).

Restaban 45’ que fueron un suplicio para el “santo”, que prendía velas a Evelyn Luján para que no le expulsara jugadores y lo terminara. Estuvo de más el complemento. Fue todo del campeón.

Bergese ya había resultado imparable en el final de la etapa, y comenzó el complemento conectándose con Delmo Becchero para que el indescifrable Favalli obligara a actuar al arquero.

Kevin Machado se encargó de contestar cuando Juan Bianchi se cayó y le cedió el balón, pero Rodríguez estuvo atento para contener (4’). Ya no tuvo más opciones.

Juan Bianchi asistió a Favalli, quien elevó el mano a mano, pero luego le quitó el balón a Da Silva, y Lehmann le cometió otro penal. Pero el “1” lo atajó (a Bertola, 10’).

La diferencia era enorme en el juego, más cuando Monserrat “atendió” a Matías Bianchi y se fue expulsado (17’). El show de Atlético Ticino fue espectacular. Gaspar Becchero amplió con un frentazo tras gran centro de Bergese (29’). Monje marcó el quinto con un cabezazo al ángulo izquierdo (33’). Y la frutilla del postre la aportaron los ingresados juveniles Balbuena (asistió) y Martín Favalli, que sentenció el 6-0 (42’) con suave toque a la izquierda de Lehmann.

La diferencia pudo ser mayor, pero aquel esfuerzo que pidió el DT del “santo” (derrochó dignidad) ayudó a la capacidad para entender la situación por parte de la mujer árbitro Evelyn Luján (no otorgó descuento), que por primera vez en la Liga compartió una cuaterna con otra mujer (Soledad Gómez actuó como cuarta jueza).

La parte injusta del fútbol indicará que Lucas Favalli debió convertir para festejar su día, ese en el que participó de casi todas las jugadas de gol (sólo le faltó el pase a la red). Quizás también Bertola merecía su gol, pero Lehmann fue “culpable” al contenerle el penal, y encargarse con una buena labor que su equipo no recibiera más goles.

Habrá tiempo para levantar al “santo”, pero deberá rezar para recuperar a los lesionados (pretendía jugar el viernes ante San Lorenzo de Las Perdices en Arroyo Cabral).

Será difícil que el campeón pueda jugar siempre tan bien, pero no es casualidad. Ayer Ticino disfrutó la sexta sinfonía.